
por Esteban Pedreros
Hace varias semanas quería continuar la discusión que inicié con Rodrigo y Alberto en mi columna anterior... Hasta hoy no había tenido la posibilidad.
Para ser honestos, diría que "discusión" es un término muy autoindulgente, ya que cualquiera podrá apreciar que los argumentos ofrecidos en contra de mi planteamiento son sólidos, contundentes. Quiero pensar que mi postura en éste tema se basa una meditada solución a un problema largamente analizado, sin embargo creo que es una racionalización de una conducta ilegal... como dice el Dr. House "racionalización, es cuando te mientes a ti mismo" (sic).
Lo anterior creo que en ningún modo significa que dicha conducta no sea expresión de un problema subyacente, relevante para la realidad del mercado de cómics.
Rodrigo mencionó en su mensaje:
Creo que gran parte del repunte de la industria del cómic se debe al manga y a la presencia cada vez más fuerte de recopilaciones de cómics en librerías. Libros como "Watchmen" y "V for Vendetta" venden consistemente a lo largo de los años, muchas series Vertigo venden mejor en libros que en comic-books, los grandes crossovers como "Infinite Crisis" y "Civil War" aparecen en hardcover, y para qué hablar de las ediciones de lujo de series como "New Frontier" y "League of Extraordinary Gentlemen".No sé si haya que meter el Manga en el mismo sitio que los cómics. Durante el tiempo en que he leído cómics, es muy poca la gente que conozco que es capaz de disfrutar ambas cosas y generalmente se inclinan más por una u otro, pero no consumen ambos productos en cantidades similares. Dada la distancia con el mercado norteamericano, es difícil diagnosticar su situación más allá de los números que uno pueda leer a través de los informes que circulan en los sitios de noticias.
Dado que estos informes no giran en torno a la venta de Manga (el Top Ten es casi exclusivamente material de Marvel y DC), imagino que al incluir dicho material Rodrigo se refiere a la situación de las Comiquerías y el porcentaje de ventas originado en ése material. Si así fuera, creo que el modo más sencillo de entender el fenómeno sería que algún lector de ésta columna que esté en EUA de visita o permanentemente, entre a una Comiquería con una cámara digital y nos envíe fotos de los estantes de ventas. Ayudaría a entender el porcentaje de espacio que ocupan en ellos el Manga y el Cómic norteamericano.
Mi afirmación respecto al "repunte que ha tenido la actividad comiquera en el último lustro", se refería exclusivamente al incremento en las cifras de ventas de la industria del cómic estadounidense. Un análisis que incluya las cifras de ventas de manga, me parece que sería un análisis del estado del negocio de las librerías especializadas en material "tipo cómics", lo que no necesariamente resulta indicativo de la salud, de la industria comiquera estadounidense.
La industria del cómic estadounidense parece haber renunciado a ampliar su número de consumidores y estar decidida a sobrevivir tanto como sea posible dependiendo del mismo público que la ha mantenido a flote en la última década. Pareciera ser un dinosaurio que estaba lejos del cometa cuando éste cayó y que parece decidido a seguir viviendo mientras pueda encontrar comida. La mayoría de los comentarios que he leído apuntan a lo mismo, a que el mercado se concentró en aquellos consumidores "duros", aquellos que vuelven semana a semana a su comiquería favorita, que lo han hecho por años y que es improbable que dejen de hacerlo. Ir a una Comiquería suele ser calificado como "una experiencia traumática", y parece que sólo al público que ya supero el trauma están dirigidos los experimentos editoriales actuales.
¿Qué tiene esto que ver con la piratería?
Rich Johnston ha expresado en su columna "Lying in the Gutters":
"I’ve said it before, we’re in the middle of a cómics boom as big as the mid-nineties. It’s just instead of people buying millions of copies and storing them in kevlar bags, they’re being stolen instead. And actually read."Así que existe interés en los cómics, respeto por ellos (algo muy difícil de conseguir hace no tanto tiempo) y un número creciente de lectores, pero éste nuevo grupo no paga por las revistas, simplemente la descarga.
Traducción: "Como lo he dicho antes, estamos en medio de un boom del cómic tan grande como el de mediados de los noventas. Solo que en vez de que las personas compren millones de copias y las almacenen en bolsas de kevlar, se las están robando. Y además leyendo."
Es decir que el universo de lectores de cómics se descompone en lo que serían tres grupos básicos:
Primero existe un grupo de lectores tradicional, con costumbres arraigadas que gasta una determinada cantidad de dinero en cómics. Este grupo es el que es capaz de desembolsar ingentes cantidades de dinero, cuando algún arco argumental que les interesa les demanda comprar crossovers con otros títulos, y son quienes soportan el incremento en ventas, de parte de Marvel y DC, que parece girar en torno al éxito de macrosagas como "Infinite Crisis" o "Civil War". Este es un fenómeno cíclico donde se canibaliza a la competencia y obliga a los lectores a gastar mucho más dinero del que acostumbran, comprando series que regularmente no seguirían. Claramente se trata de una estrategia de comercialización que no es sustentable, las alzas de ventas de los títulos menos exitosos de cada editorial se mantienen por la duración del crossover y lego vuelven a su promedio mensual. Son muy raros los casos en que estas historias logran llevar a un lector a agregar una serie nueva a su lista de compras mensuales, en esto suele ser mucho más eficaz el "boca a boca". Siguiendo un viejo refrán "tanto va el cántaro al agua, que al final se rompe", en algún momento el ciclo debiera terminar, probablemente cuando los consumidores se cansen del producto o se queden sin dinero.
Un segundo grupo estaría compuesto por personas que o bien tienen interés en los cómics, pero no tienen los recursos para adquirirlos o el acceso a ellos (viven lejos de los centros de distribución, sea en ciudades pequeñas o en países lejanos), y personas que a raíz del fácil acceso a los cómics piratas y el interés que le hayan despertado determinados personajes en otros medios, han comenzado a descargar miles de revistas en líneas.
Un tercer grupo que esté entre medio. Un grupo que compra cómics y además descarga cómics piratas por diversas razones, probar un producto antes de comprarlo, leer aquello que no les interesa tanto como para comprarlo, o complementar historias sin tener que hacer gastos adicionales.
Pertenezco a este tercer grupo. Tengo recursos limitados y gasto aproximadamente 25 dólares mensuales en cómics, hay otros tantos que me interesan, pero simplemente no los puedo comprar y tengo la posibilidad de leerlos igualmente si los descargo. Es una tentación difícil de resistir, porque en mi cabeza pienso y siempre pensaré: "¿a quién le hago daño, de todas formas no puedo comprar más revistas?".
Si la justificación de la política antipirateo radica en que se afecta ingresos potenciales, entonces personas que repitan mi comportamiento pensarán de modo similar. La razón de que el pirateo de cómics sea malo es otra: el material pertenece a los creadores y sólo ellos tienen derechos de elegir la forma en que dicho material se comercializa o da a conocer.
Al igual que con la industria de la música, creo que el pirateo marca una tendencia bastante clara. La gente estima que el producto que está consiguiendo tiene un valor mayor del que está dispuesto a pagar por él... hay casos en que simplemente ningún costo será lo suficientemente bajo, gente que no quiere pagar por cómics, ni música, ni películas, etc. Que no importa el modo en que se comercialicen los cúmics (o cualquier otro producto que pueda adquirir gratis a través de internet), no va a comprarlos. Existe probablemente otro grupo que bajo determinados costos y bajo determinadas formas, probablemente optarían por pagar por el producto.
En mi caso, mis 25 dólares me permiten comprar alrededor de 7 a 8 revistas mensuales. Si las series que sigo costaran una fracción de lo que cuestan, no gastaría menos dinero, compraría más revistas.
Si en algo ha servido la proliferación de cómics escaneados en internet, ha sido para dar a conocer series que normalmente no tienen mucho espacio en estanterías, adquirir revistas de altos costos y de poca o nula disponibilidad y masificar la lectura de cómics, aunque ésta se haga en la pantalla de un computador y no en una copia de papel. Bien haría la industria, como apunta Alberto, en aprovechar esta fenomenología y diseñar nuevas estrategias de promoción de sus revistas y nuevas formas de comercialización, ya que cerrar sitios de distribución de revistas y amenazar con demandas, se asemejan más a "manotazos de ahogado", que a una estrategia de defensa y protección del medio.
Más les vale que se apuren
















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