En la última entrega de esta columna -si, estoy consciente de que eso fue hace algún tiempo, pero pueden dar click aquí para revisitarla y refrescarse la memoria- me explayé en una reflexión acerca de porque nuestras colecciones, de comics o de cualquier otra cosa, no valen nada. En esta ocasión me gustaría dedicarla a lo que valen las aventuras de nuestros héroes favoritos para las compañías que los publican. O, mejor dicho, para las corporaciones propietarias de las empresas que los publican.
Primero, algunos antecedentes al porque de este tema. Hace un par de semanas llegó a su fin el más reciente macro-evento de Marvel, Civil War, y las reacciones entre los fans fueron encontradas. Para muchos se trató de otro caso de mucha publicidad, promesas de grandes cambios, y ninguna consecuencia concreta. Para otros fue una inteligente historia que afectó sustancialmente el status quo, pero de una manera bastante sutil y sirvió para sembrar historias futuras en diferentes títulos. Yo me cuento entre los últimos.
Mucho se comparó a Civil War con Infinite Crisis, el evento de DC del verano pasado y de donde emergió la todavía en proceso 52, pero creo que Marvel superó a su rival y competidor en muchos aspectos. En Crisis Infinita se suponía que el Universo DC sufriría cambios drásticos como no se veían desde Hora Cero o Crisis en las Tierras Infinitas. Se habló de alterar el status de los universos paralelos (también conocidos como Multiverso) y de alterar drásticamente la vida de varios personajes. Al concluir la saga incluso se supone que presenciamos el surgimiento de una "nueva Tierra", y a casi un año de distancia aún no sabemos cual es su diferencia, si es que hay alguna, con la vieja. Cambios drásticos no hemos visto ninguno, excepto tal vez por el surgimiento del nuevo Blue Beetle, y ha habido una importante cantidad de decesos, pero todos ellos ejecutados pobremente, fuera de la atención de la gran mayoría de los lectores, o en su defecto tratándose de personajes poco importantes para el Universo DC, y queridos y extrañados solo por los fans más antiguos de la línea, como es el caso de Ralph Dibny, alias Elongated Man.
En Civil War hubo una mejor planeación editorial, la que incluyó decisiones controvertidas, como retrasar el plan de publicación durante algunas semanas a mitad de la historia a cambio de mantener al equipo creativo original, en lugar de utilizar artistas de relleno como recurso de emergencia, tal y como hiciera DC. El evento fue ampliamente publicitado dentro de los medios especializados y se logró presencia mediática fuera del medio gracias a que filtraron la nota sobre Spiderman haciendo pública su identidad secreta, con lo cual demostraron más visión de mercado que su rival, que curiosamente es propiedad del más grande conglomerado multimedia occidental, AOL-Time-Warner. La historia hizo además toda clase de referencias a la situación político-social de los Estados Unidos, utilizando el tema del Acta de Registro como un paralelo del Acta Patriótica y las medidas de seguridad infladas por la paranoia que el gobierno de aquel país ha intentado implementar, lo cual me parece digno de mencionar porque siempre he sido de la idea que los mejores trabajos creativos y de arte tienden a reflejar el entorno en que fueron creados, y porque lo hizo sin asumir una postura unilateral, mostrando en todo momento las dos caras del conflicto.
Antes de desviarme más del tema, al punto. En DC no pasó nada después de la Crisis. Ahora sabemos que el multiverso todavía existe, pero ni siquiera eso ha sido usado para crear historias. En Marvel no hubo grandes cambios de dirección, pero se creó una situación que cambiará el entorno donde se desarrollan la mayoría de las historias. Los héroes no registrados operarán ahora fuera de la ley, trabajando fuera del sistema y siendo buscados por la policía y las agencias gubernamentales. Los villanos que se registraron tienen la oportunidad de trabajar para el gobierno y limpiar su historial, algunos de ellos persiguiendo héroes con el apoyo de las autoridades. Otros personajes han elegido el exilio o el retiro, y otros más están perdidos o desaparecidos, como Nick Fury. Y no hay que olvidar a Hulk, quien viene de regreso a la Tierra y no está muy contento con la forma en que fue tratado por el gobierno. Y sin embargo, todos esos cambios son sutiles, apenas perceptibles. Ninguno de ellos afecta drásticamente el status quo general del Universo Marvel en general o de alguno de sus participantes en particular. Y ahí es donde radica su éxito.
Desde hace varios años los destinos de los personajes de Marvel y DC está fuera de las manos de sus escritores, dibujantes o editores. Ni siquiera los Editores en Jefe tienen la última palabra sobre lo que se puede hacer o no con sus personajes. Porque ambas compañías pertenecen a corporaciones multimedia con intereses que van más allá de los comics impresos. Más que personajes, los héroes de ambas compañías son propiedades con el potencial de convertirse en franquicias, lo que altera la forma en que pueden ser usados y debiera también cambiar la forma en que los percibimos. Algún escritor puede tener una gran idea para explicarnos como es que Batman es en realidad el heredero de un Imperio Intergaláctico trabajando para preparar a la Tierra para su anexión, o explicarnos que Themyscira está poblada en realidad por trasvestis interdimensionales que pretender hacer del mundo una sociedad hermafrodita y Wonder Woman es un complejo ser artificial que crearon para perseguir su objetivo. O que los X-Men son el resultado de experimentos genéticos realizados por los Vigilantes y los 4 Fantásticos en realidad trabajan para Galactus. Y tal vez pudieran hacerlo de una manera inteligente, entretenida o incluso lógica y con sentido, pero jamás se les permitiría contarla. ¿Por qué? Porque Batman y Wonder Woman, al igual que los X-Men y los FF, o cualquier otro personaje propiedad de las "dos grandes", son percibidos de cierta manera por las masas más allá de los lectores de comics. Masas de consumidores potenciales que comercialmente hablando son más grandes e importantes que algunas decenas de miles de lectores de comics. Más gente conoce a estos personajes por sus apariciones en cine, televisión y videojuegos que por seguir sus aventuras en papel. Así que el medio que les dio vida se ve relegado a un papel secundario en la forma en que se les utiliza y explota comercialmente hablando.
Tal vez la idea suene pesimista o derrotista, pero es la verdad. Nuestros héroes han dejado de ser personajes de historieta para convertirse en productos de consumo, y como tales no pueden sufrir alteraciones mayores. Lo que limita efectivamente la capacidad de editores y creativos para trabajar en nuevas historias, pues pone ciertos parámetros y topes a lo que se puede hacer o no con los personajes e impidiendo que se haga algún cambio drástico a alguno de ellos o a su entorno. Lo cual no es bueno, pero tampoco es necesariamente malo. Del mismo modo que estas limitaciones impiden que se hagan cosas radicalmente nuevas o diferentes con nuestros héroes, también impiden que se hagan cosas ilógicas o contradictorias a la esencia de los mismos. El reto para escritores y editores es hallar la mejor manera de contar buenas historias y entretener a su audiencia sin cambiar nada. Lo que convierte a la gran mayoría de las series regulares en una infinita colección de números de relleno.
Recuerdo que alguna vez, en una entrevista a Roger Stern, éste comentaba sobre la importancia de las historias de relleno. Hablaba de la necesidad editorial de dar un respiro de vez en cuando a sus equipos creativos, ya fuera para preparar algún arco argumental importante, para darles un descanso, o para programar adecuadamente agendas y calendarios de publicación. Esta necesidad de publicar números sin mayor impacto o relevancia tenía que ser asumida con responsabilidad para no insultar a los lectores con rellenoos descarados sin la mínima calidad. Stern decía que lo más importante para estas historias de relleno era lo siguiente (tendrán que disculparme, pero no estoy seguro de la fuente original, así que estoy parafraseando de memoria):
- Contar una historia completa, con un principio, un desarrollo y un final.
- Asegurarse de que la historia sea congruente con el personaje principal y con el entorno en que se desarrollan sus aventuras.
- Si se introduce a algún personaje nuevo, secundario o incidental, asegurarse de presentarlo adecuadamente, dar los antecedentes esenciales y evitar que se robe el protagonismo de la historia.
- No cambiar el status quo del personaje. Del mismo modo que la historia idealmente debiera aportar algo al methos del personaje para ayudar a desarrollarlo o entenderlo mejor, también es importante que no lo altere de un modo significativo.
- Un número de relleno editorial debiera ser una lectura entretenida e inteligente, que no haga al lector arrepentirse de haber pagado por el precio de la revista, pero al mismo tiempo debiera ser totalmente prescindible para el lector habitual, quien debiera poder seguir la lectura de una serie aún sin leer el número en cuestión.
No se ustedes, pero esa descripción me parece perfectamente aplicable a los mejores números de las series regulares actuales. Entretenimiento y diversión inteligentes y atractivos pero sin pretensiones. No es mucho pedir, ¿o si? Si lo que leen no los satisface, los invito a darle un vistazo al trabajo que aparece en sellos editoriales menores. Tal vez entre los independientes puedan hallar cosas que los sorprendan o estimulen. Y recuerden, nadie los obliga a seguir pagando por algo que no disfrutan.
Nadie.
Espero sus comentarios, quejas, dudas y sugerencias en comicverso@gmail.com
Sería grandioso hacer de este sitio un foro de discusión y exposición de ideas, ¿no creen?

4 comentarios:
Sin duda en los comics mensuales (o del mainstream) rara vez aparece algo interesante y por "interesante" no se entiende "cambiar radicalmente el status-quo". Hay algunas joyas que aparecen de cuando en vez pero nada mas. Por ello no se extraña que muchos quieran salirse de las editoras convencionales (DC y Marvel) y buscar las independientes o alternativas como el Manga.
No sé si el hilo de razonamiento que seguiste está necesariamente concatenado, creo que hay que distinguir un par de cosas:
Creo que no hay un vínculo de necesariedad entre la alteración del Status Quo y la ocurrencia de una historia interesante, hay ejemplos que dirán que sí y hay otros tantos que dirán que no, me permito recordar que hay numerosas épocas en distintos personajes, llevadas por tal o cuál equipo creativo que se han constituido en parangones de excelencia a lo largo de varias décadas y los personajes de una forma u otra son los mismos (o casi), que cuando fueron creados.
Creo que sin duda la constitución de algunos de éstos personajes en Franquicias ha condicionado el desarrollo creativo de los mismos, pero los comics han sido siempre un producto comercial, por algo los X-Men cambiaban periódicamente de traje, para sacar una nueva línea de Juguetes.
Creo que lo que hay que explorar a la hora de analizar el Mainstrem Marvel y DC, son las políticas editoriales de ambos, que también podríamos (o deberíamos), llamar "políticas de comercialización". Mientras la película de los X-Men recauda casi 300 millones de dólares, resulta que los comics no venden mucho más de 100.000 ejemplares y están entre las revistas más vendidas de USA. En mi opinión, DC se hizo el siguiente cuestionamiento... "tenemos gente que compra Superman, incluso cuando su calidad creativa es horrible, y tenemos una serie de revistas que algunos lectores no comprarían ni aunque las subsidiáramos... ¿de qué modo hacemos que haya una mayor cohesión entre las historias de modo que se equiparen las ventas y crezca el total de revistas vendidas?", Marvel parece tener claro cómo mantener un universo cohesionado desde hace un mayor número de años, y últimamente han buscado ideas que puedan alimentar creativamente a todo su universo, sean éstas exitosas o no.
Creo que como lector de comics uno llega a ciertos momentos en que la inversión emocional que existe en ciertos personajes hace que lo nuevo no guste, ésto es culpa del lector, no del creador, ésos cambios (necesarios o no), son cíclicos y siempre alienan a los más tradicionalistas. Otra opción es que simplemente que cierto tipo de historias se hagan repetitivas y el lector prefiera obras más personales...
No hay que pedirle peras al olmo, uno sabe qué tipo de revistas publican Marvel y DC y si quiere intentar algo nuevo dentro del género que ellos dominan, forzosamente deberá buscar algún personaje nuevo, algún personaje revitalizado o derechamente ir a buscar a las independientes.
Las obras de autor no son populares en ningún medio, salvo contadas excepciones, y si eso es lo que a uno le interesa, no debe pretender que la generalidad de los lectores la aprecien de igual manera, o que su éxito se mida en el número de adaptaciones que genere ni el número de ejemplares que venda.
En esto estoy de acuerdo con Esteban. Uno como fan de comics debe tener conciencia de la clase de material que publican Marvel y DC y no debiera entrarle a un evento o crossover con expectativas de hallar algo radicalmente diferente.
Personalmente esa es la razón por la que desde hace varios años renuncié a la idea de seguir personajes a favor de seguir autores. Me encantan los X-Men, pero si tengo que aguantar otra vez a Claremont o a Lobdell, prefiero no leerlos. ¿Los escribe Whedon y con arte de Cassaday? Excelente, cuéntenme dentro. ¿Se van? Esperaré el anuncio oficial del nuevo equipo y decidiré si sigo con la serie o no. Y habrá casos donde aunque me guste el autor los personajes no me interesen, así que todo se convierte en una cuestión de decidir en que quiero invertir mi dinero. Y por invertir me refiero a pagar a cambio de entretenimiento, no a pensar en revender más adelante.
Afortunadamente la industria está en un saludable estado de mediocridad financiera, donde las ventas son bajas pero suficientes para permitir que las editoriales sigan operando sin mayor problema, y esto ha derivado en una mayor cantidad de opciones. Hace 15 años era casi imposible conseguir material independiente o de alguna editorial que no fuera de las dos grandes o las dos medianas (DH e Image) fuera de los EEUU.
A fin de cuentas, tenemos el medio que nos merecemos. Si hubiese un verdadero rechazo (algo que realmente se reflejara en las ventas) a la forma de trabajo de las editoriales, seguramente habría cambios, por eso es que me molesta que la misma gente que compró Identity Crisis con todos los tie-ins y no se pierde 52 sea la misma que se queje del estado de las cosas.
En lo que respecta a tu último párrafo, los lctores de comics somos el sueño de cualquier comerciante porque verdaderamente se genera una demanda peculiar comparativamente con otros mercados, es virtualmente imposible hacer que ciertas revistas bajen de determiando número de comics mensuales, se me escapa el término técnico, pero somos como los compradores de cigarrillos, no importa cuánto suban el precio, la demanda no se ve alterada, al menos comparativamente, el perjuicio es menor al que ocurriría en casi cualquier otro producto.
Yo hace rato que vengo diciendo que hay que votar con el blsillo... si a uno no le gusta un programa de TV hay que cambiar el canal, si no le gusta un comic hay que dejar de comprarlo, es la única forma de que llegue el mensaje a los editores de que la revista necesita un giro creativo.
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