29 de noviembre de 2006

06 - EaC - El Derecho a Discrepar

Escupiendo al Cielo en Comic Verso

Por Cristian Badilla.

Estos últimos días tenia bastante pensado el sobre qué iba a escribir para la columna de hoy, pero como siempre me sucede con las cosas que elaboro demasiado, veo algo a ultimo minuto que me llama más la atención y termino escribiendo de otra cosa a la ya programada.

Pues bien, ayer en mi irregular visita a comprar Comics, dentro de la conversación que surgió en la tienda, salio un tema que quedo dando vueltas en mi cabeza, cual es el derecho a no simpatizar con algo que muchos consideran una vaca sagrada.

En este caso, la vaca sagrada, es Watchmen.

Mucho se ha dicho y hablado sobre la obra escrita por Alan Moore y dibujada por Dave Gibbons. No solo por revistas especializadas en Comics, sino que también por otro tipo de publicaciones de entretenimiento. No será este el momento para volver a ello.

Primero que todo, debo decir que a mi si me gusto, aun cuando la leí hace mucho tiempo y hasta el día de hoy no me he tomado la molestia de hacer una relectura. Cosa bastante necesaria en obras culmines de un arte determinado, por cuanto nuestras apreciaciones cambian según las experiencias que hemos tenido en el transcurso de nuestra vida. Se aplica al cine, a los libros y por qué no, a los Comics también.

Pues bien, ¿Qué pasa cuando sale un Ñoño que públicamente reniega de esta vaca sagrada? ¿Cuándo un Ñoño señala de forma honesta que cree que perdió el dinero con la obra?

Probablemente, se tiren la mayoría de los otros Ñoños encima acusándolo de profanar la máxima expresión que puede dar el Comic. Es el equivalente, para algunos, a sostener que la capilla Sixtina es un mero techo pintado o que el Quijote carece de riqueza en el lenguaje.

Watchmen es una obra que marca una inflexión en la forma y temática de contar historias de Superhéroes… pero igual puede existir la persona que no le gusta, así de simple. Mal que mal en algo tienen razón los opositores a toda obra maestra… la Capilla Sixtina sí es al fin y al cabo ¡un techo pintado!

Los Ñoños, pareciera que, en masa deben moverse bajo ciertas reglas, siendo una de ellas la ya clásica oración “Alan Moore es Dios…” acompañada con que “…Frank Miller - Neil Gaiman o Grant Morrison (según el caso) - son sus profetas”.

El Ñoño a veces olvida que todos tienen sus caídas, algunos más que otros, no siendo Moore la excepción, el Badrock/Violator es una gran caída o muchos que alguna vez aplaudieron su primera entrega de la Liga de Extraordinarios Caballeros, con el uso de viejos personajes de la literatura han mostrado un recelo retrogrado ante el Lost Girls, donde vuelve a utilizar personajes ya preconcebidos, esta vez las protagonistas de famosos cuentos, para utilizarlas como mujeres dispuestas a la lujuria y el sexo. O la miniserie Voodoo, donde utiliza al personaje de los WildC.A.T.s en una historia sin mucha relación, ni calidad, con lo que él había hecho en la serie regular o Fire From Heaven, una macrosaga que más de un bostezo saco a varios.

Si el que para muchos el más grande, efectivamente se ha caído… que se puede esperar del simple Ñoño. Nadie se levanta de un día para otro y se las sabe todas, entre ellos, tener la conciencia de que algo es bueno o no. Probablemente esas actitudes del Ñoño intransigente, con sus preguntas y preconcepciones idiotas, que no entiende que puede haber otra mirada o punto de vista, incluso para una obra que todo el mundo (salvo uno) encuentra buena, sea lo que saco a Moore de convenciones y encuentros con el fanático regular.

Nos leemos en quince.


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21 de noviembre de 2006

12 - PPC - Apariencias Engañosas



Por Alberto Calvo

Gracias a nuestro Editor en Jefe me enteré hace unos días del próximo regreso a los stands de comics de uno de mis personajes favoritos: Nexus.

Tras haber buscado algunos comics viejos y luego de un rato de ver portadas me percaté de un detalle que debiera haber sido obvio: Nexus se ve como un superhéroe. Y no hay nada más lejano a la descripción de Nexus que referirse a él como un héroe, super o de cualquier otra índole. Lo cual me llevó a reflexionar sobre la idea preconcebida que existe de lo que hace a un superhéroe, que es, como con casi cualquier otro tema, un cliché, el cual se basa primero en la apariencia.

Hablando de comics no debiera extrañar a nadie que la primera impresión sea la que registramos visualmente, pues eso es parte de la naturaleza del medio, pero lo que no termino de entender es porque se da en automático la asociación traje ajustado (o "mallas" o "spandex") con algún diseño vistoso o colorido = superhéroe. Si pudieramos aceptar eso como regla de identificación podríamos eliminar a varios personajes populares. El primero que me viene a la mente es Batman, pero personalmente prefiero describirlo como vigilante que como superhéroe.

El caso es que me puse a pensar en otros casos de personajes que se ven como superhéroes pero no lo son, y con ello no me refiero a que se trate de supervillanos, sino más bien a que sus historias se desarrollan en géneros ajenos al de los superhéroes, demostrando una vez más que el hábito no hace al monje. Así que echémosle un vistazo a algunos de los ejemplos más claros, empezando con el que inicio este hilo de pensamiento.

NEXUS
Nexus apareció durante el boom del comic independiente en la década de los ochentas. Creado por Mike Baron y Steve Rude, Nexus ha sido publicado bajo diferentes sellos editoriales, entre ellos Capital Comics, First Comics y Dark Horse Comics.

El comic cuenta la historia de Horatio Hellpop, un humano (¿humanoide?) que llega como exiliado al planeta Ylum después de que su propio mundo fuera víctima de un criminal intergaláctico. Contactado en sueños por un extraño alienígena conocido como Merk, Horatio acepta convertirse en una especie de vengador cósmico, tomando como misión localizar y ejecutar a asesinos en masa por todo el Universo.

Creo que en el mejor de los casos podríamos consirar a Nexus como un anti-héroe. Un amigo solía hacer el chiste de que Nexus era algo así como una versión del Punisher re-imaginado por Jim Starlin para alguna macrosaga cósmica, lo cual tal vez no estaría tan lejos de la realidad (Baron solía escribir uno de los títulos de Punisher) de no ser por la riqueza de personajes y culturas alienígenas creadas por Baron y Rude para interactuar con su personaje.

MADMAN
Frank Einstein, también conocido como Madman, es un personaje bastante peculiar. Tanto, que no encuentro base para tratar de ubicar sus historias dentro de ningún género. El Profesor Fleming, un científico er... digamos "excéntrico", está experimentando con técnicas para reanimar muertos. Al hallarse cerca del lugar de un accidente automovilístico decide aprovechar la oportunidad para hacerse con un sujeto de estudio.

El experimento del Profesor Fleming funciona, pero el más importante efecto secundario es que el sujeto no recuerda absolutamente nada de su vida anterior. Al enfrentar la necesidad de usar un nombre, Fleming decide bautizarlo usando los nombres de sus dos héroes culturales del siglo XX, Frank Sinatra y Albert Einstein.

Las historias de Madman involucran visitantes extraterrestres, una pandilla de beatnicks mutantes (que eventualmente serán superhéroes), mafiosos vengativos, "hombres de negro", agentes federales escapados del infierno, científicos locos, la tropa de fenómenos de un circo, una búsqueda existencial metafísica y una revelación de proporciones cósmicas...

Es importante señalar que aún cuando Madman no es un superhéroe, su traje si pertenece a uno, pues antes de salir a recorrer el mundo y empezar sus aventuras, Frank decide ocultar su apariencia física (si quieren darse una idea de como luce bajo la máscara, solo lean su nombre completo de corrido varias veces), y para ello elige usar la vestimenta de su héroe de comics favorito: Mr Excitement!

Madman ha aparecido publicado bajo el amparo de Tundra Comics, Kitchen Sink, Dark Horse Comics y AAA Pop Comics, ésta última propiedad de Mike Allred, creador del personaje.

GRENDEL (Hunter Rose)
Para aquellos familiarizados con el nombre de Grendel por su origen literario debe ser claro que con un nombre así no puede tratarse de un héroe. Para quienes no estén al tanto de los eventos narrados en el poema épico Beowulf, puedo ahorrarme unas líneas al informarles el nombre más comúnmente asociado a Grendel a lo largo de sus historias: The Devil (El Diablo). Bastante descriptivo, ¿verdad?

Hunter participó en el campeonato mundial de esgrima a los catorce años, y con sorprendente facilidad venció a todos sus oponentes hasta llegar a la final. Aburrido de ganar y harto de la competencia, se dejó vencer. Al abandonar el evento fue abordado por una rica y madura mujer, Jocasta Rose, quien se convertiría en su tutora y amante. Ambos desaparecieron de la luz pública durante varios años, y cuando Hunter reapareció en público lo hizo ya como adulto y utilizando el apellido Rose.

De la noche a la mañana Hunter se convirtió en el novelista más exitoso del mundo, adquiriendo fama y fortuna en grandes cantidades. Sin embargo, seguía enfrentando el mismo problema que en su adolescencia: tedio y aburrimiento ante la falta de retos. Afortunadamente para él, pronto encontró uno. Al percatarse del estado de la mafia local y de la estructura de poder con que controlaban la ciudad, decidió que él se haría cargo de tan compleja empresa. Él solo.

Así nació la identidad de Grendel. Sistemáticamente fue eliminando a los jefes mafiosos hasta hacerse con el control de la ciudad, enfrentando la oposición de un pequeño grupo de policías asistidos por un asesor un tanto inusual, Argent, un hombre lobo. Cuando Hunter mató a la cabeza de la mafia exterminó a toda su familia con una única excepción, Stacey, la hija del mencionado Padrino, a quien Hunter decidió adoptar bajo su identidad civil. No me atrevería a considerar a Grendel como un simple villano, aunque sus acciones tienden a ir de lo amoral a lo malvado la mayor parte del tiempo.

Grendel es producto de la imaginación y talento de Matt Wagner, quien ha colaborado con otros artistas para expander la mitología del personaje, sin duda uno de los más complejos e interesantes surgidos del medio.

***** ***** ***** ***** *****

Para fines de equilibrio considero justo mencionar un caso que sea lo contrario de los ejemplos anteriores, un superhéroe que no se vea como tal. Por cuestiones de espacio solo mencionaré uno, pero a mi juicio se trata del mejor ejemplo.

STARMAN
Jack Knight creció en el seno de una familia de superhéroes. Su padre, Ted Knight, fue el Starman original, y su hermano David lo sucedió brevemente. David fue asesinado la primera noche que portó el uniforme de su padre mientras patrullaba los cielos de Opal City, hogar de los Knight, así que Jack aceptó convertirse en el nuevo Starman de manera temporal, solo hasta atrapar al asesino de su hermano, y lo hizo con una advertencia: jamás usaría las "mallas" rojas de su padre. Jack nunca quiso ser un héroe, pero su legado era demasiado fuerte como para poderlo ignorar.

Starman se convirtió en un éxito de culto durante la década de los 90s. El inesperado éxito de la serie convirtió a sus autores, James Robinson y Tony Harris en luminarias del medio. Durante ochenta números Robinson, Harris y otros dibujantes, exploraron la tradición de los viejos héroes de DC desde una perspectiva fresca y diferente, dejando que el aparente cinismo y amargura inicial de Jack se fuesen convirtiendo poco a poco en reverencia y respeto por la vida de su padre y sus contemporáneos, examinando qué es lo que hace a un héroe y demostrando que es algo que va más allá de las mallas o las capas, se trata de una cuestión de carácter, de responsabilidad y de humanidad.

El resto es solo apariencia.

15 de noviembre de 2006

05 - EaC - Superman Returns en DVD...

Escupiendo al Cielo en Comic Verso

Por Cristian Badilla.


Hoy sale a la venta en Chile, de forma oficial, la edición en DVD de Superman Returns.
Supongo que la mayoría de los Ñoños tuvo la oportunidad de ver la película en sala de cine. Una vez en varios casos, dos en otros y puede que tres o más veces en el caso del Ñoño sicótico.

Los que visitan foros relacionados con Comics pueden confirmar que con el correr de los días, luego del estreno, surgieron varias discusiones sobre la calidad de la película. Sobre si fue realmente lo esperado durante todo este tiempo, en el cual cada cierto periodo de meses aparecía un concepto para un eventual guión, un nuevo director, nuevos actores y hasta la idea de una Araña Gigante “La criatura más feroz del reino animal” (en “An Evening with Kevin Smith”), para un proyecto que parecía estar condenado a mantenerse en el limbo de Hollywood.

Si hay algo peor que el Ñoño, es el critico de cine, en la mayoría de los casos un maldito Snob que quiere dictar cátedra de lo que es bueno o malo, de lo que es inteligente y de lo que no lo es… (¡Maldita sea se parece a lo que hago en esta columna!)
Bueno, el punto es que la fusión de Ñoño y crítico termina en un Ñoño latero que cree que su visión de tal o cual personaje es la que debió haberse plasmado en la pantalla.

Superman Returns, tuvo fallas de guión, muy pocos actos superheroicos, un final en extremo largo que bajaba la acción… pero si sumamos y restamos… ¡FUE UNA PELICULA ENTRETENIDA! Y esto para mi basta y sobra.

El Ñoño se preocupó de que el actor que encarnó a Superman no reflejaba a Superman, a Clark Kent, o a ninguno de los dos; que era muy alto, que era muy bajo; que los lentes, que el pelo; que la postura, que la insignia era muy chica, que la actitud no era la que se ve en los Comics, que la Kryptonita debería haber evitado lo que hace al final, que Luthor no es el Luthor que se ve en los Comics post crisis… incluso que Tom Weeling de Smallville, con su eterna cara de niño patético, hubiera sido mejor Superman.

Al leer todas las críticas que se hicieron, solo pude sacar como conclusión que un gran porcentaje de los Ñoños que dice saber del personaje, en realidad poco y nada conoce de él (incluso muy pesar de un amigo, que es bastante fanático, que durante meses previos decía no tener esperanza simplemente por fotografías y tamaño del escudo, entre varios, sin recordar que el escudo ha cambiado varias veces).
Se que es difícil ver que el personaje que uno ha seguido durante muchos años cambie, que sea otro actor el que lo personifique o que ciertos conceptos sean diferentes a los que estamos leyendo en el Comic.
El Ñoño es raro, no se hace cuestionamientos cuando le dicen que un Comic es un Elseworld, que sucede en otra dimensión o en un futuro alterno… ¡eso lo entienden bien!... pero el tontito no puede comprender que simplemente la película era una versión de un concepto determinado… nada más. No es la copia fiel.
Por lo mismo, si le decían que la película toma como base las primeras dos producidas a fines de los 70 y principios de los 80, pues creyeron que era literalmente una continuación (sin contar con lo difícil que es explicarles por qué hay que dejar de lado las otras dos… como si les interesara mucho la paz mundial y el desarme nuclear de la IV). Que el actor, aun cuando hizo un excelente personaje, no era Christopher Reeve (como si de el no pensaron que era un desconocido y que no era George Reeves)… Que el personaje no pudo ni puede jamás estar con Lois y tener un hijo por la fisonomía (hablando como expertos científicos de un personaje de ficción) y lo mejor de todo… ¡que parecía Gay!... como si de verdad importara, como si los productores iban a sacar de la manga que ahora Superman no estaría enamorado de Lois, sino que seria de Jimmy.

El Ñoño en ves de ver tanta tontera que no salía en la película, debió simplemente haber disfrutado, con la mente abierta, de una cinta en extremo entretenida, donde a pesar de haber tenido sus fallas, igual se creyó que el personaje volaba de verdad, que hacia las proezas que nos mostraron. Ninguno dio en el clavo con las verdaderas caídas de la cinta, porque ninguna fue realmente que Superman no pareciera Superman, ni Clark Kent no pareciera Clark Kent… como si de verdad lo conocieran y no fuera una ficción.

Bueno Ñoños… tienen una segunda oportunidad, vean el DVD, entreténganse y no se preocupen de tanta tontera, si la película es entretenida, bien… si no lo es… bueno mala suerte no mas, no seria la primera película basada en superhéroes que sea una porquería, ni la peor, mal que mal ese puesto lo tiene las del Capitán América... ¡Nos leemos en quince!

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10 de noviembre de 2006

07 - RC - Whiteout

Por Alberto Calvo.

El nombre de Greg Rucka es sin duda identificado por cualquier lector de comics que siga los títulos de Marvel o DC. Quienes gustan de los comics libres de capas o spandex, es probable que conozcan su trabajo en series como Queen & Country, publicada por Oni Press, pero no muchos conocen la serie que marcó su debut en el medio de la narrativa visual: Whiteout.

En 1998 Rucka gozaba de cierto prestigio como novelista gracias al éxito de sus novelas Keeper y Finder, protagonizadas por Atticus Kodiak, un guardaespaldas profesional. Joe Nozemack y Bob Schreck, cabezas de la naciente Oni Press, se encargaron de ultimar los detalles y poner a Rucka en contacto con Steve Lieber, un artista conocido entonces por su trabajo en la serie regular post-Zero Hour de Hawkman, así como de reclutar a algunos amigos para que se encargaran de ilustrar las portadas de la serie. Este fue el resultado de esa colaboración.

WHITEOUT

Escritor: Greg Rucka
Artista: Steve Lieber

Portadas, serie: Matt Wagner, Mike Mignola, Dave Gibbons, Steve Lieber.

Portada, colección en TPB: Frank Miller

Publicado por: Oni Press, Estados Unidos, 1998.

Formato original: 4 números de 32 páginas, blanco y negro.


Whiteout es una palabra usada en inglés para hacer referencia a las condiciones de poca o nula visibilidad que existen durante una tormenta de nieve sin asociar oscuridad, en oposición a "blackout" que se utiliza para denominar un apagón.

Carrie Stetko es un Alguacil de los Estados Unidos (US Marshall) caída en desgracia por alguna razón desconocida, pero suficientemente grave como para asignarla a servir con el staff de la estación polar norteamericana McMurdo, en la Antártida. Y Carrie está a punto de convertirse en el primer oficial en hacerse cargo de investigar un homicidio en ese helado continente. El trabajo tiene sus pros y sus contras. A favor podemos mencionar que, aparte del personal de la estación, solo hay un reducido número de personas que puedan convertirse en sospechosos. En contra, que una tormenta ha creado las condiciones de nula visibilidad antes mencionada, además de crear interferencia con las comunicaciones, dejando a Carrie imposibilitada para pedir apoyo.

Entra Lilly Sharpe. Sharpe es una oficial asignada a la estación polar británica Victoria, y se convierte en el único soporte para Carrie en la búsqueda del asesino. El problema es que todo parece indicar que Sharpe es en realidad una espía del Servicio Secreto británico, así que Carrie no sabe si puede confiar en ella.

Lieber, relativamente poco conocido hasta ese entonces se convierte en una revelación por su talento y capacidad para recrear el ambiente inhóspito de la Antártida. Sus personajes también muestran su capacidad y versatilidad, pues consigue dotar a cada personaje de una identidad visual propia aún con las limitaciones que le impone el hecho de que la serie sea en blanco y negro y que todos sus personajes estén completamente envueltos en gruesas capas de ropa.

Rucka se ha ganado una reputación por su habilidad para crear personajes bien definidos y creíbles, y el elenco de Whiteout no es la excepción. Usando solo sus diálogos, Rucka crea un grupo de personajes secundarios interesantes y complejos, lo que ayuda a sentar la atmósfera de la serie. Carrie y Lilly se convierten en un inusual equipo de detectives en una carrera contra el tiempo mientras intentan descubrir al asesino y sus motivos antes de que éste pueda asesinar a todos los potenciales testigos en McMurdo. La caracterización de las dos mujeres es impecable, convirtiéndose en dos personajes de caracter fuerte y con personalidad propia sin caer en el uso de clichés para personajes femeninos fuertes.

Whiteout es una gran lectura que generó una secuela, Whiteout: Melt, la cual tal vez comente en otra ocasión. Hace unos años se habló insistentemente de que Reese Weatherspoon había adquirido los derechos para llevar la historia al cine como productora y protagonista, pero la versión se fue diluyendo al correr del tiempo. Sin embargo, Joel Silver, productor de cintas como The Matrix o Superman Returns, firmó un acuerdo para producir 15 películas de bajo presupuesto (si podemos llamar "bajo" a un rango de entre 10 y 40 millones de dólares) en los próximos seis años. La primera de estas películas, de acuerdo a la revista Variety, sería Whiteout, que aparecería bajo el cobijo de la compañía Dark Castle Entertainment, propiedad de Silver. Se espera que la filmación comience en los próximos meses y el estreno sería a principios del 2008.

3 de noviembre de 2006

11 - PPC - Muertos



Por Alberto Calvo

Dado que nadie comentó sobre el formato usado en la entrega anterior de Predicando para el Coro, he decidido hacer lo que suelo hacer en estos casos: lo que se me da la gana. Así que para esta semana mezclaré un poco de ambos formatos: será mayormente temático, pero difuso, a veces amenazando con salirme por la tangente, y habrá algunas imágenes.

Aprovechando que en México (no sé si en alguna otra parte de hispanoamérica haya alguna celebración similar) acaba de pasar el Día de Muertos y en EEUU y otras partes del mundo el All Hallows Eve ó Halloween, ó incluso el Samahin, echemos un vistazo al papel de La Muerte en los comics...

La muerte siempre ha sido un elemento importante dentro de la ficción en todas sus formas, a veces como una forma de justificar la motivación de los personajes, otras para plantear el conflicto de la historia o, más comúnmente, como desenlace definitivo. Como forma narrativa los comics no están exentos del uso de la muerte como recurso narrativo. Desde los albores del medio -refiriéndome con esto al inicio de la industria como tal, a finales de los 1930s, para no caer en controversias- la muerte ha sido una parte esencial de las historias.

En los títulos de superhéroes su uso e importancia han variado a través de los tiempos, pero siempre ha sido un elemento presente. Tal vez el ejemplo perfecto de la importancia que puede tomar la muerte de un personaje sea Batman, alter ego creado por Bruce Wayne a consecuencia de la trágica muerte de sus padres. Enfrascado desde entonces en una guerra personal que no puede ganar, el Hombre Murciélago ha tenido infinidad de roces con la muerte, perdiendo a lo largo del camino a una gran cantidad de aliados y enemigos.

Y precisamente la muerte de uno de sus aliados, Jason Todd, el segundo adolescente en portar el traje de Robin, se convirtió en la primera muerte utilizada como herramienta mercadológica dentro del medio. En A Death in the Family (Una Muerte en la Familia), obra de Jim Starlin y Jim Aparo, la historia plantea la búsqueda de la madre del joven compañero de Batman, pero al entrar en escena el Joker la situación se vuelve potencialmente mortal. El final del penúltimo capítulo de la historia mostraba una explosión en una bodega dentro de la cual se encontraba el Joven Maravilla. En ese mismo número aparecían dos números telefónicos, mediante los cuales se daba a los lectores la posibilidad de decidir el destino de Jason Todd. Un número era para votar a favor de su supervivencia, el otro para condenarlo a muerte. Aunque la votación fue muy cerrada, Jason Todd probó no ser del agrado de sus lectores.

Y ese fue el comienzo de la explotación de la muerte como vehículo para incentivar las ventas. Sin duda el caso más sonado fue el de La Muerte de Superman. Durante meses, y su compañía matriz, DC ComicsWarner Bros. Entertainment, desplegaron una intensiva campaña publicitaria donde se anunciaba lo que parecía imposible: la muerte del héroe más grande de todos. Y la campaña fue un éxito. La importancia de Superman como ícono de la cultura popular contemporánea quedó de manifiesto, generando una espectacular cobertura mediática. Periódicos, canales de televisión y estaciones de radio que normalmente ignoraban a los comics, dedicaron múltiples espacios a comentar la noticia. Gente que jamás había leído o comprado un comic mostraba interés por conocer los detalles y las ventas del personaje alcanzaron niveles no vistos en décadas.

Y menos de dos años después, Superman estaba de vuelta.

Ese regreso del más allá no despertó la misma curiosidad que la muerte, ni tampoco los posteriores intentos de seguir explotando el suceso, como la publicitada historia de La Muerte de Clark Kent. Aparentemente el truco, al igual que sucede con los de los magos, solo funcionaba una vez ante cada público. Pero eso no detuvo a la industria. DC lo intentaría de nuevo unos años más tarde, esta vez "matando" a Green Arrow. Todd McFarlane ensayó una variante al anunciar la muerte de un personaje de Spawn, pero sin anunciar quien sería, bajo el creativo slogan de "Uno morirá, pero ¿quién?". Marvel respondería con la muerte de la Tía May en las páginas de Amazing Spiderman.

Cabe señalar que no siempre se buscaba publicitar la muerte de un personaje. En ocasiones se preparaban las historias de manera que la muerte de algún protagonista se diera como consecuencia lógica de la historia, apostando al shock que pudiera representar para los lectores. Así fue como murieron, por ejemplo, Green Lantern/Parallax (Hal Jordan), ó el Green Goblin II (Harry Osborn).

Y tal vez hayan notado unas particularidad dentro de todas estas muertes. Con excepción de los padres de Bruce Wayne, todos los personajes cuyas muertes he mencionado aquí, están actualmente vivos dentro de sus respectivas continuidades.

Y entonces, ¿cual es el valor real de matar a un personaje? La Saga de Fénix Oscura, narrada en las páginas de Uncanny X-Men por Chris Claremont y John Byrne, es una gran historia, y la muerte del personaje de Fénix al final de la misma era la única resolución posible para la historia. Lamentablemente se ha convertido en el ejemplo perfecto de que en los comics la muerte es solo una condición temporal. ¿Cuantas veces hemos visto morir a Jean Grey, solo para que eventualmente reaparezca? Cuando Claremont decidió revivirla una y otra vez durante la década de los 80s, se convirtió en una frase regular entre los fans el decir que "En Marvel nadie permanece muerto, excepto Bucky y el Tío Ben".

El Tío Ben aún está muerto, pero solo porque en Marvel tiene una función que sería el equivalente a la de los padres de Bruce Wayne en DC. Es la fuerza motivacional detrás de Spiderman. Si el Tío Ben regresara de entre los muertos, es muy probable que Peter siguiera siendo un héroe. No podemos olvidar que la educación moral que recibió no permitiría que fuera de otro modo, pero tal vez no tendría la misma resolución para sobreponerse a cualquier obstáculo o adversidad si no fuera por esa pizca de sentimiento de culpa, esa necesidad de mostrarse a sí mismo que es digno de poseer sus poderes y sobre todo, la necesidad innegable de cumplir con la promesa hecha ante la tumba de su tío de no decepcionar a nadie, de no volver a fallarle a nadie.

En cuanto a Bucky, el joven compañero del Capitán América en los 40s, bueno, él también está de vuelta entre los vivos, pero su regreso fue orquestado y ejecutado por Ed Brubaker de una manera tal, que no encuentro los argumentos suficientes para recriminarle a nadie por ello. Pero no todos los muertos regresan. El Capitán Mar-Vell original sucumbió ante una fuerza más poderosa que las armadas espaciales y supervillanos a que enfrentó a lo largo de su carrera. El cáncer logró derrotarlo. Y eso dio origen a otra forma de "regresar" a un personaje de entre los muertos: por legado. Actualmente hay un nuevo Capitán Marvel, quien es hijo del original, y también entre los villanos se da el caso. El Kraven actual también es hijo del original.

También es importante mencionar que en ocasiones la muerte se ha convertido en un personaje. Thanos, uno de los villanos más importantes de Marvel, justifica todos sus intentos por destruir el Universo como un acto de amor y adoración hacia La Muerte. En DC incluso hay varias versiones de La Muerte como personaje, siendo la más conocida la versión que Neil Gaiman creara en las páginas de Sandman y la cual aparece dentro de los títulos de la línea Vertigo; y la más extraña y menos conocida el Black Racer, quien forma parte de la mitología de los New Gods y el Cuarto Mundo, creación de Jack Kirby. La versión de Gaiman incluso ha protagonizado un par de miniseries y aún está en proceso de preproducción -lento pero aún no en el limbo- una versión cinematográfica.

En fin, esto me ha tomado más espacio del que yo pensaba y aún queda mucho del tema por comentar. Pero tendrá que ser para otra ocasión. Tal vez para la próxima entrega, o quizás para el próximo año. No lo sé. Si alguien tiene alguna sugerencia, pregunta o comentario, lo tomaré en consideración antes de decidir cualquier cosa.

Hasta la próxima.

1 de noviembre de 2006

04 - EaC - ¿De qué se viste el Ñoño?

Escupiendo al Cielo en Comic Verso

Por Cristian Badilla.

El viernes pasado, tal como conté en una nota de este Blog, fue el lanzamiento de Héroes, un nuevo Comic chileno, del cual espero hacer una critica cuando me haga el tiempo de leerlo.

Decir lanzamiento es un poco errado y tal vez exagerado, en especial porque no cumplió con las características de tal, no hubo palabras de buena crianza de algún invitado especial, ni exhibición del proyecto de trabajo, ni plan editorial, ni nada de nada. Fue más bien la oportunidad para comprar el Comic y conversar un poco con los artistas que participan en dicho proyecto, cosa que le da valor por si solo, ya que no es algo que se vea todos los días.


Aun así, hay algo que me llamo la atención, que no tiene nada que ver con el lanzamiento mismo, ni la calidad del trabajo presentado (cosa que ya anuncie no es para esta columna). Y es que por lo menos cuatro personas del equipo creativo usaban una polera que los identificaba con algún superhéroe (Flash, Green Lantern, Superman y Batman).Hecho bastante irrelevante, ya que la calidad del producto no pasa por su ropa de fanático, sino más bien por el manejo en el arte de narrar y de dibujar. Por lo que como gancho no sirve de nada, probablemente termina siendo una prenda más para decir “Soy un tipo “cool” que se algo de Comics, admírenme…” ¿Seria distinto si se disfrazaran?

Como las cosas no pasan porque si, la semana pasada estaba viendo los primeros cinco capítulos de “Studio 60 on Sunset Strip”, la nueva serie de Aaron Sorkin, y en uno de los primeros capítulos, el personaje de Matthew Perry se sienta con el grupo de escritores de un show estilo SNL, los queda mirando y les reprocha su actitud y su forma de vestir. Ellos les contestan que se relaje, que es comedia lo que escriben, a lo que él les responde algo relacionado con que en realidad es trabajo, solo era comedia si pasaba y salía en pantalla, que deberían comportarse y vestirse con la seriedad de un trabajo como cualquier otro.

Probablemente no me hubiera puesto a pensar en la forma de vestir de los Ñoños, ya sea del lado de los artistas como de los fanáticos, si no es por dicha escena que me vino a la cabeza y que hoy mismo mientras escribo esta columna, fuera la fiesta de Halloween. Fiesta que a los estadounidenses les encanta celebrar, y que incluso también ahora a los chilenos quienes encontraron un motivo para vender más dulces y organizar fiestas temáticas, y por un lado más agradable ver a los niños disfrutar de todo el asunto de salir a recolectar caramelos y los más grandes disfrutar con los especiales de películas en la televisión.

Pues entonces… el Ñoño que se disfraza… ¿valida su fanatismo? ¿Es más fanático que el resto de los compradores de Comics?


Veamos, primero hay que decir que la batuta del Nerd disfrazado no la tiene el comiquero, esa distinción recae tal vez en el fanático de Star Trek, seguido a la par con el Ñoño fanático de Star Wars, personajes más preocupados en discutir sobre si las naves de la Federación o las Naves imperiales tienen mejores baños para sus tripulantes, si tienen las suficientes insignias en su chaqueta… en vez de mirar a la tipa que tienen en sus narices vestida de Princesa Leia cuando era prisionera de Jabba The Hut. Y antes también esta el fanático del Anime y del Manga, que por Comic oriental que sea, honestamente sabemos que no es lo mismo.

Solo después viene el fanático de los Comics, que se cree el cuento y de verdad piensa que puede parecer en algo a su personaje favorito.

Ahora el parecer en algo (cosa que rara vez sucede), no le dará poderes algunos, tampoco le dará respeto entre sus pares comiqueros, más que un simple comentario de aprobación o desaprobación por los trajes, y siempre una sonrisa segura. Este tipo en realidad esta obsesionado con tal o cual personaje, no con un manejo global de la industria. Le da lo mismo cuales son las razones editoriales para tal o cual cambio en la historia de su personaje favorito, lo único que le importa es que se hizo y que lo que ha leído todo este tiempo es lo único que vale, como que un Batman oscuro es el único que importa, como que un Spider-Man casado es el único que vale, como que Hulk siempre fue verde o que la continuidad en todos los casos debe primar incluso por sobre una buena historia. Esa obsesión llega a tal que lo lleva a vestirse como tal en alguna convención y si no le alcanza para el traje, se viste de cualquier cosa con tal de poder entrar a la convención (muchas veces a un precio mas barato) y despedazar al que si pudo hacer el bendito traje.


El artista debe estar en un nivel superior al del Ñoño, nunca a la par, el Ñoño emula al héroe que crea o desarrolla el artista, no al revés. El Ñoño no puede ser la inspiración para el personaje, en especial porque la estética del personaje se iría un poco al carajo.
Si el artista se pone la polera de un personaje, debe ser siempre como acto de humildad hacia el fanático, pero jamás el acto de ser uno más. En especial porque implicaría que potencialmente podría ser el mismo loco capaz de disfrazarse.


Pero siempre hay una que otra excepción a la regla.
El Superman de color, el de esta foto que todos nos hemos reído y de la cual hemos preguntado más de una vez quien diablos es. Ese fanático si esta en un nivel superior al de todos los artistas del mundo, ese personaje gracias a su tenacidad si encontró la forma de estar lado a lado con su héroe favorito, cosa que muy pocos fanáticos alguna vez pudieron hacer. Nadie sabe su nombre, pero todos lo conocen, por lo menos los fanáticos del Comic, cosa que es más que la que varios artistas pueden decir y más de algún fanático escritor de columna barata.

Por ultimo, supongo que también es la excepción la mujer de Paul Dini, la mago Misty Lee, que un día se levanto y pensé que era más cool vestirse como Zatanna, el mismo personaje que incluso su marido escribió en un especial de Vertigo, aunque aquí me queda la duda de la cualidad del fanatismo, con la cantidad de oportunismo. Supongo que dejara el look el día que su marido deje de trabajar mayoritariamente para la DC Comics.

¡Hasta quince días más!