
por Esteban Pedreros
Hace algunas semanas o meses (ya no sé, el tiempo vuela), hizo noticia en el mundo del comic pirata la arremetida de parte de la industria por cerrar una de las mayores y mejores fuentes de torrents del universo conocido: Demonoid. Demonoid posaba como foro, pero en definitiva podías conseguir una variedad exquisita de torrents de comics viejos (y no tanto), que no mediando una billetera de proporciones pentagruélicas, quedan perdidos en monumentales bibliotecas privadas, o más triste aún, repartidas entre las colecciones de varios avezados comiqueros a lo largo y ancho del mundo.
De este párrafo introductorio podrán imaginar de qué lado del espectro de la discusión me sitúo.
Empecé a coleccionar comics por ahí por 1992 y en aquellos años, sólo podía seguir aquello que publicaba la editorial Argentina Perfil, luego lo que llegara desde España (Zinco), y más tarde la invasión de Editorial Vid. A pesar de estas posibilidades, como lector siempre resentí el limitado número de revistas que en definitiva podía probar para ver si me decidía a seguirlas mensualmente o no, pero además el hecho de que mis capacidades económicas no me permitían seguir tantas revistas como hubiese sido mi deseo. Diría que el verdadero Boom por encargar revistas desde los esteits, se produjo entre mis amigos y conocidos a partir de la proliferación de los scans de comics, que permiten estar al día con el desarrollo de las historias en USA (antes me dedicaba patéticamente a leer las descripciones del Previews y archivar las portadas publicadas por Marvel y DC). Hasta que no empecé a descargar comics, no sentí la necesidad de gastar dinero en ellos, me conformaba con algún TPB o algún encargo mayor cada ciertos meses, previa revisión incansable de centenares de reseñas en línea, por temor a que una decisión equivocada me hiciera perder 15 o 20 dólares en una revista que no fuese de mi agrado. Rechazaba la idea de seguir un comic mensualmente por ser una idea cara y poco práctica.
Creo que tanto la industria de la música como la del comic han sufrido con el pirateo y han decidido enfocar el problema desde la perspectiva incorrecta, claro que con algunas diferencias. La industria musical claramente se ha visto perjudicada con la aparición de los MP3s de libre distribución, sin embargo yo no me siento culpable, nunca antes llegué a conocer a tantos grupos como los que hoy conozco (invertir en un Disco era caro y riesgoso, hoy compro a la segura... sólo lo que me gusta), y de hecho gasto más en música que antes. No sé cómo realizan el cálculo de los perjuicios económicos, pero sería poco realista pensar que todos aquellos que descargan una canción habrían, de lo contrario, comprado el disco. La Industria musical necesita recortar gastos de todo lo que es la parafernalia anexa a la producción musical y que en definitiva poco interesa... es mil veces más efectivo tener una buena página web con canciones para descubrir a un grupo, que pegar cientos de afiches por toda la ciudad, que sólo le importan al que le importan (el que no conoce al cantante, no lo conocerá por ver un afiche).
Volviendo al tema que nos compete... me parece que el repunte que ha tenido la actividad comiquera en el último lustro sólo puede explicarse como consecuencia de la distribución de scans de comics entre los fans que no estaban muy dispuestos a gastar 3 dólares en un comic cada miércoles. Es de común ocurrencia que hoy un lector de comics virtuales, tras leer una historia de 6 partes, o alguna novela gráfica que lo impacte, decida invertir su dinero en una copia en papel a través de algunas de las tiendas que permiten importar productos desde el extranjero, sin embargo las grandes editoriales están inciando una ofensiva contra el pirateo, que ya tuvo como resultado la caida de dos "instituciones" del rubro como Demonoid y ZCult (ambos sitios de distribución de Torrents). Probablemente los próximos ataques se centren en otros sitios que ya todos conocemos, pero no les facilitaremos el trabajo a los censores nombrándolos.
Me parece ver en esta ofensiva la mano de la industria del cine, pareciera que el ya largo romance entre los comics y la taquilla cinematográfica, que ha resultado en la continua aparición de nuevos proyectos, ha convertido a los comics en una fuente de riqueza a través de su traslado hacia otros medios como el cine, la TV, juguetes y videojuegos. Me parece probable que la reciente cruzada contra el pirateo, que hasta hace algún tiempo parecía ser una práctica tolerada sin mayores problemas, tenga como objetivo proteger propiedades que generan millones de dólares en la taquilla y que ya condujeron a Marvel Comics desde la bancarrota al esplendor económico y a crear una productora cinematográfica que les permita maximizar las ganancia de un subproducto que genera muchísimas más ganancias que su fuente original.
Creo que la existencia de eventos y macrosagas, que tan cruelmente atacan el bolsillo de los coleccionistas compulsivos de comics (y que han engrosado las arcas de las grandes compañías), sólo es sustentable bajo el supuesto de que una porción de estas historias pueda seguirse gratuitamente. Por un lado considero ridículo gastar cientos de dólares en revistas sin mayor valor artístico, de hecho hace algún tiempo apareció un artículo por ahí que calculaba el costo de seguir íntegramente un evento Marvel o DC, en alrededor de 300 dólares por ocasión (allá usted si quiere gastarse su plata en eso), por el otro, resulta absolutamente imposible que todos los lectores puedan hacer semejantes inversiones, hay un grupo de profesionales exitosos que la hará más que todo por inercia, pero hay otro grupo que simplemente no puede, y que ante la encrucijada de leer una parte o leer nada, optará por leer cosas que no le demanden un consumo masivo e irracional de sus recursos (o renunciarán por completo al vicio).
Así sostengo que, al menos por ahora, la relación entre la industria comiquera y el pirateo de sus productos es de carácter simbiótico y no parasitario (como sí parece serlo en la industria musical), y la destrucción de todas las vias de acceso al material, sólo puede tener como resultado la contracción general del mercado. Urge por parte de las grandes compañías, encontrar mecanismos similares al iTunes (por ejemplo), para leer sus productos a precios reducidos (tal vez la masividad compense el menor precio), si el camino adoptado por la industria en la producción de megaeventos es uno sin vuelta atrás, es necesario facilitarle al lector el acceso al material que se le oferta bajo el carácter de "indispensable". Si se cierra la válvula de escape del engranaje económico comiquero, tal vez, ahora sí, se produzca una crisis de la cual la industria no pueda reponerse.
















1 comentarios:
Creo que gran parte del repunte de la industria del comic se debe al manga y a la presencia cada vez más fuerte de recopilaciones de comics en librerías. Libros como "Watchmen" y "V for Vendetta" venden consistemente a lo largo de los años, muchas series Vertigo venden mejor en libros que en comic-books, los grandes crossovers como "Infinite Crisis" y "Civil War" aparecen en hardcover, y para qué hablar de las ediciones de lujo de series como "New Frontier" y "League of Extraordinary Gentlemen".
Puede que la piratería ayude o no, pero gran parte de los ingresos de editoriales como Marvel y DC se deben a que las librerías norteamericanas están más receptivas a los comics en general. No tenemos cómo medir (más que casos anecdóticos) si la piratería en realidad ha sido tan importante.
En mi caso, la piratería no ha hecho que gaste más plata en comics, porque por lo general los comics que más me interesan no son los que se piratean uno o dos días después que aparezcan.
Es más, creo que gracias a la piratería compro menos comics que antes. Si hace unos años me hubieran dicho que Grant Morrison iba a escribir "Batman", seguramente hubiera encargado los números por anticipado. Pero ahora sé que si no los compro en comic-book, los puedo leer igual cuando quiera bajándolos de Internet. Si son muy buenos los podría encargar en libro después, pero si no me llaman mucho la atención hay muchísimos otros comics (y recopilaciones) en donde gastar el dinero.
Aunque yo bajo muchos comics pirateados, no creo que haya una justificación ética para la piratería. Es material que no me pertenece, y lo legal es que el dueño del material controle como se distribuye. Sobre el valor de estos scans como herramienta promocional, la verdad es que las editoriales suben en forma legal una gran cantidad de páginas como herramienta promocional. Lo que suben muchas veces es más que suficiente para tomar la decisión de si es algo que quiero comprar o no.
Para mí la piratería me permite acceder a un montón de comics antiguos que puede que nunca sean reimpresos, pero no creo que la satisfacción que eso me da ayude mucho a las editoriales. Desde este punto de vista, en mi caso la piratería sí sería una especie de parasitismo.
Publicar un comentario en la entrada