25 de enero de 2008

28 - RC - Enemy Ace: War Idyll



Por Alberto Calvo

Luego de nuestro prolongado receso necesitaba algo especial para retomar esta columna. La intención original detrás de las Recomendaciones de la Comicteca era tratar de promover historias poco conocidas o redescubrir viejas favoritas para quienes no hubiesen tenido la oportunidad de leerlas. Comics viejos, comics independientes e historias alejadas de las principales tendencias del medio (lease "superhéroes"), esas eran las principales directrices para seleccionar las recomendaciones. Y entonces se me ocurrió algo perfecto. Una novela gráfica original basada en un comic clásico de la Edad de Plata y realizado por un reconocido pintor y que de no haber sido publicada por DC Comics bien podría ser considerada como indie. Orgullosamente recomendamos

Enemy Ace: War Idyll

Escritor y artista: George Pratt
Editorial: DC Comics
Fecha de publicación: 1990
Formato: Prestige, 128 páginas a color

El As Enemigo es un personaje creado por Robert Kanigher y Joe Kubert. Inspirado y basado de manera casi literal en el famoso piloto alemán de la Primera Guerra Mundial Manfred von Richthofen, mejor conocido como el Barón Rojo, Hans von Hammer, conocido por igual entre sus aliados y enemigos como "The Hammer from Hell" (El Martillo del Infierno), es el más temerario as de la Luftwaffe (la fuerza aérea alemana) durante la Primera Guerra Mundial. En su momento, la publicación de este título fue motivo de controversia, pues para muchos era impensable la idea de una serie cuyo protagonista era un "villano" para los estándares del americano promedio. Sus historias trataban de presentar el lado alemán de la guerra y von Hammer era caracterizado como un hombre de honor, un auténtico caballero del aire en constante lucha interna entre su deber con su nación y el horror de vivir rodeado de la muerte y destrucción características de la guerra.

Lamentablemente no he leído lo suficiente de la serie original como para pretender escribir al respecto, una de las razones para seleccionar War Idyll para esta columna. Antes de leer esta novela gráfica yo ignoraba la existencia del personaje, y fue a raíz de haberla leído que me interesé en descubrir más sobre la historia de este fascinante personaje, así que puedo afirmar por experiencia propia que se trata de una historia con atractivo tanto para los aficionados al personaje clásico como para quienes nunca han leído sus aventuras.

La historia tiene lugar en 1969 en un hospital en la isla de Förh, frente a las costas de Alemania Occidental, donde von Hammer, de 73 años, espera pacientemente la hora de su muerte. Hasta el hospital llega Edward Mannock, un periodista norteamericano interesado en entrevistarlo antes de su muerte para tratar de capturar sus impresiones y experiencias de la guerra. Durante la entrevista descubrimos que el propio Mannock fue piloto de guerra y, recién liberado de su servicio en Vietnam, parece más interesado en encontrar una forma de lidiar con el horror que ocupa su existencia luego de la guerra. En vez de una entrevista, su conversación con von Hammer se convierte en una conversación íntima entre dos hombres que a pesar de pertenecer a diferentes culturas y diferentes generaciones, tienen mucho en común.

El arte de Pratt fue uno de los aspectos que más llamó mi atención cuando descubrí este tomo. La historia está completamente pintada, y el estilo oscuro y evocador de Pratt proporciona a la historia una rica atmósfera perfecta para retratar el infierno de la guerra tal como es recordado pore dos ex-combatientes. No hay mucho que pueda contar sobre la historia, pues se trata simplemente de una colección de flashbacks con las memorias de los dos personajes. Se trata de una de esas historias que no necesitan estar llenas de acción, en donde el impacto emocional detrás de la narración supera por mucho cualquier reacción que una historia de aventuras podría provocar. Enemy Ace: War Idyll es un excelente ejemplo de las posibilidades que ofrece el arte secuencial como medio narrativo, y sin duda se trata de una lectura recomendable para toda clase de lectores, sin importar o no si leen comics o solo prosa, ni tampoco si tienen algún género favorito.

Existen dos volúmenes de la línea Archives que reimprimen el trabajo de Kanigher y Kubert, además de otras historias publicadas en diferentes formatos.La más reciente es la miniserie de dos números War in Heaven, escrita por Garth Ennis e ilustrada por Russ Heath, Chris Weston y Christian D'Alamy. En internet pueden hallar una completa "biografía" de Hans von Hammer realizada por un fan, y del sitio de DC Comics es posible descargar un previo de War Idyll en PDF.

21 de enero de 2008

23 - PPC - Regreso


Por Alberto Calvo

Supongo que lo primero que hace falta es una explicación luego de los casi tres meses de ausencia de ésta y mis otras columnas aquí en Comicverso, asì que espero me disculpen el poner este texto como si se tratase de una columna regular, común y corriente. El plan original era publicar mis columnas correspondientes al mes de noviembre de manera normal y luego, previo anuncio, tomarme un receso de algunas semanas, pero algunos imprevistos (proyectos personales y cuestiones de trabajo) me hicieron alejarme de este blog algunas semanas antes de lo que pensaba.

Durante mi ausencia se presentaron algunos periodos de tiempo en los que bien pude haber publicado alguna columna. De hecho, tengo algunos borradores prácticamente listos, la mayoría de ellos de Recomendaciones de la Comicteca, pero cada vez que pensaba en sacar uno para terminarlo y publicarlo, decidía no hacerlo. La razón para ello me sorprendió un poco al principio pero tras dos o tres intentos me di cuenta de lo que estaba sucediendo. Necesitaba un descanso de los comics.

Y en esto quiero ser claro. Me encantan los comics. Son uno de mis hobbies favoritos y creo que siempre lo serán. Pero a pesar de lo mucho que los disfruto y de la apreciación que siento por el arte secuencial como medio narrativo me doy cuenta que como industria tienden a provocarme toda clase de disgustos e incluso un cierto desgaste emocional.

Para bien o para mal, la industria del comic sigue dependiendo en muchos aspectos del género de superhéroes y su cada vez más cercana relación de amor/odio con los medios "mainstream", es decir, el cine y la televisión. Periódicamente se dan intentos dentro de la industria por cambiar esta situación, pero parecen no ser suficientes. Algunas de mis editoriales favoritas no publican títulos de superhéroes, pero su oferta de contenidos no es lo suficientemente exitosa como para darles notoriedad. Otras han decidido balancear su producción, dedicando una parte de su línea a proyectos de temáticas variadas y otra a títulos más tradicionales. Pero el centro de atención siguen siendo Marvel y DC Comics.

DC tiene ya varios años sumida en un caos editorial que provoca bandazos en todas direcciones, pues aparentemente Dan Didio, su editor en jefe, está más preocupado por la cobertura mediática de sus crossovers y megaeventos que por poner orden en casa y dedicarse a lo que todo buen editor debiera dedicarse de tiempo completo: supervisar que la gente a su cargo cuente historias de la mejor manera posible. Marvel tampoco está libre de culpa, pues la gran mayoría de sus eventos han sido encaminados también a generar encabezados en los medios especializados y a tratar de colar alguna nota en los no especializados. Afortunadamente la estructura editorial de la compañía es más limpia y clara que la de DC, así que existe una mejor labor en control de daños, permitiendo que las historias puedan ser llevadas de mejor manera.

El caso es que el año pasado fue uno bastante difícil para la industria. La presencia en cine y tv de propiedades de comics fue menor y de más baja calidad que en años anteriores, y los megaeventos editoriales fueron en su mayoría derivados de los anteriores o antesala de los que vienen, lo que les restó importancia. Y en términos generales no apareció nada nuevo o reciclado que me emocionara por las posibilidades para el medio. Y no digo que no hubiera algunos títulos sobresalientes o novelas gráficas de calidad, porque las hubo. Pero al menos para mi, las cosas negativas superaron en el balance general a las positivas, provocando en mi una sensación de vacio, de cansancio mental ante el estado de la industria.

Por esa razón preferí darme algunas semanas adicionales para leer y disfrutar de aquellos títulos que me gustan sin pensar en las implicaciones que éstos puedan tener en el estado general de una u otra editorial, sin preocuparme por las posibles consecuencias que puedan tener como parte de algún universo o en la cantidad de secuelas, precuelas, spinoffs o crossovers que pudiesen generar. Simplemente disfrutar las historias sin tener que decidir si debo o no escribir sobre alguna de ellas o no. Evitar pensar en el hobby como parte de una obligación. Puede parecer irresponsable de mi parte, lo sé. ¿Para qué comprometerme a colaborar en un proyecto como Comicverso si no acepto las responsabilidades que implica ese compromiso?

No sé si se trate de una explicación válida o no, pero para mi lo es y espero sea comprendida por los lectores (si es que aún los hay) de estas líneas, pero para mi es más importante escribir de manera honesta acerca de un tema que disfruto y me interesa, que hacerlo de manera extensa, puntual y distante por el simple deseo de cumplir con una programación o esquema editorial. Dicho lo anterior anuncio que a partir del próximo viernes retomo mi ritmo de publicación anterior, con una columna cada semana y el ocasional texto adicional de aparición esporádica en alguna de nuestras secciones. Espero que aún haya lectores interesados en seguir los balbuceos con que suelo llenar este espacio y que poco a poco se vayan reintegrando los demás colaboradores de Comicverso.

Recuerden que esperamos sus comentarios, quejas y sugerencias en el enlace correspondiente o en comicverso(@)gmail.com