Por Alberto Calvo
Encontrar series regulares de alguna de las editoriales grandes que hayan sido realizadas por un solo equipo creativo a lo largo de toda su duración es algo poco común pero no tan extraño como pudiera pensarse, aunque normalmente no suelen durar más de dos o tres años, excepto en los casos donde la propiedad intelectual es de los autores. Incluso hay ocasiones en que estas series forman parte integral del Universo principal de estas editoriales, como en el caso de nuestra presente recomendación:
Historia: Dan Abnett y Andy LanningArte: Jackson "Butch" Guice
Editorial: DC Comics
Fecha de publicación: 1997-1999
Formato original: 27 números en formato estandar de 32 páginas a color
Colecciones: Ninguna
Mitch Shelley era un abogado en su natal Carolina del Sur hasta que se convirtió, contra su voluntad, en sujeto de pruebas para la organización clandestina conocida como The Lab (El Laboratorio). Ahí inyectaron en su cuerpo unos artefactos nanotecnológicos conocidos como tektites. Aparentemente uno de los efectos secundarios de los experimentos realizados en Mitch fue la pérdida de la memoria, pues cuando lo conocemos se encuentra convertido en un vagabundo sin hogar y sin idea de su verdadera identidad. Pero el cambio más notorio en Mitch a causa de los tektites es bastante más radical que un caso severo de amnesia: es inmortal.
Inmortal no en el sentido de que no pueda morir... de hecho, no recuerdo haber visto a un personaje morir tanto y tan a menudo, con excepción de Kenny en South Park, pero eso es tema aparte. Mitch Shelley muere como cualquier otra persona, con la importante diferencia de que él revive en poco tiempo. Más interesante aún, cada resurrección suya viene acompañada de un extra, pues cada vez que regresa a la vida Mitch descubre que tiene un nuevo superpoder, distinto cada vez y aparentemente relacionado a la forma en que murió la última vez. La serie trata, literalmente, de la búsqueda de identidad de Mitch. No solo tiene que recuperar sus recuerdos y reconstruir su pasado, sino tratar de entender hasta donde se extiende ese pasado y cuales son las implicaciones de cada descubrimiento que hace.
Abnett y Lanning son uno de los equipos de escritores más subvalorados en el medio, pues aún cuando tienen trabajo de manera constante suele ser en proyectos de bajo perfil y poco publicitados. Sus historias suelen tener la particularidad de buscar jugar en los extremos del mainstream, pues cada vez que toman una serie de superhéroes intentan hacer cosas poco convencionales con ellos. El complemento artístico ideal para sus inusuales historias acostumbran darlo dibujantes con un estilo oscuro y distintivo, y en el caso de Resurrection Man la elección no podía haber sido más apropiada, pues Jackson Guice se hizo de un nombre y reputación ilustrando al héroe más grande de todos, Superman (antes, durante y después de la saga de su muerte) y desde entonces se ha dedicado a explorar los aspectos más oscuros de su estilo.
Resurrection Man es una curiosa y entretenida mezcla de superhéroes, intriga, misterio y ciencia ficción con un toque de road comic (¿existe eso?) y puede resultar de interés para cualquier clase de lectores. Si están familiarizados con el Universo DC puedo mencionar que las apariciones de Vandal Savage, el Phantom Stranger o los Forgotten Heroes sirven para mostrar algunas de las piezas del rompecabezas que es la vida de Mitch Shelley, y si no lo son, no hay problema, pues la historia está armada de manera tal que se puede entender a la perfección sin tener ningún conocimiento previo de ninguno de esos personajes o del funcionamiento del Universo DC. Lamentablemente su status de quasi culto no ha sido suficiente para justificar que se publique en algún formato recopilatorio, pero los números individuales de la serie no debieran ser difíciles de cazar en la mayoría de las tiendas de comics tanto físicas como en línea y a un precio más que accesible. Creanme, realmente vale la pena la expedición de cacería.Recuerden que pueden hacer llegar a nosotros sus dudas, quejas, sugerencias y comentarios en general utilizando el enlace al pie de estas líneas o nuestra dirección de correo electrónico, comicverso@gmail.com, o directamente a un servidor en alberto@comicverso.com


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