12 de abril de 2007

16 - PPC - Los comics como producto de la religión


Por Alberto Calvo

Con el clima de efervescencia religiosa vivido alrededor del mundo en los últimos días (específicamente la celebración del Pésaj judío y la Semana Santa y Pascua católico-cristianas) supongo que era normal tener ideas relacionadas al tema en la cabeza. Sin embargo, no pretendo permitir que esos temas se mezclen sin control con mis hobbies, así que les he dado salida en otras partes de la blogósfera.

Aún así, me pareció interesante la idea de explorar un tema tangencialmente relacionado y que si es relevante para los comics: el papel de la mitología y la religión en la narrativa popular contemporánea. Antes de que alguien se pueda sentir intimidado ante tan rimbombante y elaborado título, una aclaración. Por narrativa popular contemporánea me refiero a todo aquel material narrativo, ya sea de lectura o de otros medios (cine, tv, comics, juegos de rol, etc.) dirigido a públicos masivos en nuestros días, así que eso incluye a la literatura de ficción en casi todas sus formas y géneros (best-sellers, ciencia ficción, fantasía, romance, etc.). Aclarado ese punto, dirijo mi atención de manera más específica a lo que nos interesa: los comics y sus adaptaciones y/o influencias de y en otros medios. Y aquí me parece pertinente otra aclaración. No voy a explorar (al menos por ahora) el papel de la religión dentro de los comics. No pienso dedicar párrafos y párrafos a analizar las implicaciones de tal o cual historia ni a tratar de aclarar y expander el subtexto detrás de ninguna saga. Por lo pronto, concentrémonos en el papel de la religión como parte del motor creativo detrás de los comics.

Empecemos con los superhéroes y un vistazo a su origen, lo que nos llevará indirectamente a explorar vagamente el tema de la religión. Recuerdo que alguna vez Neil Gaiman mencionó en una anecdota que algún creativo bastante respetado (mentiría si dijera que recuerdo quien fue, aunque muy probablemente haya sido Will Eisner), le había dicho a manera de broma que el comic era, esencialmente, un medio de entretenimiento creado por viejos judíos gruñones. No puedo severar nada en lo que se refiere a gruñones (aunque al menos Will Eisner, Jerry Robinson y Stan Lee me parecieron todo lo contrario cuando tuve oportunidad de conocerlos), sé que cuando empezaron a crear a los héroes más populares del siglo XX en realidad eran bastante jóvenes, pero si repasamos algunos nombres, podemos confirmar que, en efecto, muchos de los pioneros del medio eran de origen judío: Will Eisner, Jack Kirby (Kurtzberg), Joe Simon, Stan Lee (Lieber), Jerry Siegel, Joe Schuster, Bob Kane (Kahn), Bill Finger, Jerry Robinson, Martin Nodell, Max y William Gaines, Harvey Kurtzman, Julius Schwartz, Martin Goodman, Harry Donnenfeld, etc. Y si avanzamos un poco en el tiempo podemos añadir más nombres a esa lista: Bob Kanigher, Joe Kubert, Gil Kane, Chris Claremont, Al Milgrom, Peter David, Dan Clowes, Harvey Pekar, Art Spiegelman, etc.

En la multiaclamada y premiada novela de Michael Chabon, The Amazing Adventures of Kavalier and Clay, el papel de los judíos en la creación de los modernos héroes americanos es explicado en gran detalle, y el propio Chabon, en los extras del DVD de Unbreakable, argumenta sobre la posibilidad de que Siegel y Schuster hayan incluído diferentes temas religiosos en la creación de Superman, el primer superhéroe de la historia. Kal-El es un inmigrante llegado a un nuevo mundo, donde tiene que crearse una nueva identidad para ser aceptado. Y aún cuando no tiene ninguna obligación, decide utilizar su legado para ayudar a su nuevo hogar. Aquí difiero un poco en varios aspectos, pero es innegable que Chabon tiene un punto digno de discusión al señalar las posibles similitudes entre el personaje y los creadores, sobre todo en la condición de inmigrante isolado, aunque me parece que se trata más de un tema étnico que de uno religioso. Ya entrado en la cuestión étnica, también se podría argumentar la creación de Superman como una contrapartida al otro superhombre, el de Nietzche, que era utilizado por el Partido Nacional Socialista Alemán como ejemplo y modelo de la superioridad aria. Étnica sería también la motivación para que los editores y creativos de principios de los 40s pusieran especial énfasis en presentar a Hitler como el villano número 1 de la época y dedicaran los esfuerzos de la mayoría de sus héroes a contenerlo y/o derrotarlo en cada oportunidad posible.

Me parece perfectamente plausible que esos jóvenes creadores vieran las posibilidades narrativas que ofrecía la idea de contar con guardianes sobrehumanos que cuidasen del débil o desvalido como ángeles guardianes. Antes de la aparición de los superhéroes o de los comics en general, existía otro medio de entretenimiento popular con aspiraciones literarias: los pulps. Los pulps eran historias de prosa profusamente ilustradas y su baja calidad literaria y/o de producción era contrarrestada por la imaginación y creatividad que llenaba sus páginas. Ciencia ficción, westerns, terror y aventuras eran algunos de los temas más populares en sus historias. Y tenían además sus propios héroes. The Shadow, The Spider, Doc Savage, G8, Solar Pons y otros clones de Sherlock Holmes eran los héroes y aventureros favoritos del público antes de que los comics se convirtieran en el fenómeno sociocultural de finales de los 30s. Tal vez el principal factor para la enorme popularidad y éxito comercial de los comics de superhéroes haya sido la mezcla temática que ofrecían. Personajes coloridos y extravagantes como los de los pulps pero con problemas y/o enemigos más mundanos y a la vez complejos que los que enfrentaban aquellos.

También es innegable que muchos héroes constituyen un modelo de comportamiento ético y moral muy similar al que enseña casi cualquier religión. Jack Kirby mencionó en muchas ocasiones que una de las cosas más importantes que había aprendido de sus padres y de la Biblia era que el bien siempre triunfa sobre el mal, y que esa era una lección que siempre estaba presente en su trabajo. Muchos expertos y analistas han dedicado mucho tiempo y páginas a realizar extensos y profundos estudios sobre como Superman está lleno de referencias a Sansón y/o a Jesucristo y de como tal o cual héroe o tal o cual historia contiene referencias a las escrituras de x religión, así que no me interesa hacer lo mismo. Simplemente me parece que el hecho de que los judíos tengan una educación religiosa tan estricta debe haber provocado que, consciente o inconscientemente, muchos de aquellos jóvenes creadores incluyeran temas y referencias religiosas en su trabajo.

Evidentemente no todos los autores de comics han sido o son judíos, pero en términos de los pioneros del medio me parece que si eran un grupo considerable. Ahora existe una gran diversidad de credos o religiones entre autores. Kurt Busiek es agnosta; Frank Miller ateo (juraría que Warren Ellis también); JM DeMatteis es Baba (que hasta donde entiendo es una mezcla de hinduísmo y cristianismo); Neil Gaiman es de origen judío, fue educado en escuelas manejadas por la Iglesia de Inglaterra y su padre era cientólogo, así que supongo que eso explica su equilibrado manejo de temas relacionados con la religión; Alan Moore se cuece aparte, y Grant Morrison es... mago del Caos (según sus propias palabras). Esta diversidad ideológica en los creativos se ve reflejada en el contenido de los títulos que escriben, así que no debiera sorprender a nadie que Vertigo sea la línea de títulos con mayor variedad en lo que a representación ideológica/religiosa de sus personajes se refiere. Tal vez en un futuro dedique algunas líneas a explorar el manejo de temas religiosos dentro de los comics. Tal vez.

El otro aspecto que quería explorar en este texto es el de la mitología. Y debido a que se trata de algo bastante extenso me parece que será mejor dejarlo para la próxima entrega.

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