1 de febrero de 2008

10 - EeC - Redenciones




por Esteban Pedreros

Hola muchachos y damas presentes. Cómo están, hace tiempo que no nos leíamos...

¿Qué dicen, les explico por qué me ausente por tanto tiempo de éste Blog? ... ah, no les interesa. Que bueno, por que me da flojera explicarles.

Hace un tiempo conversaba con un amigo comiquero a través del Chat de Gmail y le comentaba que había disfrutado bastante la saga "Sinestro Corps", recientemente concluida en las series de Green Lantern... ¿a qué viene ésto? Al igual que John y Alberto experimenté cierta fatiga en la lectura constante de comics y derechamente dejé de leerlos por un par de meses, de hecho junté los comics que colecciono en una caja de zapatos y varios de ellos aún esperan ver la luz del Sol (o de la ampolleta).

Tanto Marvel como DC se encuentran desarrollando en la actualidad varios proyectos de crossovers entre sus títulos, explotando la idea de desarrollar un Universo cohesionado, es decir, obligándolo a uno a leer comics que habitualmente ignoraría. Esto ha significado un repunte en las ventas de comics en general en el mercado gringo, en lo que temo es simplemente un recalentamiento económico (si saben de economía, esto equivale a un recorte de tasa de interés del 100%), eventualmente condenado, si no al fracaso, al menos a la descontinuación de la eventomanía que nos sacude, porque en definitiva se debe simplemente a que los mismos lectores de siempre están gastando más, no a la llegada de nuevos consumidores (en un mercado, que desarrolla una curva demográfica tipo campana, al estilo de la población europea). Un autor que seguía hasta hace algunos años, pero que cayó en desgracia (para mi), tras estos eventos (Infinite Crisis), fue Geoff Johns. Con el paso de los meses creo que la acumulación de responsabilidades editoriales, el saber o manejar el destino de varios personajes teminó por (en mi opinión) agotarlo creativamente y lo llevó a producir comics de manera muy mecánica... tras el pozo creativo en el que cayó Flash (sigo con las subjetividades, no se ofendan) y la mediocridad de Infinite Crisis, comprenderám que no estaba en lo absoluto emocionado con lo que pudiera pasar en los "Sinestro Corps".

Mi amigo (el del chat), me comentaba que la buena recepción que tuvo la historia probablemente se debía a su carácter autocontenido, algo en lo que estoy bastante de acuerdo. Obviando el hecho de que una apreciable porción de las ventas de comics se debe simplemente a la expectativa de segunda venta que tienen los dueños de la Comiquerias que hacen los encargos, pareciera haber un grave desencuentro entre el gusto del lector de comics tradicional, y el mucho más elitista lector de comics que participa en foros de internet y que consume tal vez otra clase de productos. Para muestra un botón: mi amigo consume principalmente tomos que reimprimen series de los años 60' y 70' y muchas revistas de información de comics, pero aún no lee "Sinestro Corps", y "52" creo que la leyó de corrido algunos meses después de su conslusión, con más afán de análisis que de entretenimiento. Mi caso, no se parece demasiado... por años he leido casi todo lo que puedo encontrar de DC, y tras las historias de los años 2005 a 2007 me saturé al punto de abandonar casi todo el material de la compañía en beneficio de algunas editoriales independientes, aunque sin alejarme demasiado del "Mainstream". Pareciera que el forzar la inclusión de varios títulos en el desarrollo de una misma historia, es algo que una porción de los lectores disfruta con independencia del contenido de la historia, les emociona simplemente el ver a los personajes interrelacionarse y participar de una misma aventura; otra parte de los lectores, los que parecen ser una muy locuaz y vehemente minoría, se sienten frustrados por la alteración del status quo de sus personajes favoritos, en pos de historias que a priori no parecen justificar los cambios ("one more day"), añoran historias que ya no se escriben, o despotrican contra los estilos narrativos modernos (la descompresión).

Desde mi perspectiva la autocontención de "Sinestro Corps", beneficia más que al seguimiento por parte de sus lectores (gran parte de los cuales, en realidad no invierten un solo peso en estas revistas, sólo las descargan), a la elaboración creativa del proyecto. No hay que coordinar varias series, no hay que darle "partes" a personajes que no tienen mucho que ver (o que no le interesan al escritor), no hay que esperar hasta que el desarrollo de otro título esté al día con el propio, ni preocuparse de que todos cumplan los plazos de entrega. La solidez que emerge en el desarrollo de la trama al no tener que satisfacer a Moros y Cristianos, hace mucho más disfrutable cualquier proyecto, y es lo que desde mi punto de vista le dio a los "Sinestro Corps", esa intensidad de desarrollo que suple con holgura algunas deficiencias del guión, donde me parece que el gran "pero" que emerge, es saber si en definitiva la creación de un arco iris de Linternas será una buena idea o no (mi impresión personal es que se abrió la caja de Pandora). Las deficiencias de Johns como escritor, desde mi punto de vista, pasan por la ocasional falta de sintonía entre la grandilocuencia de las imágenes, y la pobreza del texto, pero como moneda de cambio, existe un indudable entusiasmo y apasionamiento por el material que escribe, lo que logra imbuir de vida el desarrollo de las historias.


"Sinestro Corps", fue para mi no sólo la lectura de una historia entretenida, sino el reencuentro con un autor al que puse en la "lista negra", tras las constantes frustraciones que me provocaron las historias que desarrolló más o menos desde mediados del 2004, aunque en lo personal podrían ser un poco anteriores y las fecho en la aparición del #200 de Flash (el término de "Blitz"). A futuro Johns anuncia la aparición de "The Blackest Night" (en el verano/invierno del 2009. Al parecer no abandonará Green Lantern en un buen tiempo), y una miniserie dedicada a los villanos de Flash (serie que nuevamente cambió de manos, con la partida de Mark Waid y la llegada de Tom Peyer), lo que suena prometedor, porque marca el reencuentro con la dupla creativa con la que (en mi opinión), alcanzó su mejor y mayor desarrollo creativo: Scott Kolins.




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