por John Mejía
Hace algunos años, en un foro no muy lejano, un fanático de Superman se quejaba de haber leido el último cómic en sólo unos minutos y no necesitar mas que de unas pocas palabras para describirlo de sobra. Hace poco, en otro foro, la queja fue sobre no ver al Llanero Solitario como tal sino hasta posiblemente el número 3 de su nueva serie (estrenada este septiembre). Y la verdad, a veces también me he quejado por lo mismo.
Cuando niño, recuerdo que pasaba un buen rato leyendo los cómics de Superman, publicados cada mes por la ahora extinta Editorial Novaro. En sus páginas solía encontrar una historia central, que en contadas ocasiones quedaba en continuará. No era raro ver además una o dos historias adicionales, de no más de 8 páginas la más extensa. Así, cada cómic de 32 páginas de aquel entonces era, regularmente, un cómic de 24-28 páginas de contenido real que proporcionaban no unos pocos, sino varios minutos de entretenimiento (el resto de las páginas se las tragaban los editoriales y la pubicidad). Ni que decir si lo que leía era una revista del Hombre Araña (porque en aquellos días nadie lo llamaba "Spider-Man"). Con todos los detalles que ilustraba John Romita en cada cuadro y los abundantes diálogos que Stan Lee ponia en cada página, bien podía quedarme un buen rato leyendo el mismo cómic antes de terminar. Y eso que eran las versiones en español, con textos usualmente "resumidos" y adaptados (algunas veces editaban también los dibujos para estirarlos y cubrir así 30 páginas, dañando a veces el arte original. Esa es una práctica que gracias al Cielo ya no realizan más).
Una historia tipo de aquellos cómics bien podía mostrar el origen de un nuevo villano, su encuentro con el héroe y su primera derrota, mientras se mostraban avances de una o dos sub-historias, con no mas de dos o tres paneles de una página dedicados a ello.
Eso era entonces.
Ahora que soy un adulto, un cómic mensual de 32 páginas tiene, para empezar, un promedio de 22 páginas dedicadas a una única historia central. Puede leerse en unos pocos minutos y usualmente no llega a nada. Es la continuación de una historia que queda en continuará. Y si te perdiste el inicio pues no es de extrañar que quedes sin entender qué está pasando en la historia porque muy pocos autores incluyen sumarios de las ediciones previas (aunque Marvel recientemente incluye en algunos títulos como "Civil War", una página resumen al inicio para ponerte al tanto de en que va la cosa). Y si ese fue tu primer cómic, pues el panorama puede resultar muy desalentador. A menos claro, que se trate de un trabajo que por su calidad motive lo suficiente para buscar las ediciones previas en tiendas o Internet y ponerse al día, además de tener paciencia y constancia para esperar por el próximo número.
Una historia tipo de esta nueva ola de cómics puede tener al protagonista meditando sobre sus motivaciones para hacer lo que hace.
La historia del cómic norteaméricano suele referir a Frank Miller con su obra "Ronin", como uno de los primeros autores en usar esta forma de narración con éxito, a usansa de (y tal vez inspirado en) los populares Mangas japoneses. Pero ojo, una cosa es contar una historia de forma lenta pero progresiva, aprovechando cada espacio para construir a los personajes cuidadosamente, sin afanes y justificar su comportamiento, y otra muy distinta dedicar ese espacio a mostrar a dos de los protagonistas agarrándose a golpes o hablando hasta aburrirte. Acciones que otrora no habrian tomado más de unas cuantas viñetas en una página. Y es que eso puede funcionar para Goku y Pikoro dandose de golpes por tres ediciones o mas de "Dragon Ball", pero no para ver a Superman dandose de golpes con una criatura del fin del mundo. Esta bien, si funcionó la primera vez, lo admito. Pero repetirlo injustificadamente cada mes arruina el efecto. O usar doce números de "Birthright" (iniciada en 2003) para re-contar el origen de Superman y su primera victoria sobre Lex Luthor, cuando ya John Byrne (de nuevo mentado aquí) lo hizo mucho mejor en "The Man of Steel" en sólo tres números (la serie completa duró seis pero en el tercer número es cuando Superman pone a Luthor en prisión por primera vez), por allá en 1986.
Sin duda el mejor mercado posible para este estilo de narración mucho más lento o "decompreso", como suele llamársele, sea el de los "trade paperback" o compilados, donde todos los números de una misma historia son publicados en uno o varios volumenes, segun la extensión de la misma (parece que el estándar "obliga" a no publicar compilados con más de 6 números en él). No confundirlos eso si, con las "novelas gráficas", que son miniseries publicadas por fuera de una colección mensual y planeada con el especifico propósito de ser compilada en algún momento. Como sea, resulta una alternativa mucho mejor esperar por el compilado y poder leer toda la historia de golpe, a padecer la agonia de ver cada mes un pequeño progreso en la historia y abusar de la memoria para seguirle el hilo. El peligro radica en que si el cómic resulta poco popular, podría pasar mucho antes que el compilado se publique o que posiblemente nunca vea la luz.
Pero es esta forma de contar historias realmente mala? No necesariamente. Como siempre, depende mucho de las mentes creativas detrás de cada historia, de las habilidades de sus autores para ganarse la confianza del lector en que su paciencia será recompensada con un producto de calidad. En lo personal prefiero aquellas que aunque decompresas, con cada número te hacen sentir que la historia avanza, lenta pero segura, sin recurrir a revelar todo el misterio que la envuelve desde un comienzo y tendiendo incluso pistas falsas. "Ultimate Spider-Man" puede ser un buen ejemplo (aunque no he vuelto a leerlo luego del número seis, tengo muy buenas referencias de la serie y el hecho que los autores no hayan cambiado en más de 100 números garantizan al menos una mayor coherencia que en las series con múltiples autores). Otro buen ejemplo es la saga de ocho números "Up, up and away", recien pubilcada en los titulos mensuales de Superman.
Ahora, si hay algo que realmente admiro, es un autor capaz de contar en un sólo número una historia auto-contenida, inteligente, atractiva y por sobre todo, con un final de aquellos que te dejan pensando "quiero más!". Esas son joyas que escasean en los cómics de hoy.
Cuando niño, recuerdo que pasaba un buen rato leyendo los cómics de Superman, publicados cada mes por la ahora extinta Editorial Novaro. En sus páginas solía encontrar una historia central, que en contadas ocasiones quedaba en continuará. No era raro ver además una o dos historias adicionales, de no más de 8 páginas la más extensa. Así, cada cómic de 32 páginas de aquel entonces era, regularmente, un cómic de 24-28 páginas de contenido real que proporcionaban no unos pocos, sino varios minutos de entretenimiento (el resto de las páginas se las tragaban los editoriales y la pubicidad). Ni que decir si lo que leía era una revista del Hombre Araña (porque en aquellos días nadie lo llamaba "Spider-Man"). Con todos los detalles que ilustraba John Romita en cada cuadro y los abundantes diálogos que Stan Lee ponia en cada página, bien podía quedarme un buen rato leyendo el mismo cómic antes de terminar. Y eso que eran las versiones en español, con textos usualmente "resumidos" y adaptados (algunas veces editaban también los dibujos para estirarlos y cubrir así 30 páginas, dañando a veces el arte original. Esa es una práctica que gracias al Cielo ya no realizan más).
Una historia tipo de aquellos cómics bien podía mostrar el origen de un nuevo villano, su encuentro con el héroe y su primera derrota, mientras se mostraban avances de una o dos sub-historias, con no mas de dos o tres paneles de una página dedicados a ello.
Eso era entonces.
Ahora que soy un adulto, un cómic mensual de 32 páginas tiene, para empezar, un promedio de 22 páginas dedicadas a una única historia central. Puede leerse en unos pocos minutos y usualmente no llega a nada. Es la continuación de una historia que queda en continuará. Y si te perdiste el inicio pues no es de extrañar que quedes sin entender qué está pasando en la historia porque muy pocos autores incluyen sumarios de las ediciones previas (aunque Marvel recientemente incluye en algunos títulos como "Civil War", una página resumen al inicio para ponerte al tanto de en que va la cosa). Y si ese fue tu primer cómic, pues el panorama puede resultar muy desalentador. A menos claro, que se trate de un trabajo que por su calidad motive lo suficiente para buscar las ediciones previas en tiendas o Internet y ponerse al día, además de tener paciencia y constancia para esperar por el próximo número.
Una historia tipo de esta nueva ola de cómics puede tener al protagonista meditando sobre sus motivaciones para hacer lo que hace.
La historia del cómic norteaméricano suele referir a Frank Miller con su obra "Ronin", como uno de los primeros autores en usar esta forma de narración con éxito, a usansa de (y tal vez inspirado en) los populares Mangas japoneses. Pero ojo, una cosa es contar una historia de forma lenta pero progresiva, aprovechando cada espacio para construir a los personajes cuidadosamente, sin afanes y justificar su comportamiento, y otra muy distinta dedicar ese espacio a mostrar a dos de los protagonistas agarrándose a golpes o hablando hasta aburrirte. Acciones que otrora no habrian tomado más de unas cuantas viñetas en una página. Y es que eso puede funcionar para Goku y Pikoro dandose de golpes por tres ediciones o mas de "Dragon Ball", pero no para ver a Superman dandose de golpes con una criatura del fin del mundo. Esta bien, si funcionó la primera vez, lo admito. Pero repetirlo injustificadamente cada mes arruina el efecto. O usar doce números de "Birthright" (iniciada en 2003) para re-contar el origen de Superman y su primera victoria sobre Lex Luthor, cuando ya John Byrne (de nuevo mentado aquí) lo hizo mucho mejor en "The Man of Steel" en sólo tres números (la serie completa duró seis pero en el tercer número es cuando Superman pone a Luthor en prisión por primera vez), por allá en 1986.
Sin duda el mejor mercado posible para este estilo de narración mucho más lento o "decompreso", como suele llamársele, sea el de los "trade paperback" o compilados, donde todos los números de una misma historia son publicados en uno o varios volumenes, segun la extensión de la misma (parece que el estándar "obliga" a no publicar compilados con más de 6 números en él). No confundirlos eso si, con las "novelas gráficas", que son miniseries publicadas por fuera de una colección mensual y planeada con el especifico propósito de ser compilada en algún momento. Como sea, resulta una alternativa mucho mejor esperar por el compilado y poder leer toda la historia de golpe, a padecer la agonia de ver cada mes un pequeño progreso en la historia y abusar de la memoria para seguirle el hilo. El peligro radica en que si el cómic resulta poco popular, podría pasar mucho antes que el compilado se publique o que posiblemente nunca vea la luz.
Pero es esta forma de contar historias realmente mala? No necesariamente. Como siempre, depende mucho de las mentes creativas detrás de cada historia, de las habilidades de sus autores para ganarse la confianza del lector en que su paciencia será recompensada con un producto de calidad. En lo personal prefiero aquellas que aunque decompresas, con cada número te hacen sentir que la historia avanza, lenta pero segura, sin recurrir a revelar todo el misterio que la envuelve desde un comienzo y tendiendo incluso pistas falsas. "Ultimate Spider-Man" puede ser un buen ejemplo (aunque no he vuelto a leerlo luego del número seis, tengo muy buenas referencias de la serie y el hecho que los autores no hayan cambiado en más de 100 números garantizan al menos una mayor coherencia que en las series con múltiples autores). Otro buen ejemplo es la saga de ocho números "Up, up and away", recien pubilcada en los titulos mensuales de Superman.
Ahora, si hay algo que realmente admiro, es un autor capaz de contar en un sólo número una historia auto-contenida, inteligente, atractiva y por sobre todo, con un final de aquellos que te dejan pensando "quiero más!". Esas son joyas que escasean en los cómics de hoy.
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