26 de julio de 2007

24 - RC - Ronin



Por Alberto Calvo

Parece ser que al cumplir cincuenta años Frank Miller recibió como regalo de Hollywood la aceptación, admiración y respeto que se le había negado años atrás. Su guión para Robocop 2 fue alterado, mutilado y descuartizado más allá de cualquier posible semejanza con el original, pero su nombre permaneció en los créditos tanto de esa película como de la eventual secuela, Robocop 3, por la simple razón de que ambas utilizaron algunas líneas de su guión, el cual fue muchos años más tarde adaptado a comic y publicado por Avatar bajo el título de Frank Miller's Robocop. También escribió un guión para llevar al cine a uno de los personajes con quienes más se le identifica, Daredevil, pero por diversas razones el proyecto jamás se realizó (aún cuando su guión era infinitamente superior al que años más tarde filmara Mark Steven Johnson). También ese guión se convirtió en un comic bajo el título de Man Without Fear.

Pero con el éxito de las recientes adaptaciones de Sin City y 300, Hollywood parece haber abierto los brazos al controvertido autor, al menos hasta que tenga un tropiezo, claro, el cual creo no está muy lejano ahora que ha decidido convertirse también en director y debutar en solitario con una poco prometedora adaptación de The Spirit, la entrañable obra del extrañado Will Eisner. Curiosamente esta aceptación en otro medio se da tras una larga racha de proyectos que podríamos considerar, si no mediocres, al menos si muy por debajo del nivel de excelencia que Miller alcanzó en una época no muy lejana. Por eso, en medio de una creciente oleada de pérdida de respeto en el medio que lo hizo famoso, me parece prudente dedicar esta entrega de Recomendaciones de la Comicteca a una de sus obras más destacadas

Ronin

Historia y Arte: Frank Miller
Color: Lynn Varley
Editorial: DC Comics
Fecha de publicación: 1983-1984

Siempre he sido de la idea de que las grandes obras de arte, o al menos la gran mayoría de ellas, reflejan de una u otra manera el entorno en que fueron creadas, y los comics y novelas gráficas no son la excepción. La década de los ochentas se caracterizó por una tendencia en la ficción a contar historias de un tinte oscuro y pesimista, especialmente cuando se trataba de especular sobre el futuro. Como ejemplo de esa tendencia podríamos mencionar cintas como Blade Runner, Brazil, Escape from New York o Terminator, o comics como V for Vendetta, Grimjack e incluso Batman: The Dark Knight Returns o Watchmen. Muchos antihéroes se hicieron de gran popularidad, y aparecieron varios impresos y editoriales que buscaban dar cabida a las inquietudes narrativas de diversos autores. Incluso las "dos grandes" buscaron incluir proyectos de un tinte más adulto, apareciendo en Marvel el sello Epic y en DC, de manera menos formal, diversos títulos y proyectos sueltos que pavimentaron el camino para lo que algún día sería Vertigo.

Frank Miller ganó notoriedad y respeto generalizado luego de su aclamado y exitoso trabajo en Daredevil entre 1981 y 1982. Esos números lo convirtieron en uno de los autores más solicitados en la industria, así que pudo obtener un trato privilegiado a la hora de negociar su siguiente proyecto. Ronin fue uno de los primeros comics "de autor" publicados por DC. La libertad con que Miller pudo trabajar en el proyecto se hace evidente al checar los créditos en la indicia y descubrir que él mismo aparece como el editor de la obra. En Ronin Miller experimenta con diferentes influencias, desde el manga (muy notoriamente de obras como Lone Wolf and Cub), hasta el comic europeo (mayormente del trabajo de diseño de Moebius), y las mezcla con su propio estilo, resultando en una de sus obras visual y narrativamente más complejas.

Ronin cuenta la historia de la rivalidad entre un guerrero samurai y un demonio, la cual empieza en el siglo XIII con la muerte a manos del demonio Agat del amo del samurai, quien se convierte en un ronin, un samurai sin amo condenado a una vida nomádica en busca de lavar su honor. Eventualmente el ronin enfrenta a Agat y le da muerte, no sin que el demonio pueda lanzar una última maldición, condenando a los espíritus de ambos a permanecer encerrados en la espada que dio muerte a los dos. Y saltamos al siglo XXI, donde las ciudades que conocemos se encuentran en plena decadencia. En Nueva York existe un gigantesco complejo tecnológico que busca hacer renacer a la ciudad de sus cenizas a partir de una nueva y sorprendente bio-tecnología, pero el cual tendrá que lidiar con la sorprendente e inverosímil resurrección de Agat y el ronin, quienes aparentemente piensan reanudar su batalla de siglos atrás.

La historia es una fascinante mezcla de elementos de ciencia ficción y fantasía, géneros mayormente ignorados o menospreciados en el medio. La historia del samurai y el demonio trenzados en una rivalidad a través de los siglos se convirtió en una fuerte influencia para el reconocido diseñador y director de animación Gendy Tartakovsky, quien en numerosas ocasiones ha reconocido a Ronin como la principal fuente de inspiración para su aclamada serie Samurai Jack, pero más allá de la originalidad y fuerza de la trama, lo que verdaderamente separa a Ronin de otras historias en cualquier medio, es el desarrollo de personajes y la forma en que está contada. Líneas atrás mencioné que esta obra mostraba algunas fuertes influencias de manga y comic europeo entremezcladas con un estilo clásico americano. Pero no para ahí. Existen varias páginas donde se percibe un homenaje al arte clásico del Japón feudal.

Ronin marcó un antes y después en muchos aspectos. Para muchos fue el primer paso hacia una cultura de comics propiedad de sus autores y, tal vez de una manera menos reconocida, se convirtió en el parteaguas que revolucionó el papel del coloreado en los comics como una herramienta narrativa. La encargada de colorear la miniserie fue la hoy ex-esposa de Miller, Lynn Varley, quien ha ganado reconocimiento por su trabajo coloreando comics con acuarelas, técnica que usó por primera vez en Ronin y repitió posteriormente en trabajos como Batman: The Dark Knight Returns, Elektra Lives Again, Big Guy and Rusty the Boy Robot y 300. También fue la encargada de pintar los fondos usados en la versión fílmica de 300. En Ronin su trabajo se caracteriza por dotar de un mood adicional a las escenas creadas por Miller. El diseño de color para las páginas ayuda a acentuar el tono de cada escena dotándolas de una mayor sensibilidad temática, contrastando las secuencias de acción y violencia con las de caracter más sentimental y humano de una manera limpia y sutil.

Para Miller, Ronin representó un enorme salto estilístico, marcando el principio de una evolución en limpieza y claridad que alcanzó su punto máximo en algunas partes de Sin City y en 300. Y no solo me refiero a una evolución en el sentido estético, sino, quizás incluso en mayor escala, a su narrativa. En Ronin no hay capciones ni textos descriptivos. Todo lo que aparece por escrito son diálogos entre los personajes y se dan de una manera que podríamos calificar de escasa. Y ese es otro punto importante. Miller explota por primera vez al máximo cada cuadro que dibuja, dejando que las imágenes sean las encargadas de contar la historia y magnificando el efecto del "silencio" en sus páginas. Close-ups, secuencias detalladas e imágenes divididas en varios paneles son algunos de los recursos que usa para jugar con el ritmo de la narrativa de un modo poco común en el comic americano, representando uno de los aspectos más revolucionarios de esta obra de Miller.

Para muchos, Sin City y 300 representan la cúspide del trabajo de Miller. Para mi, se trata simplemente de ejercicios estilísticos donde pone en práctica todos los trucos y técnicas aprendidos a través de los años, utilizando algunos de sus temas favoritos como pretexto para realizar esas historias. Para mi, Ronin representa uno de los mayores logros artísticos y narrativos de su carrera e incluso me aterevería a afirmar que se trata de su aporte más importante al medio, incluso por encima de Dark Knight Returns o de su trabajo en Daredevil. Así que los invito a leer esta obra y sacar sus propias conclusiones y, si gustan, compartirlas con nosotros en los comentarios.

Por cierto, y a manera de colofón, en los últimos meses ha circulado el rumor de que Ronin será adaptada próximamente al cine, pues aparentemente Gianni Nunnari, uno de los productores de 300, ha manifestado su intención de producir la película, la cual sería presuntamente dirigida por Sylvain White, director de Stomp the Yard y I Will Always Know what you did Last Summer. Sin embargo, esto ha sido reportado mayormente por tabloides de espectáculos y no parece haber ninguna confirmación oficial de ningún estudio. Anteriormente Darren Aronofsky había manifestado su interés en adaptarla, pero por diversas razones el proyecto nunca despegó y Aronofsky se dedicó entonces a trabajar con Miller en una adaptación de Batman: Year One, la cual tampoco fue concretada.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas gracias por todo lo que has escrito, estoy haciendo un trabajo acerca de 300 i tengo que hablar sobre Frank Miller, estube investigando y me llamó la atención el comic de Ronin asi que fui a uan tienda y me desencantaron un poco la verdad, me dijeron que era buena pero que por ejemplo, su versiond e batman es mejor, asiq ue me quedé con esa idea, pero es que despues de leer tu escrito creo que me comprare los dos. Viva Miler ^.^

Alberto Calvo dijo...

Caray, que puedo decir... se siente una gran responsabilidad sabiendo que estás dispuesto a gastar 20 dólares basado simplemente en algo que escribí, así que gracias por el voto de confianza.

Respecto a si su interpretación de Batman es mejor... lo dudo. Habrá quienes me acusen de herejía por esto, pero considero que a pesar de constituir excelentes lecturas, tanto Year One como The Dark Knight Returns resultan limitadas por las expectativas de un comic de superhéroes.

Si te gustan las historias épicas basadas en personajes fuertes y bien desarrollados seguramente podrás disfrutar por igual esos trabajos y Ronin, pero permítome insistir en las cualidades de esta última como una obra revolucionaria que trasciende cualquier género narrativo.

Ojalá disfrutes su lectura y espero escuchar tu opinión al respecto.