26 de octubre de 2007

22 - PPC - Wildstorm y la lectura por costumbre


Por Alberto Calvo

Si pensaban que había decidido cerrar la tienda y guardarme mis opiniones sobre diversos tópicos del mundo del comic, estaban equivocados. Mientras tenga algo que decir de cualquier tema seguramente seguiré escribiendo al respecto. Lo que sigue puede interpretarse como una crítica hacia los lectores o fans, y aún cuando hasta cierto punto lo es, no es mi intención ofender a nadie, sino simplemente puntualizar una de las características del medio y la gente que lo ha elegido como hobby. En múltiples ocasiones he mencionado la tendencia del público en general a realizar una asociación inmediata entre comics y superhéroes, así como mi opinión al respecto. Es un hecho que esa asociación de términos persistirá por mucho tiempo, quizás incluso hasta que el medio desaparezca como tal, así que más vale acostumbrarse a ello.

Ahora, incluso entre los aficionados al medio se dan esa clase de asociaciones extrañas. Si se habla de superhéroes difícilmente alguien pensará en alguna editorial que no sea Marvel o DC Comics, no porque sean las únicas en publicar títulos de superhéroes, sino porque son las que tienen más tiempo haciéndolo y porque publican las aventuras de los personajes más conocidos y populares. Cuando se dió el boom de la industria a principios de los 1990s varias editoriales crearon sus propios Universos poblados por superhéroes: Image, Dark Horse, Valiant (luego Acclaim), Continuity, Defiant, Harris, Broadway, Tekno (Big Entertainment), y un largo etcétera, intentaron, sin éxito -con las posibles excepciones de Image y Dark Horse- tomar un pedazo del nicho de mercado de "las dos grandes". Incluso hubo las que nacieron muertas, como el NelsonVerso de Tundra (que creo recordar se llamaría Manta, pero supongo que ahora ya no importa).

Las razones por las que ninguno de esos universos pudo prevalecer a largo plazo son diversas, desde mala planeación hasta propiedades poco interesantes, pasando por cualquier otra clase de problemas: fuga de talentos, problemas económicos y/o de distribución, inversionistas sin escrúpulos, etc. Pero quizás el más grave problema que enfrentaron todos esas fallidas creaciones fue no poder convencer a los fans de que sus personajes e historias tenían el potencial para ser mejores o llegar a ser tan familiares y queridos como a los que estaban acostumbrados. Image tenía de su parte a los creativos más populares y exitosos de la era moderna, Dark Horse la infraestructura de marketing y planeación editorial más capaz que el medio haya visto, Valiant un par de editores dispuestos a arriesgar y las propiedades y el talento para hacerlo bien, Broadway y Tekno los recursos económicos... y ninguno de ellos pudo prosperar. Image sufrió una desbandada y poco o nada queda de lo que era entonces, aunque resultó para bien; Dark Horse consolidó su posición como editorial especializada en licencias y al igual que Image se convirtió en una opción para creadores independientes; Harris se concentró en su única propiedad exitosa y el resto simplemente desaparecieron. Esa historia se ha repetido varias veces a menor escala pero, sin importar las variaciones que pueda adoptar el mercado, eventualmente todo vuelve a la normalidad y Marvel y DC permanecen como las dos grandes, aunque es importante señalar que las ventas no son nada comparadas con las de la década pasada.

Incluso dentro de las mismas editoriales se ha dado el caso de la creación de microuniversos con diferentes grados de éxito. Marvel contrató los servicios de Jim Lee y Rob Liefeld para crear una nueva versión de algunos de sus títulos más tradicionales, y poco después creó las líneas Marvel Knights y Ultimate para revitalizar otras de sus propiedades más antiguas. Knights funcionó más o menos como los pretendientes de la década pasada: generó interés por los personajes, ganó reconocimiento y aceptación tanto en críticas como en ventas... y eventualmente se fue desdibujando hasta desaparecer del mapa. La línea Ultimate sigue funcionando con un éxito comercial bastante aceptable, e incluso se da por entendido que es la base para el manejo de las franquicias de Marvel en el cine. Más arriba mencioné la desbandada de Image, la cual muchos piensan empezó con la participación de Lee y Liefeld en Heroes Reborn, el proyecto mencionado más arriba. Liefeld fue expulsado de Image y Jim Lee vendió su compañía, Wildstorm Productions, a DC Comics, en un trato que le permitió seguir al frente de ella y llevar un control editorial de sus títulos independiente al del resto del DCU.

Y es precisamente a causa de Wildstorm que decidí embarcarme en este tema. Hace un par de semanas me encontré en una lista de correos con una discusión sobre las ventas de varios títulos y un punto que resaltó en la misma fue el pobre desempeño comercial de toda la línea Wildstorm en los últimos meses. Tomando en cuenta que toda la línea fue relanzada hace menos de un año con varios creativos de renombre involucrados (Grant Morrison, Garth Ennis, Mike Carey, Christos Gage, Gail Simone, Gene Ha, Chris Sprouse, Lee Bermejo o el mismo Jim Lee) debe considerarse como uno de los más grandes fracasos de que se tenga memoria en tiempos recientes. Y yo no entiendo por qué. Hace años que mi cuota de lecturas de superhéroes ha ido a la baja, mayormente porque la mala planeación editorial y la falta de compromiso que parece haber en las dos grandes por hacer lo que se supone es el fin último del medio, es decir, contar historias, me han hecho perder el interés. De uno u otro modo intento mantenerme al día con los sucesos del medio y el contenido de diversos títulos, pero hace mucho que no sigo de manera regular ningún título regular de superhéroes tradicionales. Vertigo, Oni, Dark Horse y editoriales independientes se han convertido en el centro de mis hábitos comiqueriles, y Wildstorm se había sumado regularmente a mi lista de compras incluso desde antes del relanzamiento.

Las historias son entretenidas e interesantes, el arte es de primer nivel, los personajes ya tienen (en su mayoría) varios años apareciendo en diversos títulos y cada título funciona sin necesidad de seguir la continuidad de todos los títulos. ¿Qué falló entonces? Claro que existen problemas a nivel editorial. Jim Lee tiene toda clase de compromisos independientes a su labor como ilustrador, y aún tenía pendiente su participación en el criticado All Star Batman and Robin the Boy Wonder (un título tan largo y rebuscado me parece prueba suficiente de que el marketing en DC tampoco anda muy bien que digamos), por lo que cuesta entender por qué se comprometió a ser el artista de Wildcats sabiendo que difícilmente podría cumplir con sus plazos de entrega. A nadie sorprendió cuando se dio el anuncio de que se retrasaría el título luego de la aparición de solo un número, pero sin duda fue causa de decepción y molestia para muchos fans, pero no creo que los problemas de un solo título puedan explicar el fracaso de toda la línea.

Personalmente creo que el mayor problema a la hora de concebir el relanzamiento fue la forma de anunciarlo. Se dieron los nombres de los creadores involucrados y se anunció un inicio nuevo, lo cual no era del todo cierto. Si bien las historias no dependen de manera directa de la continuidad desarrollada en versiones anteriores de los mismos títulos (con la posible excepción de Wildcats), es un hecho que todo el background del Universo Wildstorm si está firmemente sentado en el canon previamente establecido, lo que debe haber provocado confusión en muchos de los lectores nuevos. Habiendo leído la gran mayoría de los títulos de Wildstorm desde los albores de Image yo no he tenido ningún problema para disfrutar de estos títulos, los cuales permanecen dentro de mi lista de compras mensuales (con la excepción de Gen13, que ni siquiera Gail Simone me puede hacer leer) y son algunas de mis lecturas favoritas.

Sin embargo, creo que las cosas no podían haber sido de otro modo. Siempre se ha dicho que los lectores de comics tenemos muchos rasgos de comportamiento propios de los niños y me parece que en algunos casos esa apreciación es correcta. Supongamos que nuestro helado favorito es el de chocolate. Podemos decidir probar un poco de vainilla o pistache de vez en cuando, o aventurarnos a sabores menos comunes o incluso exóticos cuando se nos presenta la oportunidad, pero eventualmente volveremos a nuestro viejo conocido, el siempre confiable chocolate. No importa que algunas veces se sienta rancio o de baja calidad, la sensación de comodidad y familiaridad que nos da no tiene substituto.

Lástima. Supongo que solo me queda esperar que el dueño de la fuente de sodas no decida dejar de producir otros sabores y especializarse solo en el chocolate. Sería terrible tener que buscar un nuevo postre favorito para sustituir el helado.


18 de octubre de 2007

27 - RC - The Interman



Por Alberto Calvo

Supongo que es necesario ofrecer una disculpa por el lapso de tiempo que dejamos pasar entre columnas y contenidos durante las últimas semanas, pues no creo estar equivocado al afirmar que septiembre pasado fue el único mes desde el nacimiento de Comicverso en que no apareció una sola entrega de Recomendaciones de la Comicteca. Pero estamos de vuelta, y que mejor para ello que un título relativamente desconocido de un creador que poco a poco va saliendo del anonimato. Nos complace poder compartir con ustedes

The Interman

Historia y arte: Jeff Parker
Editorial: Octopus Press
Formato: 128 páginas a color
Fecha de publicación: enero de 2003

Jeff Parker tiene varios años trabajando en la industria del comic en diferentes facetas, habiendo colaborado como escritor, dibujante y/o entintador o colorista en títulos como Solitaire, para Malibu Comics, Negative Burn para Caliber Press, Tales of the Vampires, Weird Tales, o The Escapist para Dark Horse Comics, Batman Adventures y Batman: Turning Points, para DC, varios Big Books para Paradox Press y Uther: The Half-Dead King para NBM. Además de su variado curriculum, su nombre debe resultar familiar para algunos lectores gracias a su labor como escritor en tiempos recientes, particularmente en Marvel, donde ha trabajado en títulos como X-Men: First Class, Agents of Atlas, Marvel Adventures: Avengers y Marvel Adventures: Fantastic Four. Sin embargo, fue gracias a su novela gráfica The Interman que Parker atrajo la atención de Marvel (y de Hollywood). Actualmente Parker forma parte de Periscope Studio, un colectivo de creadores de comic radicados en Portland, Oregon que incluye entre otros a Terry Dodson, Kieron Dwyer, Paul Guinan, Karl Kesel, Steve Lieber, Ron Randall, Rick Remender, y Pete y Rebecca Woods.

Publicada bajo su propio sello, Octopus Press, The Interman es una novela gráfica original de 128 páginas a color. Con una marcada influencia de fuentes tan diversas como Terry y los Piratas, de Milton Caniff, Jonny Quest o James Bond, The Interman es una entretenida historia de acción y aventuras donde se mezclan intriga, espionaje y ciencia ficción sin por ello dejar de lado el desarrollo de personajes. El título hace referencia, en principio, a un programa internacional para crear agentes adaptables a su entorno y capaces de actuar y sobrevivir en las condiciones más adversas, o, como lo pone en la misma historia, los soldados perfectos para la Guerra Fría. También puede usarse para hacer referencia al único sujeto surgido del Interman Project, Van Meach.

Es difícil tratar de explicar de que se trata la historia sin arriesgarme a revelar información que se disfruta mejor leyendo la novela, así que seré breve. Van es una mezcla de James Bond, Jason Bourne y El Santo (Simon Templar, no el luchador enmascarado) con un ADN alterado que le permite adaptarse a su entorno en cuestión de segundos. Van viaja por el mundo ofreciendo sus servicios como solucionador de problemas a empresarios e industriales interesados en trabajos complicados y discretos, quienes no hacen demasiadas preguntas sobre sus métodos de trabajo y que no esperan recibir una factura o recibo, lo que es ideal para Van, quien intenta mantenerse en movimiento constante para evitar que las facciones detrás del Proyecto Interman estén al tanto de sus actividades. Pero cuando su camino se cruza con el de un conocido pirata informático de dudosa reputación, un paranoico oficial del ejercito estadunidense piensa que el riesgo de tener a alguien potencialmente tan peligroso libre y alquilando sus servicios al mejor postor es demasiado grande, dando origen a una cacería humana con asesinos profesionales de todo el mundo tratando de eliminar a Van.

Visualmente el libro es muy agradable a la vista. Algunos artistas a quien Parker admira o ha colaborado con ellos son Alex Toth, Milton Caniff, Russ Manning, Matt Wagner y Scott Hampton, y su estilo toma prestados elementos de todos ellos. Su experiencia como artista de storyboards lo ayudó a desarrollar un agudo sentido de la claridad, preocupándose porque sus dibujos aporten toda la información necesaria sin sacrificar el flujo narrativo visual que ayuda a que la historia resulte ágil y dinámica. En cuanto a su habilidad como escritor, Parker resulta toda una sorpresa, pues consigue desarrollar a una variedad de personajes secundarios sin por ello alargar su historia, una habilidad que ha contribuído en gran parte a su actual éxito en Marvel.

Si alguna vez fueron o son fans de historias de aventura de tono ligero como Tintín, Jonny Quest, Indiana Jones o la antes mencionada Terry y los Piratas, The Interman es un título que disfrutarán enormemente. También la recomiendo para los fans de las historias de intriga o espionaje, ya sea de los clásicos estilo John LeCarré o Robert Ludlum o de un estilo más contemporáneo como el de Tom Clancy, sin duda encontrarán muchos elementos de su agrado.

Mejor aún, si extrañan esos comics donde los héroes eran héroes por convicción y principios y no tenían necesidad alguna de enseñar los dientes o hacer demostraciones de que tan rudos o violentos pueden ser, tienen algo en común con Jeff Parker y tal vez sería buena idea checar cualquiera de los títulos que escribe actualmente y no solo The Interman.

En cuanto a la mención que hice acerca de Hollywood unos párrafos más arriba, obedece a que aún antes de publicar The Interman, su agente logró vender la opción para los derechos de una adaptación fílmica a New Line Cinema utilizando un previo de pre-prensa. Hace unos meses New Line renovó la opción, así que las posibilidades de ver a Van en la pantalla grande aún están vigentes. Si desean, pueden leer un par de secuencias en el sitio oficial de la novela gráfica, siendo las ocho primeras páginas y seis más de una parte aproximadamente a la mitad del libro.


8 de octubre de 2007

04 - TM - Profesionales y Amateurs




Estoy aburrido.

La idea de volver a trabajar como freelancer para una publicación "independiente" (léase "sin recursos económicos, humanos, tecnológicos o de ninguna clase") y la chispa de energía y creatividad que resulta de aventurarse en una nueva empresa se desgasta demasiado rápido, así que no debiera sorprender a nadie que mis colaboraciones para este blogzine, ciberpanfleto o lo que sea se supone que este sitio sea no resulten tan frecuentes como se esperaría de un columnista profesional. Porque yo soy un columnista profesional y el hecho de que me encuentre mezclado en un proyecto lleno de amateurs y pretendientes no cambia el hecho.

Lo que debería sorprender a todos es que yo haya decidido volver a escribir esta columna. Luego de que el dictadorcillo que se hace pasar por editor en jefe de esta publicación desistiera en sus intentos de editar o reescribir mis textos yo pensé que podría trabajar en paz y a mis anchas, pero no. Tenía que empezar con sus lloriqueos: "Me debes una columna", "me prometiste que tus colaboraciones serían regulares", "me diste tu palabra", bla, bla, bla. Claro que ahora no recuerda todo lo que él me prometió: mujeres, estupefacientes, paseos por lugares exóticos y un séquito de esclavos listos a satisfacer el más mínimo de mis deseos. No recuerda haber prometido nada de eso. Típico. Pero eso me gano por aceptar trabajar con amateurs. Espero que estas semanas que "accidentalmente" se quedó sin poder acceder a internet o cumplir con sus obligaciones laborales le hayan servido para meditar sobre lo errado de sus acciones, o por lo menos para entender que no debe meterse conmigo. Pero lo dudo. Conozco a los de su clase.

Ya que de todos modos me hizo escribir, creo que pudiera dedicar algunas líneas a denunciar la invasión que los de su clase han hecho del medio que esta pseudo-publicación se dedica a cubrir. Pretendientes y amateurs. Vividores haciendo creer a los ilusos y estúpidos fanboys que son profesionales y saben lo que están haciendo. ¿De que otro modo se puede explicar que una de las editoriales más grandes del medio actúe con la misma ética de trabajo que uno pudiera esperar de una pandilla de estafadores o de un periódico escolar (que entre más lo pienso menos diferencias encuentro)? Si están pensando que me refiero a esa casa de prostitución dedicada a vender licencias de íconos robados a sus creadores al mejor postor que se hace llamar DC Comics, acertaron. Tal vez aún haya esperanza para ustedes después de todo, aunque en realidad lo dudo.

Publicaciones que aparecen a destiempo, equipos "creativos" (debiera haber algún modo de objetar al uso de esa palabra) que no cumplen ni con sus plazos ni con sus compromisos, títulos inventados para llenar espacios en la cadena de distribución, series que no terminan o que terminan en publicaciones diferentes. Incluso, cuando aparecen creativos honestos y trabajadores, su trabajo es coartado, intervenido y masacrado, olvidando todo plan de trabajo individual para someterlo a las necesidades de un plan maestro superior. Vaya sarta de sinsentidos y estupideces. Muchos parecen tener la esperanza de que los poderes que son, una vez desechado el actual curso de acción, se deshagan del maniquí que tienen a cargo de la toma de decisiones. Ilusos. Ñoños. Pobres y patéticos soñadores que aún creen que contar historias es la razón de ser de esta industria a la que ofrendan todos sus ahorros.

No parecen darse cuenta de que el contenido o calidad de las historias es algo que no importa ni al maniquí ni a sus dueños. Lo único que les importa es que el balance trimestral siga en números negros. Los ñoños pueden dedicarse a discutir sobre si tal o cual historia está bien o no. Puden lloriquear y hacer drama ante la "muerte" de sus héroes de la infancia. Pueden incluso hacerse pasar por hombres rudos y determinados al escribir quejas y amenazas en blogs y foros de discusión, creyendo que amedrentan o espantan al maniquí o a sus dueños. Ilusos. Pobres y patéticos soñadores. El maniquí solo teme a sus dueños, que son los únicos facultados para cortarle la cabeza o mandarlo a reciclar, y éstos a su vez sólo temen que algún día el contador anuncie que algo está mal. Mientras eso no pase, dejen que los ñoños griten y lloriqueen, despotriquen y amenacen. A fin de cuentas, si lo hacen, es porque ya vaciaron sus carteras y bolsillos ayudando a perpetuar el estatus quo y el balance trimestral.

Siendo ese el estado del medio, no es de extrañarse que no haya profesionalismo en ninguno de sus aspectos. Si no se puede esperar que la gente que hace dinero de todo esto haga bien las cosas, ¿cómo puedo exigir que la gente que trabaja gratis lo haga? No se les puede presionar, y aún cuando suplen con entusiasmo las carencias técnicas, no es lo mismo. Todo esto me parece muy deprimente, así que me rehuso a seguir escribiendo del tema, al menos por ahora. Necesito intoxicarme para olvidarme de toda esta basura.

Hasta la próxima.

Tal vez.

Me pregunto si será posible infectar con alguna variante de ébola el suministro de agua en las oficinas de la editorial... al menos así habría justificación para decir que apestan y están llenos de $#!+