Por Cristian Badilla
El aviso de "Sexo" era bien usado en mi época de Universidad: para citar a reuniones de curso, votaciones e incluso para llamar la atención de parte de algún movimiento religioso... entre otras cosas.
Qué mejor manera de partir una columna, que hablando de un tema recurrente para el comprador de Comic… ¡El Sexo!
No del tema dentro de las revistas, con la exageración de curvas o temas eróticos; sino que a un costado de estas... muchos dirán: “¿A un costado? ¿De que esta hablando este gordo?”.
Por favor sigan leyendo.
¿Qué lugares son los habituales para comprar Comics? (en Santiago de Chile).
A saber: las tiendas especializadas, algunos Blockbuster, puestos de revistas en Supermercados, tiendas de calle San Diego o en el persa Bio-Bio, etc.; y por supuesto, principalmente, en Kioscos de revistas.
Los Kioscos han sido durante más de 10 años la fuente principal de quienes se quieren acercar a coleccionar Comics y no tienen idea de tiendas (o si han pasado por una en especial, se han sentido un poco asustados por los precios).
Cuando dejaron de llegar las revistas de Argentina, España o México, los Kiosqueros tenían una reserva de Cómics, incluso algunos ajados y roñosos que el comiquero usaba como fuente para completar sus series, y para los Ñoños advenedizos, servia de primer acercamiento.
Toda persona alguna vez se ha parado a mirar alguna portada de revista, de diario y de reojo… bien de reojo… sin que nadie se de cuenta… una portada de publicación pornográfica (o revistas cochinas como diría mi abuela).
Adivinen qué hay, siempre, al lado de las pornos… ¡Un Comic!
Así, para hacerse el leso, el pornógrafo en potencia, termina mirando los Comics y si hay suerte comprándolos.
Ahora, el fanático que busca ese número que falta en la colección, por el contrario, termina mirando una porno… ¡obviamente obligado por las circunstancias!... pero de verdad rara vez compra, por lo menos yo nunca tuve una (OK, supongo que aquí va una pausa para reírse).
Si lo miramos desde cierto punto de vista, los quiosqueros son buenos catalogadores de su público. El comprador de porno y el comiquero, tienen algo en común, no se destacan por tener muchas minas (mujeres, chicas o como quieran llamarlo). El Porno-Man no las tiene, porque si ellas saben que compra de manera compulsiva, creen que es un degenerado, o cualquier otro epíteto que la niña de buen hogar no se permitiría en su pareja.
Igualmente, el comprador de Comics nunca ha sido bien visto, porque creen que es un niño y que tarde o temprano terminará pidiéndole que vista como Wonder Woman la eventual pareja, cosa que no calza tampoco en la niña de bien (pero que debe caer de “Maravilla” en más de alguna experimentada). El Ñoño tiene que convencerla que el fanatismo es una cuestión de coleccionismo y no un infantilismo.
El quiosquero las tiene juntas, porque simplemente hace una asociación entre el publico objetivo, cuales son tipos jóvenes, estudiantes de secundaria y universidad, algunos oficinistas, etc. Y todo sin algún curso de comercio de por medio. Aun así saben rápidamente que quieren, y si se es fiel a un Kiosco en particular, te guardan las revistas que necesitas.
No sé si las tiendas, fuera del circuito comiquero, tendrán la misma asociación y respeto por sus productos.
Recuerdo una en específico que estaba en una Galería, al lado de un museo, dos tiendas del mismo dueño, una para el porno, otra para los Comics. Obviamente el primero vendía más que el segundo, por lo que terminó sacando las revistas de superhéroes de sus estantes y llenando con el mismo material las dos. La cosa es que me encontraba en dicha tienda, y el tipo que estaba ahí no tenia idea de los precios de los Comics, pero si de todas y cada una de las pornos que había en ese lugar (que eran muchas). Me vendió un Batman/Depredador II en español (que era el equivalente al TPB) en $1.000 pesos (cerca de us$ 2,00 actualmente), cuando en otras tiendas valía poco más de $4.000 pesos (us$ 7,00 aprox.). La cosa es que decidió dármela en un sobre oscuro, ¡para que la gente creyera que estaba comprando una porno!... ¡¿Acaso un tipo de más de 25 no puede comprar Comics?!
Otras tiendas, como los Blockbuster, que tiene productos nuevos de Panini, las tienen poco destacadas… pero tienen una sección de películas eróticas que es fácil de encontrar (OK, en su defensa no es su negocio, pero tampoco son las cartas de juegos tipo Magic ni las revistas de papel, con farándula, que tienen mejor exposición).
El material sexual es fuerte en todos lados, no descubro América al decirlo. Pero al ofrecimiento que hacia en las primeras palabras de esta columna de donde pueden encontrar sexo, se responde en los Kioscos, al lado de un Comic. O si son medio bajos en sus gustos, pues llega incluso a las tiendas comiqueras, no dentro sino que también a un lado. Que también cerca de tiendas conocidas, es normal que a uno le pasen volantes de casas de masaje (eufemismo de los chilenos para la prostitución, y que no deben confundirse con los centros de masaje).
Aunque sé que en realidad el verdadero Ñoño comiquero no le interesa el sexo fácil. Estos promotores de sexo no saben, como sí lo sabe el quiosquero, que el Ñoño es un tipo que le gusta lo difícil, que espera a una fanática tal como él, aun a riesgo de quedarse solo con sus Comics. Espera tanto como una quimera, como que alguna vez Rob Liefield se de cuenta que no tiene dedos para el piano del dibujo, o por un nuevo numero de Planetary, de All Star Batman o que los muertos se queden muertos.
Ñoños… ¡Sé donde pueden conseguir SEXO!
Ahora que ya tengo la atención de los Ñoños, pueden seguir leyendo esta columna.
El aviso de "Sexo" era bien usado en mi época de Universidad: para citar a reuniones de curso, votaciones e incluso para llamar la atención de parte de algún movimiento religioso... entre otras cosas.
Qué mejor manera de partir una columna, que hablando de un tema recurrente para el comprador de Comic… ¡El Sexo!
No del tema dentro de las revistas, con la exageración de curvas o temas eróticos; sino que a un costado de estas... muchos dirán: “¿A un costado? ¿De que esta hablando este gordo?”.
Por favor sigan leyendo.
¿Qué lugares son los habituales para comprar Comics? (en Santiago de Chile).
A saber: las tiendas especializadas, algunos Blockbuster, puestos de revistas en Supermercados, tiendas de calle San Diego o en el persa Bio-Bio, etc.; y por supuesto, principalmente, en Kioscos de revistas.
Los Kioscos han sido durante más de 10 años la fuente principal de quienes se quieren acercar a coleccionar Comics y no tienen idea de tiendas (o si han pasado por una en especial, se han sentido un poco asustados por los precios).
Cuando dejaron de llegar las revistas de Argentina, España o México, los Kiosqueros tenían una reserva de Cómics, incluso algunos ajados y roñosos que el comiquero usaba como fuente para completar sus series, y para los Ñoños advenedizos, servia de primer acercamiento.
Toda persona alguna vez se ha parado a mirar alguna portada de revista, de diario y de reojo… bien de reojo… sin que nadie se de cuenta… una portada de publicación pornográfica (o revistas cochinas como diría mi abuela).
Adivinen qué hay, siempre, al lado de las pornos… ¡Un Comic!
Así, para hacerse el leso, el pornógrafo en potencia, termina mirando los Comics y si hay suerte comprándolos.
Ahora, el fanático que busca ese número que falta en la colección, por el contrario, termina mirando una porno… ¡obviamente obligado por las circunstancias!... pero de verdad rara vez compra, por lo menos yo nunca tuve una (OK, supongo que aquí va una pausa para reírse).
Si lo miramos desde cierto punto de vista, los quiosqueros son buenos catalogadores de su público. El comprador de porno y el comiquero, tienen algo en común, no se destacan por tener muchas minas (mujeres, chicas o como quieran llamarlo). El Porno-Man no las tiene, porque si ellas saben que compra de manera compulsiva, creen que es un degenerado, o cualquier otro epíteto que la niña de buen hogar no se permitiría en su pareja.
Igualmente, el comprador de Comics nunca ha sido bien visto, porque creen que es un niño y que tarde o temprano terminará pidiéndole que vista como Wonder Woman la eventual pareja, cosa que no calza tampoco en la niña de bien (pero que debe caer de “Maravilla” en más de alguna experimentada). El Ñoño tiene que convencerla que el fanatismo es una cuestión de coleccionismo y no un infantilismo.
El quiosquero las tiene juntas, porque simplemente hace una asociación entre el publico objetivo, cuales son tipos jóvenes, estudiantes de secundaria y universidad, algunos oficinistas, etc. Y todo sin algún curso de comercio de por medio. Aun así saben rápidamente que quieren, y si se es fiel a un Kiosco en particular, te guardan las revistas que necesitas.
No sé si las tiendas, fuera del circuito comiquero, tendrán la misma asociación y respeto por sus productos.
Recuerdo una en específico que estaba en una Galería, al lado de un museo, dos tiendas del mismo dueño, una para el porno, otra para los Comics. Obviamente el primero vendía más que el segundo, por lo que terminó sacando las revistas de superhéroes de sus estantes y llenando con el mismo material las dos. La cosa es que me encontraba en dicha tienda, y el tipo que estaba ahí no tenia idea de los precios de los Comics, pero si de todas y cada una de las pornos que había en ese lugar (que eran muchas). Me vendió un Batman/Depredador II en español (que era el equivalente al TPB) en $1.000 pesos (cerca de us$ 2,00 actualmente), cuando en otras tiendas valía poco más de $4.000 pesos (us$ 7,00 aprox.). La cosa es que decidió dármela en un sobre oscuro, ¡para que la gente creyera que estaba comprando una porno!... ¡¿Acaso un tipo de más de 25 no puede comprar Comics?!
Otras tiendas, como los Blockbuster, que tiene productos nuevos de Panini, las tienen poco destacadas… pero tienen una sección de películas eróticas que es fácil de encontrar (OK, en su defensa no es su negocio, pero tampoco son las cartas de juegos tipo Magic ni las revistas de papel, con farándula, que tienen mejor exposición).
El material sexual es fuerte en todos lados, no descubro América al decirlo. Pero al ofrecimiento que hacia en las primeras palabras de esta columna de donde pueden encontrar sexo, se responde en los Kioscos, al lado de un Comic. O si son medio bajos en sus gustos, pues llega incluso a las tiendas comiqueras, no dentro sino que también a un lado. Que también cerca de tiendas conocidas, es normal que a uno le pasen volantes de casas de masaje (eufemismo de los chilenos para la prostitución, y que no deben confundirse con los centros de masaje).
Aunque sé que en realidad el verdadero Ñoño comiquero no le interesa el sexo fácil. Estos promotores de sexo no saben, como sí lo sabe el quiosquero, que el Ñoño es un tipo que le gusta lo difícil, que espera a una fanática tal como él, aun a riesgo de quedarse solo con sus Comics. Espera tanto como una quimera, como que alguna vez Rob Liefield se de cuenta que no tiene dedos para el piano del dibujo, o por un nuevo numero de Planetary, de All Star Batman o que los muertos se queden muertos.

1 comentarios:
comic, porno, comic, porno, comic, porno... uhm, cierto eso de los quiosqueros.. y qué dicen los ñoños? definitivamente esperan lo difícil? y entonces.. por qué el "sé donde pueden conseguir sexo"..?
buen artículo por cierto.. ;)
saludos desde más acá.
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