30 de agosto de 2007

26 - RC - Astronauts in Trouble



Por Alberto Calvo

Hace varias semanas dediqué este espacio a Last of the Independents, una novela gráfica de Matt Fraction y Kieron Dwyer publicada por la editorial AiT/Planet Lar y un par de días después nos encontramos con la agradable sorpresa de que Larry Young, quien es el Editor en Jefe, encargado de relaciones públicas, director de marketing y propaganda y productor ejecutivo de la compañía, visitó este sitio para dejar un comentario. Antes de eso ya había decidido dedicar en algún momento una columna al trabajo como escritor del propio Larry, pero me pareció prudente dejar pasar un tiempo para evitar que alguien pudiese llevarse la errónea impresión de que estaba tratando de quedar bien. Pero que más da, tres meses debieran ser suficientes ¿no? Recomendaciones de la Comicteca presenta

Astronauts in Trouble

Escritor: Larry Young
Artistas: Matt Smith, Charlie Adlard, varios
Editorial: AiT/Planet Lar
Formato: blanco y negro
Fecha de publicación: 1999 - 2000

Mentiría si dijera que recuerdo como fue que encontré Astronauts in Trouble. Seguramente Warren Ellis la mencionó en algún e-mail o en su sitio cuando apareció el primer tomo, aunque también es posible que algún amigo me la recomendara antes o casi al mismo tiempo. Tomando en cuenta que la historia original, Live from The Moon, la leí prestada, es muy probable que así haya sido, pero cualquiera que sea el caso, debo estar agradecido con quienquiera que me la haya señalado. Existen tres historias principales dentro de la serie, además de algunos back-ups aparecidos con la mmencionada historia original, la cual fue publicada como miniserie por Gun Dog Comics. A Live from The Moon le siguieron Space: 1959 y One Shot, One Beer.

En Live From the Moon la historia está ambientada en el año 2019. El hombre más rico del mundo, Ishmael Hayes, dueño de Hayescorp, está preparandose para celebrar el 50 aniversario del alunizaje del Apolo XI de una manera bastante peculiar: dirigiendo él mismo una expedición de regreso a nuestro satélite. Entre los planes preparados para la ocasión está incluída la participación de un equipo de noticias de Channel 7 con la intención de que se encarguen de asegurar la debida atención al evento, transmitiendo en vivo desde la Luna la cobertura del regreso del hombre a nuestro satélite natural. Pero lo que el equipo de noticias encuentra en la Luna no es lo que nadie esperaba, y las verdaderas intenciones de Hayes quedan al descubierto. Sumamos a la historia la participación de un grupo de eco-terroristas y de unos mafiosos armados con un proyectil nuclear y el resultado es una mezcla de noir, ciencia ficción, e intriga internacional.

Space: 1959 es una precuela. En ella, el equipo de noticias original de Channel 7, recién adaptándose al entonces naciente medio de la televisión, descubre un secreto programa de misión lunar con base en Perú. Estando la historia ambientada en plena Guerra Fría, era de esperarse que algún espía soviético hiciera acto de presencia para tratar de sabotear el proyecto, precipitando los acontecimientos dentro de la historia. Y eso es exactamente lo que sucede. Si bien el resultado podría considerarse como predecible, se trata de uno de esos casos en que la forma de contar la historia resulta aún más importante que la historia misma.

Finalmente, en One Shot, One Beer, diez años han pasado desde los eventos de Live from the Moon, y la idea de una colonia terrestre en la Luna es una realidad. Habiendo gente de diferentes extracciones realizando toda clase de trabajos en un lugar tan lejos de casa pueden estar seguros de que Cool Ed's, el único bar en 400,000 km a la redonda, es un lugar bastante popular. En Cool Ed's se dan cita toda clase de personajes para intercambiar historias, anécdotas o mentiras, las cuales se complementan para formar un vívido retrato de lo que pudiese llegar a ser la vida en una colonia fuera de nuestro planeta.

Larry Young gozaba de cierta reputación por su trabajo promoviendo comics desde su posición en Comix Experience, una de las más reconocidas y respetadas tiendas de comics en San Francisco, California, donde ejerce funciones como el autodenominado Amo de la Propaganda, pero Astronauts in Trouble se convirtió en su primer aventura del lado creativo del medio/industria. Después de la publicación de la miniserie original vía Gun Dog Comics, Larry, junto con Mimi Rosenheim fundó AiT/Planet Lar (Astronauts in Trouble=AiT), donde han trabajado para promover el trabajo de nuevos talentos, enfocándose principalmente a publicar novelas gráficas originales dirigidas a un público en busca de algo diferente a la gran cantidad de títulos de superhéroes que dominan el espacio en tiendas. Tal vez el mayor logro de su trabajo como escritor sea el balance que logra entre el desarrollo de personajes y una narrativa ágil y dinámica, creando historias plausibles con personajes creíbles en un entorno realista sin importar la época o lugar en que desarrollen los acontecimientos.

En cuanto al arte, Matt Smith tiene un estilo limpio pero oscuro, evidente influenciado por el trabajo de Mike Mignola. Es muy probable que su trabajo en series como Day of Judgement para DC Comics o algunos backups para miniseries de Hellboy en Dark Horse Comics resulten más familiares para la mayoria de los lectores. Su estilo se convierte en un buen complemento para el tono de la historia establecido por Larry Young, pero es hasta que Charlie Adlard se hace cargo del arte que finalmente todo cae en su lugar. El arte de Adlard es ligeramente menos pragmático que el de Smith, pero a la vez resulta más humano. Su trabajo en expresiones faciales ayuda a acentuar lo humano de los guiones de Larry, convirtiéndose en la elección ideal para este tipo de historias. A Adlard tal vez se le identifique más como el artista de The X Files y Mars Attacks! para Topps Comics, o por su trabajo en The Walking Dead para Image Comics.

Si les gusta la ciencia ficción, el cine noir, o las historias bien contadas, seguramente disfrutarán leyendo AiT. Es relativamente fácil hacerse con una copia de Astronauts in Trouble: Master Flight Plan, tomo en el que se reproducen las tres historias principales además de los backups realizados por Young con artistas como Brian Wood, Kieron Dwyer, Darick Robertson o Matt Hollingsworth, pues se encuentra disponible como parte del catálogo de Diamond Comics. Pueden hallar más información sobre el tomo y como adquirirlo en la página de AiT/Planet Lar o consultar con su proveedor de confianza. Creánme, no se arrepentirán.


18 de agosto de 2007

21 - PPC - Comics ¿Por qué?


Por Alberto Calvo

Tal vez una de las señales más claras de la fascinación que nos provoca la muerte y del impacto que puede tener en nuestras vidas -además de cuando nos sucede a nosotros mismos, claro-, sea la forma en que suele llevarnos a la reflexión sobre algunas de nuestras costumbres o hábitos más arraigados. Hace un par de semanas había escrito un poco al respecto en mi blog, a raíz de los decesos de los cineastas Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni y ahora me encontraba contemplando la idea de hacer algo similar aquí tras la muerte de Mike Wieringo. Sin embargo, considero que sería un tanto repetitivo, pues aplican las mismas razones, así que si les interesa saber lo que pienso sobre el impacto que llega a tener la muerte de gente que no conocemos en nuestra vida, pueden leerlo dando click aquí.

Pero como ya andaba de humor reflexivo y meditabundo, decidí hacer una pequeña introspección hacia los orígenes de esta columna, y quizás de paso, a los de este sitio.

Comics. ¿Por qué? ¿para qué?

En la primera entrega de Predicando para el Coro hice un breve recuento de las razones por las que empecé a leer comics y de porque lo seguí haciendo al correr del tiempo. Tal vez este nuevo texto podría entenderse como una continuación o complemento de aquel, aunque ese no sea necesariamente el caso. Imagino que una pregunta que hemos escuchado más de una vez de algún amigo, familiar, o novia(o) es ¿Por qué te gusta leer comics? Y no sé si la respuesta que podamos ofrecer sea suficientemente clara o convincente como para evitar ser cuestionados de nuevo. Podemos ir desde un "¿Y por qué no?", hasta un detallado recuento de las virtudes y cualidades del noveno arte, pero creo que lo más importante sería ser auténticos. Así que lo primero sería estar seguros de que nosotros mismos lo sabemos.

Así que, ¿Por qué leemos comics?

Actualmente existen toda clase de ofertas de entretenimiento y diversión que podrían ocupar nuestro tiempo en lugar de los comics, como el cine, la TV, los videojuegos o el internet, que en algunas ocasiones podrían resultar económicamente más baratos, cómodos o prácticos. En México, una entrada al cine cuesta lo mismo que 1 1/2 comics estándar de 22 páginas y representa aproximadamente dos horas de entretenimiento contra los 15 o 20 minutos que representa la lectura de esas treinta y tantas páginas. La TV de paga, con varias decenas de canales disponibles las 24 horas del día, cuesta mensualmente el equivalente a 10 comics, lo que hace palidecer aún más el valor de esas 220 páginas de entretenimiento a cuatro tintas. Un videojuego nuevo puede resultar más caro que la renta mensual de la TV de paga, pero los juegos de catálogo son más baratos, y si se opta por versiones apócrifas de origen no del todo lícito, pueden costar la mitad que uno de los mencionados comics. Y el internet, bueno, el cielo es el límite, y una conexión de banda ancha cuesta al mes lo mismo que la TV de paga. Así que no se trata del factor económico.

Respecto a la comodidad, creo que los comics tienen muchas ventajas. Los puedes leer casi en cualquier parte y a cualquier hora, dependiendo casi exclusivamente de tener la luz necesaria y el tiempo disponible; puedes regresar las páginas una y otra vez para repasar cualquier escena o secuencia y leer a tu propio ritmo, absorbiendo cada detalle a tu conveniencia. Y puedes revisitar tus historias favoritas una y otra vez cuantas veces quieras. La flexibilidad que ofrecen esas características es muy difícil de igualar por cualquiera de los otros medios de entretenimiento, lo que no necesariamente significa que aquellos no tengan nada que ofrecer. El cine le saca todo el jugo posible a la tecnología, así que una visita a una sala para ver una película se puede convertir en una experiencia inigualable de efectos especiales tanto visuales como de audio. La TV ofrece variedad de contenidos sin salir de casa, y combinada con una buena videoteca se convierte en un poderoso arsenal de entretenimiento con múltiples alternativas. Y el internet nos ofrece el mundo frente a nuestro asiento, con pocas limitaciones, así que en este aspecto le daremos un punto por igual a los comics y a los otros medios, considerando que la comodidad si pudiese ser un factor a favor de los comics.

Podríamos dedicar más espacio a explorar todos los pros y contras de uno y otro medio: los comics son físicamente tuyos, la película o programa de TV no (al menos hasta que los adquieras en algún formato de video), los comics necesitan cuidados para que se conserven en buen estado, los videojuegos o películas también, pero en menor grado. Los comics se acumulan ocupando espacio y se convierten en un peligro de incendio, además de ser pesados y voluminosos, lo que puede ser un problema cuando se necesita transportarlos. Pros y contras. Así que tampoco debe tratarse de la conveniencia.

La esperanza de convertirlos en una inversión es engañosa y podría llegar a considerarse una falacia, pues son pocos los comics que pudiesen ser realmente considerados como una inversión. No entraré en más detalles al tema pues ya le dediqué un espacio en otra ocasión. Así que una vez agotadas las opciones, creo que solo queda un posible sospechoso: el contenido. Así de simple, no hay nada que sea más importante para el consumidor de cualquier medio de entretenimiento que el contenido que pueda obtener del mismo. Para valorar el contenido podríamos discutir géneros, formatos, valores de producción, y calidad del producto final, pero sería un ejercicio aún más largo y tedioso que el de los parrafos anteriores y creo que sería abusar de la paciencia de mis lectores.

Personalmente siempre me ha gustado la naturaleza del medio, pues a pesar de ser mayormente gráfico tiene una interdependencia con la prosa que lo hace bastante atractivo como instrumento narrativo. La gran cantidad de experimentos que se pueden hacer alterando el balance entre contenido escrito y gráfico hace que resulte tan interesante en forma como en contenido, es decir, importa el contenido, pero también la forma en que éste se ofrece al lector. Esa capacidad de absorber elementos de otros medios y adaptarlos a sus necesidades convierten al comic en un ejemplo de multimedia auto-contenida, y como tal me parece que aún tiene mucho que ofrecer a futuro. Y eso me recuerda uno de los ensayos sobre comics que más disfruto. Ofrecido como conferencia en la Universidad de Trieste, Italia en diciembre de 1998 por Warren Ellis, El Último Arte: Comics, Multimedia y el Futuro cierra con el siguiente párrafo:
Me trajeron aquí para hablar de comics, multimedia y el futuro. Comics; el poder del cine, la velocidad de la televisión, la profundidad de la prosa, la belleza de la ilustración, la facilidad de acceso de una pantalla de computadora. Yo estoy aquí para decirles que los comics son el futuro
Si desean leer el texto completo, en ComicVerso tenemos una traducción al español publicada con el permiso del propio Ellis y la pueden leer aquí.

Asi que, y ustedes ¿por qué leen comics?

9 de agosto de 2007

25 - RC - 67 Seconds



Por Alberto Calvo

Cuando inicié esta columna comenté que pretendía dar un poco de difusión a obras poco conocidas, pero poco a poco fui agregando toda clase de material. Así que me pareció buena idea utilizar la edición veinticinco de esta columna para revisitar la idea original. En este caso se trata de un trabajo poco conocido de una pareja de autores bastante más conocidos. Recomendaciones de la Comicteca ofrece para su consideración

67 Seconds
Historia: James Robinson
Arte: Steve Yeowell
Editorial: Marvel Comics / Epic
Fecha de publicación: 1992

Muchos fans consideran a Epic Comics como el equivalente de Marvel al sello Vertigo de la DC Comics, y a decir verdad la comparación no es tan descabellada. En ambos casos se trata de impresos dedicados a publicar material de un tono y sensibilidad diferentes a la gran mayoría de las publicaciones de sus editoriales madre. Epic podría ser considerada como uno de los primeros intentos de establecer una forma de publicar trabajos originales propiedad de sus creadores de parte de las grandes editoriales, y algunas obras reconocidas de diversos autores empezaron como parte del catálogo de ese sello editorial, como Dreadstar, de Jim Starlin; Star Slammers, de Walt Simonson; Groo, de Sergio Aragonés; o Moonshadow, de JM DeMatteis, entre muchas otras.

Lamentablemente las ventas nunca estuvieron al nivel de las expectativas, ni siquiera cuando se buscó a talento ya establecido para trabajar en obras originales, en títulos propiedad de la editorial, o incluso en licencias para adaptaciones de otros medios. Títulos como Akira, Elektra: Assassin o Hellraiser fueron suficientes para generar las ventas deseadas. El bajo nivel de ventas repercutía en tirajes más pequeños y elevaba los costos de producción, afectando el precio de venta de los títulos publicados por Epic, especialmente en el caso de las novelas gráficas, las cuales usualmente rebasaban los US$10 en una época en que un comic de 32 páginas costaba únicamente US$1. Lo que nos lleva de regreso a 67 Seconds. Publicada en un formato de 64 páginas con lomo plano me parece que US$16 era un precio exagerado y seguramente fue uno de los principales factores para que el título no tuviese una mayor aceptación. Después de haberlo leído podría aventurarme a decir que los vale, pero tomando en cuenta que yo pagué menos de US$0.20 por mi copia creo que no sería del todo honesto hacer semejante afirmación.

La historia comienza cuando vemos a un hombre corriendo sobre un tejado lleno de nieve mientras piensa que lo está haciendo una vez más, está arriesgando su vida por la mujer que ama sin importarle que ella parezca no saberlo. Se trata de Brian Fellowes, un famoso fotógrafo de guerra, quien piensa en que cada vez que lo hace ve pasar su vida ante sus ojos y se hace una pregunta. ¿Cuánto tiempo se necesita para recordar una vida? Aparentemente 67 segundos. Ese es el tiempo que Brian tiene para decidir si está dispuesto a jugarse la vida una vez más o no, y es el tiempo que transcurre desde que lo conocemos hasta el final de la novela gráfica. Brian está corriendo por los tejados detrás de una cuerda que cuelga de un dirigible a bordo del cual se encuentra su amada junto con una peligrosa criminal de guerra.

Narrada en flashbacks por el propio Brian, 67 Seconds cuenta como Fellowes, un fotógrafo que se hizo de fama por su cobertura de conflictos bélicos alrededor del mundo, está a punto de renunciar a la vida que lleva porque desea asentarse y abrir una galería donde pueda dedicarse a retratar lo que sea excepto guerras. El problema es que mientras lo discute con su editor conoce a Emily Bougue, una reportera novata en busca de hacerse un nombre reportando desde las locaciones de las que Brian desea apartarse. Y sin pensarlo, pone una condición para regresar a trabajar al frente: convertirse en el compañero de asignación de Emily. En exclusiva. Él solo trabajará con ella, con nadie más, y ningún otro fotógrafo podrá hacerlo. La historia está situada en un futuro no definido, 50 años después de la Tercera Guerra Mundial, aunque el aspecto de las ciudades y los vestuarios de la gente encajarían perfectamente en la época de la Segunda Guerra.

Mientras Brian corre detrás de la cuerda, repasa los momentos más significativos de su relación con Emily. Las veces que él le salvó la vida y todas las ocasiones en que dejó pasar la oportunidad de revelarle sus sentimientos. Las veces que ella le rompió el corazón y los momentos en que fueron más cercanos. 67 Seconds fue el primer trabajo de Robinson para una editorial americana, y aún a pesar de el limitado reconocimiento que recibió, se convirtió en la primera pieza de la reputación que se creó a si mismo durante la década de los 90s. Estructuralmente impecable y narrada por el eficiente trazo de Steve Yeowell, 67 Seconds es una de las mejores novelas gráficas publicadas por Epic, y probablemente una de las mejores aparecidas en la década pasada bajo cualquier sello.

Steve Yeowell puede resultar un dibujante desconocido para la mayoría de los aficionados al comic, pero se trata de un experimentado ilustrador que ha compartido créditos con escritores como Mark Millar, Grant Morrison y Jim Krueger, además del mencionado Robinson. Su estilo, como el de la mayoría de los dibujantes británicos de su generación (Philip Boyd, John Riggins, Steve Dillon, etc) es mucho más efectivo que vistoso, así que aún cuando algunos de sus trabajos han gozado de gran aceptación popular, muy poca gente identifica su trabajo. Algunos de sus trabajos más conocidos son Zenith (aparecida originalmente en 2000 AD), Skrull Kill Crew, The Invisibles, Flyboys, y algunas participaciones como artista invitado en JSA, Starman, Judge Dredd, y Paradise X. Tal vez sea una muestra más de lo poco apreciado que resulta este artista, pero me parece curioso que tanto en la portada como en los créditos de 67 Seconds su nombre aparezca mal escrito, faltando la primera "e": Yowell.

Puede ser que James Robinson haya casi desaparecido del medio en los últimos años, pero sin duda existen obras como 67 Seconds que permiten disfrutar de su trabajo mientras conservamos la esperanza de que algún día vuelva a trabajar de manera regular con la calidad a que nos tenía acostumbrados. De acuerdo con una entrevista concedida a UGO en el 2002, Carl Potts, antiguo editor en jefe de Epic Comics, entregó a Robinson la película con los negativos de impresión de la novela cuando el impreso cerró sus puertas. Robinson comentó que estaba en pláticas con Image Comics para reimprimirla, pero aparentemente no se cerró el trato. Ojalá que algún día aparezca otra edición de esta obra para que pueda ser disfrutada por los fans que no tuvieron la oportunidad de leerla en su momento.

3 de agosto de 2007

01 - FC - Flash Gordon


Por Alberto Calvo

Seguramente algunos de ustedes se preguntarán porque decidí embarcarme en otro proyecto semi-regular para ComicVerso, así que antes de entrar en materia me gustaría dar una breve introducción. No es un secreto que los comics están gozando de la mayor atención mediática de su historia. Cada año el verano boreal trae consigo varios estrenos de adaptaciones cinematográficas de comics y novelas gráficas, además de proyectos televisivos tanto animados como live action, y parece existir una percepción generalizada de que el resto del mundo acaba de descubrir el arte secuencial. Esa es la razón por la que decidí crear un espacio para difundir lo que vino antes. Fuera de Cuadro aparecerá una vez al mes y en cada entrega presentará una breve sinopsis de comics y novelas gráficas adaptadas a otros medios a lo largo de los años en un humilde intento por aclarar la historia de nuestro medio favorito en sus aventuras más allá de la página impresa.
Y que mejor que comenzar con un personaje considerado por muchos como el arquetipo del héroe de ficción: Flash Gordon. No solo se trata de uno de los héroes más populares en cualquier medio, sino que podríamos considerarlo como uno de los pioneros en la exploración de otros medios. ¿Qué tanto? Flash Gordon nació como una tira dominical en 1934; en 1935 apareció un serial radiofónico y en 1936 fue adaptado como novela, como pulp, y como serial cinematográfico, lo que cubre la mayor parte del espectro mediático con bastante antelación a la creación de Superman, Batman, o cualquier otro de los héroes más veteranos del medio. Pero vamos por partes.
A finales de 1933 la tira de aventuras más popular en los periódicos de la época era la de Buck Rogers, personaje que, por cierto, no era nativo del medio, pues había sido creado originalmente en los pulps. King Features, una de las distribuidoras de tiras cómicas más importantes, buscaba una tira que pudiese competir en popularidad con la de Buck Rogers. Alex Raymond trabajaba como asistente de Lyman Young en una tira llamada Tim Tyler's Luck, y cuando se enteró de lo que buscaba el sindicato presentó una propuesta, la cual fue rechazada. Raymond hizo algunos cambios en su propuesta y la presentó nuevamente, ganando la aprobación de la empresa y un lugar entre la oferta dominical del sindicato. La primera tira cómica de Flash Gordon apareció publicada el 7 de enero de 1934.
La historia debe resultar familiar para la mayoría de los aficionados a los comics y/o a la ciencia ficción, pero tal vez no los detalles de esa primera encarnación. Un extraño planeta viaja por el espacio en ruta de colisión con la Tierra. El mundo entero tiembla ante lo que sin duda significa el fin de la civilización humana, en tanto que Hans Zarkov, un prominente científico, trabaja a marchas forzadas en un artefacto que cree pudiese representar la salvación de la humanidad. A bordo de un avión comercial, viajan el afamado jugador de polo y graduado de la Universidad de Yale, Flash Gordon, y una joven llamada Dale Arden. Un meteoro aparentemente desprendido del nuevo planeta golpea el avión, arrancándole un ala. Antes del inminente impacto, Flash toma entre sus brazos a Dale y salta de la aeronave. Su paracaídas los deposita en tierra, muy cerca del laboratorio del Dr. Zarkov, quien los recibe pistola en mano y, creyéndolos espías enviados para detenerlo, los obliga a abordar su recién terminado cohete espacial. Una vez a bordo, Zarkov dirige el cohete hacia el amenazante mundo que se aproxima. A mitad del camino Zarkov se atemoriza y piensa en dar la vuelta y volver a la Tierra, pero Flash, dándose cuenta de que ellos pueden ser la última esperanza de la humanidad, le impide regresar. Forcejean y Zarkov queda inconsciente, así que el cohete se estrella en el costado de una montaña. Aparentemente el impacto es suficiente para detener al mundo en que ahora se encuentran y depositarlo en una órbita estable. Y así comienzan las fascinantes aventuras del trío de exploradores en Mongo.
El exótico planeta vive bajo el yugo de Ming el Despiadado, cuya hermosa hija, la Princesa Aura, siente una irresistible atracción por Flash. Existen varios reinos en Mongo, muchos de los cuales están poblados por rebeldes que se oponen a la tiranía de Ming, quienes pronto se convierten en aliados de Flash y sus amigos. Entre ellos se puede destacar al Príncipe Baring, legítimo monarca de Mongo; Thun, príncipe de los hombres-león; y Vultan, rey de los hombres-halcón, quienes juegan un importante papel en las aventuras de Flash y luchan todos contra la tiranía de Ming. Pero repasemos un poco la historia de como se han contado las aventuras del personaje en diferentes medios.

La Tira Cómica
En adición a la ya mencionada tira dominical que debutó en 1934, en 1940 empezó a publicarse también una tira diaria, la cual era ilustrada por Austin Briggs, quien asumiría la responsabilidad de la tira dominical cuando Alex Raymond se enlistó en la marina en 1944. La tira diaria fue suspendida hasta 1951, cuando Dan Barry se encargó de relanzarla. En los años siguientes Barry contó con la colaboración de distinguidos artistas y escritores, entre quienes podemos contar a Harvey Kurtzman, Al Williamson, Frank Frazetta y Harry Harrison. Austin Briggs continuó trabajando en la tira dominical hasta 1948, cuando cedió los honores a Mac Raboy, quien la seguiría hasta su muerte en 1967. A partir de ese momento Dan Barry y su equipo de colaboradores se hicieron cargo tanto de las tiras diarias como de las dominicales hasta 1990, cuando Barry renunció y la serie quedó a cargo de Bruce Jones en los guiones y Ralph Reese en el arte, quienes trabajaron en ella hasta 1992, cuando el sindicato decidió contratar a un estudio en Buenos Aires, Argentina, para hacerse cargo del arte de la tira, la cual contaba con guiones de Kevin Van Hook y Thomas Warkentin.
La tira diaria fue cancelada en 1993, en tanto que la dominical quedó en manos del escritor y dibujante Jim Keefe desde 1996 hasta su suspensión en el 2003. Keefe siempre fue un admirador de la versión clásica de Flash Gordon popularizada por Alex Raymond, así que decidió eliminar los cambios de dirección realizados durante la gestión de Dan Barry y contó además con colaboraciones de algunos ilustradores legendarios, como Michael T. Gilbert, Al Williamson, John Romita y Joe Kubert. Aún cuando no existen tiras nuevas desde 2003, King Features Syndicate aún distribuye reimpresiones de las tiras de Keefe en una gran cantidad de diarios norteamericanos, además de que pueden leerse las reimpresiones más recientes en el sitio oficial del sindicato.

Radio
El éxito de Flash fue tal que King Features no tardó en buscar otros medios donde capitalizar la creciente popularidad del personaje, así que al año siguiente apareció el primero de dos seriales radiofónicos bajo el título de The Amazing Interplanetary Adventures of Flash Gordon (Las Asombrosas Aventuras Interplanetarias de Flash Gordon), el cual duró 26 episodios, transmitidos originalmente entre abril y octubre de 1935. La historia era una adaptación bastante fiel de las tiras de Raymond, excepto por los últimos dos episodios, los cuales fueron utilizados para introducir al público el serial que ocuparía su lugar al aire, The Adventures of Jungle Jim, basado en otro personaje de Raymond. En 1936 se transmitió un segundo serial, titulado The Further Interplanetary Adventures of Flash Gordon (Más Aventuras Interplanetarias de Flash Gordon), el cual aparentemente contenía tanta creatividad en sus historias como en su nombre y pasó sin pena ni gloria.

Seriales de Cine
También en 1936 Flash llegó por primera vez a la pantalla, gracias al primero de tres seriales cinematográficos producidos por Universal Pictures. Titulado simplemente Flash Gordon (a veces también conocido como Space Soldiers - Soldados del Espacio), el serial fue protagonizado por Larry "Buster" Crabbe en el papel principal, Jean Rogers como Dale Arden y Charles Middleton como Ming el Despiadado. Se trata de una serie inspirada en la historia de la tira de Alex Raymond, tanto en la trama como en la ambientación, pues resulta evidente que el decorado de los sets está basado en sus dibujos. Tratándose de una producción modesta el resultado puede provocar risas entre las audiencias actuales por lo rudimentario de los efectos especiales y la calidad de los sets de filmación, pero aún hoy día es considerada como un referente a la hora de hablar de cine de ciencia ficción, particularmente en el subgénero del Space Opera o aventuras espaciales.
El éxito comercial obtenido por este serial llevó a la Universal a producir una continuación. Flash Gordon's Trip to Mars (El Viaje a Marte de Flash Gordon) se estrenó en 1938 con la mayor parte del elenco original reasumiendo sus papeles. En esta ocasión Ming viaja a Marte a visitar a la Reina Azura, con quien se alía para lanzar un rayo en contra de la Tierra, y Flash y sus amigos tienen que viajar al planeta rojo para detenerlos. La historia toma elementos del trabajo de Raymond pero se presentan algunos cambios. Por ejemplo, la decisión de que la historia tenga lugar en Marte obedeció a la intención del estudio de capitalizar el interés del público por ese planeta luego de la exitosa y controvertida adaptación radiofónica que hiciera Orson Welles de War of the Worlds (La Guerra de los Mundos). Además, se incluyó un nuevo personaje en la tripulación que acompaña a Flash, el reportero Happy Hapgood, con intención de usarlo como comic relief. Los sets de filmación son tan simples y baratos como los del primer serial, si no es que más aún, y los efectos especiales son, literalmente, los mismos (reciclados donde fue posible), y si bien ya no cuenta con la frescura y originalidad de su antecesor, Flash Gordon's Trip to Mars resulta bastante entretenido.
En 1940 apareció el tercer y último serial bajo el título de Flash Gordon Conquers the Universe (Flash Gordon Conquista el Universo). Buster Crabbe y Charles Middleton regresaron para interpretar a Flash y a Ming, respectivamente, pero el resto del elenco fue sustituido por nuevos actores. En esta ocasión la acción regresa a Mongo, ya que Ming ha estado enviando naves a la Tierra con la intención de envenenar la atmósfera y una vez más Flash viaja para frustar sus planes. La historia recae nuevamente en elementos creados por Raymond, pero la fórmula para llevarlo a la pantalla empieza a desgartarse notoriamente. Sin duda se trata del más flojo de los tres seriales, pero es necesario señalar que tiene algunos detalles dignos de rescatar, como el diseño de vestuario, el cual resulta ser muy superior al de las dos ediciones anteriores. Los doce episodios de Flash Gordon Conquers the Universe pueden ser vistos o descargados de la página del Archive Classic Movies, o de Public Domain Comedy.

Televisión

Cuando la televisión empezó a crecer en popularidad muchos de los viejos seriales de cine cobraron una segunda vida al ser utilizados como relleno de la programación, y los de Flash Gordon no fueron la excepción. La transmisión de esos seriales en un nuevo medio propició un renacimiento en su popularidad, por lo que no fue ninguna sorpresa la creación de una serie de televisión basada en el personaje em 1954. Producida en Alemania Occidental por Inter-Continental Film Productions, Flash Gordon era estelarizada por Steve Holland como Flash, Irene Champlin como Dale, y Joseph Nash como Zarkov. La historia tiene poco o nada que ver con las tiras de Raymond, aunque los personajes son bastante fieles al material de origen. La acción sucede en el año 2203 y los tres aventureros son agentes del GBI (Galactic Bureau of Investigation - Oficina Galáctica de Investigación). Las actuaciones son bastante malas y los niveles de producción son los que se pueden esperar de una producción independiente. La serie nunca gozó de gran popularidad y fue cancelada tras 39 episodios. En Epguides hay una guía de cada uno de ellos.

Flash no volvería a aparecer en pantalla con material nuevo hasta 1979, esta vez en una serie animada producida por Filmation bajo el nombre de The New Animated Adventures of Flash Gordon (Las Nuevas Aventuras Animadas de Flash Gordon), aunque se le conoce simplemente como Flash Gordon, reservando el nombre largo únicamente para diferenciarla de las otras series y seriales. La historia y los personajes fueron actualizados para ir más de acuerdo con los tiempos pero respetando la esencia de las tiras de Alex Raymond. Es por esta serie que la mayoría de los fans actuales del personaje lo descubrieron, pues ha sido retransmitida en múltiples ocasiones a lo largo de los años. La primera temporada constó de 16 episodios de media hora, en tanto que la segunda y última temporada presentó un cambio en el tono y el formato de la serie, dividiendo cada capítulo en dos episodios y enfocándola a un público más infantil, razón por la que se incluyó un dragón llamado Gremlin como mascota de nuestros héroes. Esa segunda temporada es mayormente ignorada u omitida cuando se habla de la serie, pues existe un consenso de que la primera temporada fue mejor. En este sitio pueden ver un fragmento de uno de los episodios, y en este otro es posible consultar una guía de los episodios de la primera temporada. Además, en el sitio de Hearst Entertainment hay una breve sinopsis de cada episodio.
En 1986 Filmation volvió a dar vida animada al personaje, esta vez como integrante del grupo de héroes Defenders of the Earth (Defensores de la Tierra), donde colabora con otros héroes de las tiras cómicas de King Features, The Phantom (El Fantasma) y Mandrake El Mago, así como con sus hijos para combatir, una vez más, a Ming el Despiadado. Aún cuando la serie se toma muchas libertades con el tratamiento de los personajes y las historias, resultó un éxito comercial, lo que le permitió acumular 65 episodios. En el primer episodio Ming secuestra a la esposa de Flash, cuyo nombre nunca se menciona pero asumimos es Dale, e intenta lavarle el cerebro, resultando en su muerte. Sin embargo, su mente es preservada dentro de un cristal que servirá para dar conciencia a la computadora de los Defensores, Dynak X. Algunos episodios fueron re-editados posteriormente para venderse como cuatro películas de 90 minutos cada una. Hearst ofrece una sinopsis de cada episodio, así como de las cuatro películas creadas a partir de ellos.

En 1996 apareció una nueva serie de Flash Gordon, de la cual no hay mucha información, imagino que mayormente debido a que la gran mayoría de los fans del personaje, o incluso quienes no son fans, prefieren vivir bajo la pretensión de que dicha serie nunca existió. Producida por Hearst Entertainment, la serie duró 26 episodios. En esta reinterpretación el personaje de Flash es un adolescente secuestrado accidentalmente junto con su amiga Dale por el Dr. Zarkov, cuyo único interés en viajar a Mongo es la posibilidad de hacerse acreedor a un Nobel. Debido a que durante años se habían presentado quejas por el estereotipo de tener una mente criminal de origen asiático (Fu-Manchú, el Mandarín, etc.), aquí Ming es un reptil. Aura, su hija, es mitad humana-mitad reptil y sigue sintiéndose atraída por Flash, quien es algo así como un Marty McFly interplanetario, con patineta voladora y todo. El sitio de Hearst tiene una breve sinopsis de cada episodio.
Finalmente, la próxima semana hará su debut en el SciFi Channel una nueva serie del personaje, producida por RHI Entertainment. La primera temporada constará de 22 episodios de media hora. Aparentemente la acción tendrá lugar en el presente y los protagonistas son Eric Johnson (Flash), Gina Holden (Dale), Jody Racicot (Zarkov), John Ralston (Ming) y Anna Van Hoft (Aura). El teaser promocional para la serie muestra algunas escenas inconexas entre si y tienen como fondo el clásico tema musical que Queen hiciera para la película de 1980. Si no les molesta el tener que ver algunos comerciales, en el minisitio que el SciFi Channel dedica a la serie hay un video con fragmentos de entrevistas y más escenas además de mayor información relacionada con la serie.

Cine

Al tiempo que la serie animada de Filmation ganaba nuevos adeptos para el personaje, Dino de Laurentis trabajaba en la producción de una película basada en sus aventuras, la cual fue estrenada en 1980. Dirigida por Mike Hodges, Flash Gordon contó con las actuaciones de Sam Jones como Flash, Max Von Sydow como Ming, Melody Anderson como Dale, Topol como Zarkov, Timothy Dalton como el Príncipe Barin y Ornella Muti como la Princesa Aura. Aunque la historia respeta la idea original de las tiras de Alex Raymond el resultado es bastante mediocre. Los diálogos se sienten anticuados y falsos, las escenografías son poco convincentes y las actuaciones son mayormente malas y fuera de tono. Sam Jones no tiene ni el carisma ni el talento para dar vida a Flash y a medida que la cinta avanza se hace evidente que no es capaz de cargar con el peso de la historia. Lo más rescatable resulta ser la banda sonora compuesta e interpretada por el grupo británico de rock Queen, y el caramelo visual que representa la guapísima Ornella Mutti enfundada en los ridículos atuendos diseñados para la Princesa Aura.

En el 2004 Stephen Sommers, el director de The Mummy, The Scorpion King y Van Helsing, anunció que había adquirido los derechos para llevar nuevamente a Flash Gordon a la pantalla grande, pero luego de algunos meses de rumores y especulaciones que ponían a Ashton Kutcher como el principal candidato para el papel protagónico el proyecto dejó de ser mencionado. Incluso la entrada correspondiente en el Internet Movie Database fue borrada, así que es probable que haya caducado la opción adquirida por Sommers, o bien éste le vendió los derechos a RHI o al SciFi Channel para la nueva serie de TV.
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Como pueden darse cuenta, Flash Gordon tiene un largo historial de presencia en los medios. Si visitan algún sitio de videos (Youtube, iFilm, MetaCafe, etc.) y buscan "Flash Gordon" podrán ver muestras de prácticamente todas las adaptaciones aquí mencionadas. Por cuestiones de espacio no mencioné sus adaptaciones a pulp o como novelas, pues el principal enfoque de esta columna serán el cine y la televisión. Lo que no me voy a guardar son algunos datos de trivia, pues seguramente ya habrán notado mi gusto por acumular información inusual, curiosa y mayormente inútil, aunque no por eso menos interesante:
  • Clarence "Buster" Crabbe fue nadador y medallista olímpico antes de iniciar su carrera como actor. En 1932 fue rechazado por la MGM para el protagónico de Tarzan the Ape Man, papel que quedó en manos de otro ex-nadador olímpico, Johnny Weismuller, con quien los estudios intentaron fabricarle una rivalidad a fin de generar expectativas para sus películas. Un año más tarde Crabbe interpretó al hombre mono en Tarzan the Fearless.
  • Trabajando para Universal Crabbe protagonizó no solo los seriales de Flash Gordon, sino que también encarnó al personaje "rival" de Flash en su propio serial: Buck Rogers. En 1979 apareció en el tercer episodio de la serie de TV Buck Rogers in the 25th Century, donde interpretó a un personaje llamado Brigadier Gordon, un claro homenaje al personaje que lo lanzó a la fama. Luego de realizar una complicada maniobra abordo de su nave, Gordon le dice a Rogers: "He hecho esta clase de vuelos desde antes de que nacieras".
  • Crabbe es el único actor en haber interpretado a Flash Gordon, Buck Rogers y Tarzan, los tres héroes de pulp más populares de los 30s.
  • Steve Holland, el actor que interpretó a Flash en la serie de TV de los 50s, es mejor identificado por algunos fans como el rostro de otro héroe de pulp, Doc Savage, aún cuando nunca lo interpretó para la pantalla. La razón: Holland sirvió como modelo para James Bama, quien plasmó sus facciones en las portadas de los primeros 67 números de la revista de Doc Savage publicada por Bantam Books.
  • Sam J. Jones también protagonizó la película para TV basada en el personaje de Will Eisner, The Spirit que se realizó en 1987, demostrando contundentemente que no puede ser un héroe respetable por mucho que se empeñe.
  • Sam J. Jones también aparecerá durante un episodio de la nueva serie del SciFi Channel como un prisionero que tiene información sobre el padre de Flash.
  • En adición a crear a Flash Gordon como respuesta a Buck Rogers, Alex Raymond creó otras dos tiras para King Features con el objetivo de competir contra otros dos populares personajes: Jungle Jim como contraparte de Tarzan, y Secret Agent X-9 como réplica a Dick Tracy.
  • En Latinoamérica la tira de Flash Gordon se publicaba (aún es así en algunos diarios), por razones poco claras o más bien incomprensibles, con el nombre de Roldán el Temerario. Ese mismo apelativo recibía el personaje de Flash en la versión en español de Defenders of the Earth.
  • En Defenders of the Earth hubo un cambio de roles entre dos personajes mientras la serie estaba en pre-producción. Jedda Walker, la hija del Fantasma, originalmente sería Jedda Gordon, hija de Flash, en tanto que Rick sería hijo de Kit Walker (El Fantasma).
  • La serie animada de 1979 tuvo su origen como una película para televisión, pero el resultado le gustó tanto al estudio que decidieron re-editarla y extenderla, convirtiéndola en la serie por todos conocida.
  • La trama de la película involucraba a Adolf Hitler, quien estaría recibiendo asistencia tecnológica de Ming. La película apareció a la venta en video en 1982 bajo el título de Flash Gordon, The Greatest Adventure of All.
Y con eso concluímos esta primera entrega de Fuera de Cuadro, extendiendo un agradecimiento a Rodrigo Baeza por su colaboración para corregir algunos errores y omisiones. Esperamos sus comentarios, quejas y sugerencias en el enlace de comentarios o en comicverso@gmail.com