19 de junio de 2007

19 - PPC - Novelas Gráficas y Lectores Maduros


Por Alberto Calvo

El tema de esta columna surgió como una egoísta necesidad de responder de algún modo a un artículo aparecido en un fanzine de comics publicado en la ciudad de México, en el cual, de un modo que no puedo describir de otra forma que no sea irresponsable y poco objetivo, el autor procede a lanzar un infantil ataque en contra del medio, argumentando que la existencia de los llamados comics "para lectores maduros" no es más que una prueba más de que se trata de un medio infantil con delirios de madurez.

Conozco al autor del texto, y contrario a lo que se pudiera pensar por las afirmaciones siguientes, es un buen tipo, inteligente y capaz de sostener una buena conversación sobre cualquier variedad de temas. Ignoro si estoy en libertad de revelar su nombre, así que utilizaré para referirme a él el nick que utiliza al escribir para Secuencial, el mencionado fanzine. El Capitán Frío asevera que los comics para lectores maduros no son otra cosa que un empaque pedante y políticamente correcto para poder vender en librerías y locales respetables los com..., perdón, las novelas gráficas que en las tiendas especializadas o en los puestos de revistas no recibirían un trato muy distinto al de los comics para adultos pues, según él, lo único que distingue a los títulos etiquetados como "para lectores maduros", es el libre uso de violencia, lenguaje soez y situaciones sexuales más o menos explícitas, condiciones no tan comunes en la mayoría de los títulos del mainstream.

Semejante afirmación me parece, más que irresponsable, tonta, pues de un porrazo termina por emparejar trabajos que nada tienen que ver entre si, incluso dentro de un mismo género. Ahora resulta que, por ejemplo, es lo mismo leer el Swamp Thing de Alan Moore que el Faust de David Quinn y Tim Vigil. O, para darle un enfoque más global, títulos como Neon Genesis Evangelion o FLCL de Studio Gainax, son exactamente iguales a cualquier título hentai disponible en el mercado, o cualquier Sensacional de Vecindades (ignoro si exista tal título, pero me refiero de manera genérica a las pseudo-historietas de bolsillo que abundan en los puestos de periódicos mexicanos) puede equipararse a obras como The Building o A Contract with God, de Will Eisner.

Al principio de su texto menciona que comentó el tema con un psicólogo, quien categóricamente declaró que quienquiera que lea comics no puede ser considerado como una persona madura. Dudo que en realidad sea necesario un título profesional para hacer una declaración tan absurda y carente de fundamentos, aunque definitivamente ayuda a dimensionarla de otra manera, rayando en lo ridículo y preguntándose que clase de institución educativa ofrece esa preparación a sus estudiantes, pues supongo que bajo las mismas bases pudiésemos afirmar que quienquiera que vea televisión, asista al cine o lea revistas y utilice internet también debe ser considerado como inmaduro. La única explicación que puedo hallar es que este "psicólogo" haya cometido el ya típico error de entender automáticamente "comic" como sinónimo de "superhéroes", saltando inmediatamente a un diagnóstico de escapismo y fantasías de poder adolescente.

Pero basta de referencias a un artículo que probablemente nadie en este blog, o de cualquier otro rincón del ciberespacio leerá jamás (a menos claro, que los editores de Secuencial decidan poner sus contenidos en línea para alcanzar un mayor número de lectores) y adentrémonos en otro de mis subjetivos textos, que al fin y al cabo por eso escribo esto en una columna y no en un artículo, lo que me parece me obligaría a actuar de manera más objetiva. Primero que nada, ¿Qué es una novela gráfica? y ¿En qué se diferencia de un comic? Ignoro si exista una respuesta que se pueda calificar como correcta o por lo menos atinada, pues hay muchas condiciones que he visto listadas en diferentes partes como requisitos para considerar a una obra de narrativa secuencial como una novela gráfica, entre ellos:
  • Que sea publicada en un formato e impresión de lujo, habitualmente con tapa dura.
  • Que haya sido realizada por un único autor o bien por un grupo de ellos, pero que se trate de gente de prestigio.
  • Que en su contenido y ejecución sean evidentes las pretensiones literarias y de gran calidad de parte de los autores.
  • Que se trate de una única historia, larga y compleja.
  • Que esté destinada a un público adulto o maduro.
En términos generales no coincido con ninguna de esas condicionantes, las cuales nunca se han considerado como requisitos para una tradicional novela en prosa. La edición en formato de lujo me parece que es totalmente opcional, el prestigio de los autores y las pretensiones literarias me parecen requisitos superfluos que probablemente algún editor exija antes de publicar una obra, pero inconsecuentes en términos generales, y la audiencia pretendida simple y sencillamente me parece una tontería, pues limita a la obra, incluso en términos comerciales, cosa que no creo sea de agrado para ningún editor. En lo único que coincido, y solo de manera parcial, es en que se trate de una historia única, que tenga un principio, un desarrollo y un final, y esa sería la característica que permitiría separarla de la mayoría de series continuas que existen en el mercado.

Y de ese modo ni siquiera quedan excluídas las series tradicionales sobre superhéroes, pues suelen reimprimirse en tomos unitarios aquellos arcos argumentales que cuentan una historia completa, lo que me parece el equivalente a las viejas novelas que aparecían originalmente serializadas en revistas o antologías. En realidad me parece que el término tiene más utilidad como herramienta mercadológica que para ayudar o promover de algún modo al medio en general. Para mi no debiera existir ninguna diferencia entre comic y novela gráfica, salvo por la posibilidad de usar el primero como un término para identificar a una historia completa, sin importar el género o la extensión de la misma.

En cuanto a la parte que me llevó a escribir este texto, la etiqueta en portada de "lectores maduros", la veo como la consecuencia natural de la forma en que las grandes editoriales han buscado protegerse las espaldas desde la infame cacería de brujas que el senador McCarthy realizara en contra del medio. De las audiencias de esa época surgió la Comic Code Authority, un mecanismo de autocensura que durante décadas se encargó de regular el contenido de los comics. Poco a poco el organismo fue cayendo en el olvido y las editoriales dejaron de utilizar su sello en las portadas de sus publicaciones, pero en una sociedad tan volátil y propensa a tomar acciones legales por cualquier motivo contra cualquier cosa, me parece perfectamente natural que se buscara un equivalente a las etiquetas de "Parental Warning" que se utilizan en los CDs musicales o la gradación usada para catalogar las películas en cine y video. A mi juicio se trata de una herramienta precautoria que busca informar al consumidor sobre el contenido y no de un modo de reivindicar al medio afirmando su madurez.

Personalmente, nunca me ha preocupado buscar si los títulos que compro contienen alguna leyenda o advertencia sobre la naturaleza de su contenido. Si la premisa de la historia y el arte me parecen atractivos, lo compro. Y respecto a la elección del término "lectores maduros" en lugar de algo más simple y/o menos pretencioso, supongo que se debe a que "para adultos" o "para mayores de edad" suelen ser términos asociados precisamente con la clase de material que el buen Capitán Frío erroneamente confundió con comics para lectores maduros.


14 de junio de 2007

22 - RC - Grendel



Por Alberto Calvo

Finalmente llegamos al final de nuestro accidentado maratón convertido en rally. He de confesar que ya iniciado el asunto me topé con la disyuntiva de elegir los diez títulos a incluir. Los que resultaron elegidos se dieron de una manera bastante arbitraria y por razones puramente personales. Bajo esos parámetros, la elección para esta última recomendación de aniversario no debiese ser sorpresa para quienes me conocen. Solo resta agradecer al editor en jefe de Comic Verso por su confianza y la comprensión mostrada cada vez que se daba (o sigue dando) algún retraso o cambio de planes en la programación de mis columnas. Él debe haberse dado cuenta de al menos dos títulos que no libraron el corte final, aunque seguramente aparecerán en las próximas entregas de esta columna. Entre esos títulos y la novela gráfica que ya tenía decidida para la entrega No. 25, puedo afirmar que este espacio está cubierto por varias semanas.

Lo único que falta es la interacción de los lectores para poder declarar nuestra completa satisfacción. Sin más preámbulo, la última Recomendación conmemorativa del primer aniversario de Comic Verso:

Grendel

Escritor: Matt Wagner y otros
Dibujo: Matt Wagner y otros

Editoriales: Comico / Caliber Press / Dark Horse Comics
Fecha de publicación: 1982 - presente

Tratar de definir a Grendel como una serie de miniseries, como una serie de novelas gráficas o incluso como una serie regular resulta demasiado complicado, así que intentaré hacer una breve reseña de lo cubierto en estos 25 años, al menos en lo que se refiere al Grendel original.

Grendel empieza con la historia de Hunter, un adolescente huérfano con un coeficiente intelectual y una destreza física superiores a la del resto de la gente. Hunter participa en el campeonato mundial de esgrima a los catorce años y derrota a sus adversarios con demasiada facilidad. De hecho, le resulta tan fácil superar a cualquier rival que su aburrimiento lo lleva a dejarse vencer en la final. Al salir del lugar donde se celebró el certamen, Hunter es abordado por la acaudalada Jocasta Rose, quien decide tomarlo bajo su custodia y convertirlo en su amante. Ambos desaparecen de la luz pública por varios años, y cuando finalmente reemerge Hunter lo hace utilizando el apellido de su mentora y amante como propio y con una novela bajo el brazo. Pronto se convierte en el escritor más exitoso en el mundo y su fama no tiene límites, pero no es suficiente.

Siempre a la caza de un reto, Hunter decide que el mayor cúmulo de poder en la ciudad lo representa el crimen organizado, así que decide convertirse en adversario de la mafia local, naciendo así la identidad de Grendel. En poco tiempo Hunter, oculto bajo la máscara, somete por si mismo a toda la mafia local, convirtiéndose en el nuevo lord del crimen. La policía, incapaz de intervenir en un conflicto que ni siquiera sabe que existe, ve a Grendel más como una leyenda urbana que como una amenaza real. Al menos hasta que todos los jefes mafiosos y sus familias aparecen muertos. Todos, salvo la pequeña hija del capo, Stacey, quien es adoptada por Hunter y cuyo papel en el desenlace de la primera etapa de Grendel será definitivo. La policía recluta a Argent, un hombre-lobo que pronto se convierte en némesis de Grendel y, paradójicamente, en el mejor amigo de Stacey sin saber la relación entre el mentor de la niña y su enemigo.

La historia de Hunter Rose y su conflicto con Argent es contada de manera íntegra en Devil by the Deed, una novela ilustrada que apareció originalmente serializada en las páginas de Mage, otra creación de Wagner que recientemente, y a propósito de los 25 años del personaje, acaba de ser re-editada por Dark Horse en hardcover. Algunas historias de comic de la misma época jamás han sido reimpresas, pero Dark Horse las publicara como The Grendel Archives en unos meses más. La misma editorial ofrece diferentes colecciones del personaje en su sitio oficial.

Ningún otro escritor ha contado nunca historias de Hunter Rose, aunque Wagner ha revisitado al personaje en varias ocasiones, asistido por una impresionante horda de artistas. Algunos de los ilustradores que han colaborado con Wagner, más notoriamente en las antologías Black, White & Red y Red, White & Black son John Paul Leon, Tim Sale, Duncan Fegredo, Paul Chadwick, David Mack, Jason Pearson, Chris Sprouse, Tim Bradstreet, Jill Thompson, Phil Noto, Michael Avon Oeming, Darick Robertson, Dan Brereton, Stan Sakai, Kelley Jones, Andi Watson, Jim Mahfood, Michael Zulli, Phil Hester, y otros más.

Existen muchas series protagonizadas por diferentes encarnaciones de Grendel, varias de ellas escritas por el propio Wagner, pero preferiría comentarlas en otra ocasión. Entre los creativos que han podido contribuir al mito contemporáneo de Grendel a lo largo de los años, podemos contar a James Robinson, Steven T. Seagle, Greg Rucka, Terry Laban, Darko Macan, Edvin Bukovic, Paul Grist, Teddy Christiansen, Pat McKeown, Bernie Mirault y varios más. Si sienten curiosidad por saber más de este personaje, les recomiendo le echen un vistazo al sitio de Dark Horse, donde hay previos de algunos de los tomos que ofrecen.

Grendel es uno de mis personajes favoritos, y me parece que se trata del antihéroe mejor logrado en la historia del medio. Si deciden probarlo, les aseguro que no se arrepentirán. Garantizado.

12 de junio de 2007

21 - RC - Planetary



Por Alberto Calvo

En 1998, ya con una reputación firmemente construida y con un leal grupo de seguidores apoyando sus proyectos, Warren Ellis se asoció con John Cassaday para crear una de las series más originales del siglo XX:

Planetary

Escritor: Warren Ellis
Artista: John Cassaday
Color: Laura Depuy (Laura Martin), David Baron

Editorial: DC Comics/Wildstorm Entertainment
Fecha de publicación: 1999 - 2007

Planetary es una organización internacional dedicada a investigar los misterios del siglo XX. Autodenominados como "Arqueólogos de lo Imposible", los miembros de esta misteriosa organización tienen oficinas por todo el mundo. El equipo de campo, encargado de realizar las investigaciones que requieran de cualquier habilidad o talento superiores a los que un oficinista o empleado de mostrador pudiesen aportar. El equipo de campo está integrado por tres individuos con habilidades superhumanas: Jakita Wagner, una joven de fuerza descomunal y aparentemente invulnerable; Drummer, quien posee la habilidad de poder comunicarse con toda clase de máquinas o sistemas de información; y Elijah Snow, "reclutado" en el primer número de la serie y quien puede congelar cualquier sustancia en la cercanía de su persona. Snow pronto se conviertye en la figura central de la historia y poco a poco vamos descubriendo algunos de sus secretos, incluyendo el hecho de que nació en enero de 1901.

Ellis escribe Planetary de una manera muy especial, pues para el representa más una exploración del género de superhéroes que una adición al mismo. Entre los temas que explora a lo largo de la serie están muchos que podrían considerarse como parientes cercanos, o incluso como antepasados directos del género. Héroes del pulp, monstruos gigantes en el archipiélago de Japón, exploradores interplanetarios y/o interdimensionales, instalaciones secretas gubernamentales, teorías de conspiración, fantasmas, y toda clase de versiones alternas y/o reinterpretaciones de populares personajes tanto de Marvel como de DC o Vertigo son algunos de los temas y sujetos explorados en las diferentes historias que van construyendo la mitología de Planetary.

El arte de John Cassaday es simplemente espectacular. Virtualmente desconocido hasta antes de su trabajo en esta serie, Cassaday hace un excelente trabajo ilustrando las extravagantes historias de Ellis. Con un estilo realista cuando necesita serlo, pero capaz de adaptarse a las necesidades particulares de cada historia, Cassaday hace un repaso artístico de la ficción y la cultura popular del siglo pasado. Su versatilidad se puso de manifiesto desde las portadas de la serie, pues cada una de ellas está diseñada e ilustrada de manera que refleje el tono y tema del contenido de cada número. Su trabajo cuenta además con la ayuda extra de Laura Depuy (actualmente casada y firmando su trabajo como Laura Martin), quien bien podría ser considerada como la primera colorista "estrella", aún por encima de algunos de los estudios más prestigiosos de color digital, como Liquid!, Bad@ss o Studio F.

Aún si fuese mi intención, no podría dar más detalles sobre las historias que se pueden encontrar en las páginas de este título, pues al hacerlo revelaría información que pudiese afectar el grado de entretenimiento que su lectura representa y de todos modos tendría que incluir alguna explicación sobre las referencias para cada historia, corriendo el riesgo de dejarme llevar y escribir demasiado al respecto o ponerme a analizar a fondo cada número, identificando referencias, relaciones, homenajes y demás. Tal vez en otro momento y en otro espacio podría realizar esa clase de labor, pero no aquí ni ahora. Que baste por lo pronto con recomendar esta serie como uno de mis títulos favoritos de los últimos años, además de tratarse de una serie a la que tengo especial afecto.

Originalmente se suponía que se trataría de una serie de 24 números de aparición regular, pero problemas de salud y otros compromisos por parte de los autores alteraron el plan. El primer vistazo de la historia apareció en el otoño de 1998 con una historia de 8 páginas incluídas en un número de Gen 13, en tanto que el número 1 apareció en los estantes hasta febrero del año siguiente. Por más de dos años el título se publicó de manera regular, pero entre 2001 y 2003 apenas aparecieron un par de números. Hace un par de meses salió a la venta el número 26, del que Warren Ellis había declarado en múltiples ocasiones sería la conclusión de la historia, lo que resultó mayormente cierto. Pendiente queda el número 27, que de acuerdo con el autor sería más bien un epílogo, en el cual cerraría todos los cabos sueltos de la serie. Aún no hay una fecha para su publicación, pero se espera que sea este mismo año. El fin de semana Ellis anunció en su lista de correo que ya concluyó el guión, por lo que ahora todo depende de la velocidad con que John Cassaday y el equipo de coloreado y post-producción puedan terminarlo.

Toda la serie ha sido o será reimpresa en tomos de pasta blanda, pasta dura, y en el formato gigante de lujo conocido como Absolute, así que hay opciones para todos los bolsillos. Si desean echarle un vistazo al título, la página de DC/Wildstorm tiene previos en PDF de los dos primeros tomos compilatorios. Y si se preguntan por el alcance del material cubierto en la serie, pueden consultar esta línea del tiempo (en inglés) compilada por un fan de la serie.

11 de junio de 2007

20 - RC - Mage



Por Alberto Calvo

Primero que nada, una disculpa. El plan original era publica diez reseñas en días consecutivos, pero por causas de fuerza mayor no me ha sido posible hacerlo puntualmente los fines de semana. Podría argumentar que nunca dije "diez días consecutivos", o quejarme de que tal vez una reacción kármica a mis textos sobre comics y religión me ha impedido acceder al ciberespacio los fines de semana, pero no veo el punto. Por un momento contemplé la posibilidad de poner los tres textos restantes el día de hoy, pero creo que los lectores son los menos culpables de mis problemas de conectividad. Así que las dos recomendaciones de aniversario restantes aparecerán publicadas mañana y el miércoles, respectivamente.

Matt Wagner es uno de los más respetados autores del medio comiquero en los Estados Unidos, aunque es muy probable que la gran mayoría lo ubique únicamente por su colaboración en diferentes proyectos de DC, como podrían ser sus portadas para series como Green Arrow, sus guiones para Sandman Mystery Theatre o la miniserie de Doctor Mid-Nite o, más recientemente, su trabajo en Trinity, donde pudo plasmar su interpretación de los "Tres Grandes", o sus diversas miniseries y especiales de Batman, como las recientes Batman and the Mad Monk y Batman and the Monster Men . Sin embargo, es muy probable que su mejor trabajo sea el que corresponde a dos series propias, ambas creadas durante la década de los 80s al cobijo de la ahora extinta editorial Comico. Una de esas obras es la que nos ocupará en este espacio.

Mage

Escritor y dibujante: Matt Wagner
Editorial: Comico / Image Comics

Fecha de Publicación: 1982 - ?


Seguramente el nombre de Kevin Matchstick no les dice nada, pero se trata de uno de los más grandes héroes que jamás han existido. Y no, no se trata de una identidad secreta. Kevin es el protagonista de una de las sagas más menospreciadas en la historia del comic: Mage. Mage es quizás el más ambicioso intento en comics de ilustrar el ciclo del héroe (probablemente dedicaré alguna entrega de Predicando para el Coro a ese tema). Dividida en tres partes, Mage: The Hero Discovered, Mage: The Hero Defined y, aún sin publicar, Mage: The Hero Denied, la historia sigue las aventuras de Kevin Matchstick mientras éste descubre que el mundo a su alrededor esconde más secretos de los que jamás imaginó.

La primera parte, The Hero Discovered (El descubrimiento del héroe), fue publicada a mediados de los ochentas por la hoy extinta editorial Comico. En ella conocemos a Kevin, un joven que vive una vacía existencia, sin sueños ni esperanzas. Kevin conoce a Mirth, aparentemente un vagabundo, quien parece conocer a Kevin mejor que el mismo. Más adelante Mirth se revela ante Kevin como un mago y le informa que está destinado a grandes cosas. Poco a poco extraños sucesos empiezan a invadir la vida de Kevin, quien a regañadientes se va viendo forzado a aceptar la versión de Mirth sobre que en realidad él es un gran héroe reencarnado.

A la búsqueda de autodescubrimiento de Kevin pronto se unen dos personajes más. Edsel, una adolescente afro-americana portadora de un bat al que Mirth provee de cualidades mágicas; y Sean Knight, un abogado que es más (o quizás menos) de lo que aparenta. Juntos hacen frente a los constantes ataques de los Grackleflints, cinco hermanos con poderes sobrenaturales quienes por órdenes de su padre buscan eliminar a Kevin antes de que este descubra la verdad sobre su naturaleza.

Los trágicos eventos al final de la historia llevan a Kevin a aceptar su rol en la lucha entre el bien y el mal y asumir de lleno su responsabilidad en la misma. Magia y realidad se van mezclando en una historia que Wagner piensa como paralela a su propia búsqueda de su lugar en el mundo y, de hecho, la historia está llena de pedacitos autobiográficos, con muchos de los personajes parcialmenmte basados en amigos y conocidos de Wagner, pero esto solo es notorio si uno está familiarizado con el hombre detrás del lápiz y los pinceles.

Tuvieron que pasar casi quince años para que apareciera la segunda parte de la saga, The Hero Defined (La definición del héroe). La quiebra de Comico y el papeleo necesario para que Wagner recuperase la totalidad de los derechos de Mage, además del tiempo empleado trabajando en otras historias fueron factores que impidieron que el espacio entre series fuera menor. A cambio del tiempo de espera nos encontramos con un Wagner que, como Kevin, está conciente de todas sus habilidades y ha aprendido a sacarles el mayor provecho. La narrativa es más clara, el arte más limpio (y la calidad de su trabajo en la serie original ya era de primer nivel) y aún cuando la trama crece en complejidad, la historia fluye sin ningún problema. Kevin conoce a nuevos aliados, a nuevos enemigos, y a la mujer destinada a ser el amor de su vida.

Mage es una de las obras de ficción más ambiciosas y entretenidas que el medio ha visto en los últimos 30 años, y merece ser parte de la colección de cualquier lector en cualquiera de sus diferentes presentaciones. Ojalá no tengan que pasar otros quince años para poder disfrutar del desenlace de esta saga. Las dos partes ya publicadas son relativamente fáciles de conseguir gracias a que Image Comics, editorial que publicó The Hero Defined, ofrece también una versión en ocho tomos formato Prestige (lomo plano, 48 páginas) de The Hero Discovered, recoloreada utilizando un proceso digital. El sitio oficial de Matt Wagner tiene algunos bocetos y portadas de ambas series, pero parece estar ligeramente más enfocado a la otra gran creación personal de Wagner: Grendel. Pero eso es otra historia y como tal será tratada a fondo en su momento.

8 de junio de 2007

19 - RC - Starman



Por Alberto Calvo

Ya dejé claro anteriormente que la idea de esta columna es difundir material poco conocido o difícil de hallar, y eso no excluye de ninguna manera que pueda comentar sobre series de superhéroes. En el caso de la recomendación de hoy, hay un poco de todo. Es una serie de superhéroes, pero el protagonista no anda por la calle enfundado en brillantes mallas de colores. La serie fue ampliamente promocionada desde su lanzamiento y generó interés en varios medios de comunicación ajenos a los comics, incluyendo a la prestigiada revista Rolling Stone, quien lo declaró como "El superhéroe mejor escrito en los comics", y sin embargo aún existen muchos lectores que no están famiiarizados con ella. Obviamente no podemos estar hablando de otro título que de

Starman

Escritor: James Robinson
Dibujo: Tony Harris, Peter Snejberg y varios otros.
Tintas: Wade Von Grawbadger y otros.

Editorial: DC Comics
Fecha de publicación: 1994 - 2001

Serie de 81 números regulares, dos anuales, un especial Secret Files, y un especial 80-page Giant. Standard, color.

Jack Knight nació dentro de una familia de héroes. Hijo de Ted Knight, el Starman original, Jack creció rodeado de coloridos personajes a los cuales parece despreciar. Luego de los eventos de Hora Cero que provocaron que Ted regresara a su edad cronológica, forzando así su retiro, David, el mayor de sus hijos, adoptó la identidad de Starman para convertirse en el defensor de Opal City, el hogar de los Knight. Pero la primera noche en que salió a patrullar desde los cielos la ciudad, David fue asesinado por el hijo de The Mist, un antiguo villano de DC. Pensando a la ciudad indefensa, The Mist, Kyle (el asesino de David) y Nash, hija de The Mist, desatan una serie de ataques contra la ciudad. Obligado por las circunstancias y de manera renuente, Jack aceptó usar el equipo de su padre para buscar a los criminales y entregarlo a la justicia, pero con una condición: no usaría las tradicionales mallas rojas.

Después de una feroz batalla, Jack mató en combate al hijo de The Mist y capturó a este y a su hija. Ésta última juró que algún día se vengaría, en tanto que su padre se volvió loco ante la pérdida de su hijo. Una vez cumplida la tarea que se había asignado, Jack hizo un trato con su padre. Él seguiría actuando como el protector de su ciudad, siempre y cuando Ted se dedicara de tiempo completo a buscar usar su trabajo y conocimientos científicos para hacer del mundo un lugar mejor. Y ese fue el nacimiento de un superhéroe distinto a todos los demás.

Independientemente de su aspecto físico, que sería más que suficiente para separarlo del resto de los superhéroes publicados por cualquier editorial, pronto se hizo evidente que Starman no era un comic convencional. James Robinson es un autor con una gran devoción por el pasado del medio y por los creativos de épocas pasadas, y para él escribir este título representaba poder expandir sobre el trabajo de sus antecesores al mismo tiempo que podía analizar y celebrar al género de superhéroes de una manera diferente a todo lo que se había hecho con anterioridad. Utilizando un estilo mucho más literario al utilizado en cualquier serie de comics fuera del sello Vertigo, Robinson empieza a contar la historia de como una persona común descubre poco a poco al héroe que lleva dentro, una clase de héroe de la que puede haber un poco dentro de cada uno de nosotros.

Jack no tiene ningún superpoder o habilidad especial, del mismo modo que ni su padre ni su hermano las tenían. Del equipo de su padre solo toma un "cosmic staff" ( a veces llamado "cosmic rod"), que es una especie de bastón o cayado que le ayuda a manipular energía cósmica, permitiéndole volar, crear escudos de fuerza, o lanzar rayos con él. A manera de uniforme solo utiliza su ropa de calle y unos gogles de piloto de tanque, los que utiliza para proteger sus ojos de la intensa luminosidad de su staff. En los primeros números de la serie portaba también una chaqueta de cuero larga con una estrella del zodiaco en la espalda, y una placa de sheriff.

Como todo buen trabajo narrativo, Starman resalta por los personajes que integran su elenco secundario. Ted, el fantasma de David, una familia de policías que durante generaciones han protegido a la ciudad, el fantasma de un pirata, distintos miembros de la Justice Society of America, todos los Starmen previos, The Shade (otro viejo villano de DC que aquí actúa como aliado de Jack en nombre de defender a la ciudad que también es su hogar), etc. Pero tal vez la adición más importante que hicieron Robinson y Tony Harris a la mitología del Universo DC sea la de Opal City, ciudad que se convierte en un personaje secundario esencial para el título, aún más de lo que pudiese serlo, por ejemplo, Gotham para Batman.

Tal vez el tema central de la historia sea la relación entre padres e hijos. Poco a poco se va revelando la mutua admiración, respeto y cariño que existe entre Ted y Jack, convirtiendose su relación en uno de los principales motores narrativos de la serie. Eventualmente Jack acepta su papel como heredero de un legado heroico y se embarca en aventuras fuera de este mundo, tanto física como espiritualmente, dando a la serie un adicional toque épico. La rivalidad con Nash, convertida en la nueva Mist, refuerza la idea de la relación padre/hijo como tema central, pues ella busca corromper esa relación con su propio padre y arruinar la de Jack con Ted. En algún momento de la serie ella le dice a Jack que ellos son simplemente distintas caras de la misma moneda, lo que refuerza la intención de Jack de convertirse en un héroe.

Ya mencioné que Robinson empezó la serie haciendo uso de un estilo narrativo más o menos rígido que con el avance de la serie se fue volviendo más natural, así que me parece prudente mencionar un elemento adicional que apareció de manera serializada y esporádica a lo largo de la serie: extractos del diario de The Shade, en los cuales narra varios pasajes y anécdotas no solo de su pasado, sino del de Opal y los héroes que la han defendido a través de los años. Lamentablemente no estoy seguro si estos se incluyen en alguno(s) de los varios tomos que reimprimen la serie, y tengo además la impresión de que Robinson no hizo todos los que quería o había planeado desde un principio.

Concluyendo, no me parece aventurado señalar que James Robinson haya hecho casi tanto por el género de superhéroes con Starman, como lo que hicieron Alan Moore o Neil Gaiman con el terror y la fantasía oscura en Swamp Thing y Sandman, respectivamente. Recomendada sin restricción alguna.

7 de junio de 2007

18 - RC - Strangers in Paradise



Por Alberto Calvo

Otro de los títulos independientes que se ganaron un lugar entre mi colección a principios de la década pasada fue Strangers in Paradise, de Terry Moore. Una razón adicional para incluirlo en esta serie de Recomendaciones de la Comicteca de aniversario es conmemorar el fin de la serie, cuyo último número salió a la venta en los Estados Unidos el día de ayer.

Strangers in Paradise

Escritor y Artista: Terry Moore

Editorial: Antarctic Press / Abstract Studios / Image Comics (Homage)

Fecha de publicación: 1993 a 2007

Formato: 106 números standard de 32 páginas blanco y negro. Tomos compilatorios en diferentes tamaños y paginados.

La serie está dividida en tres volúmenes. La miniserie original de tres números publicada por Antartic Press es el volumen 1; los trece números siguientes, publicados por el propio Moore bajo el sello Abstract Studios constituyen el volumen 2; cuando se mudó a Image bajo el sello Homage Comics, la numeración empezó nuevamente, pero a partir del número 9, Moore decidió abandonar Image para seguir publicando en Abstract Studios hasta el final de la serie.

Esto va a ser un poco difícil de explicar para aquellos lectores familiarizados únicamente con el material ofrecido por Marvel o DC.

Strangers in Paradise no trata sobre superhéroes. Los protagonistas son dos mujeres y un hombre, ninguno de los cuales tiene un físico imposible o parece modelo de bikinis o ropa interior. Nadie aparece jamás por la calle enfundado en mallas ajustadas (excepto por una secuencia de sueño). No hay supervillanos ni mafios... eh, bueno, mafiosos y criminales si. También policías. Y un músico, y una escritora, y algunos números suceden en el futuro. Pero creo que me estoy desviando del punto al que quería llegar.

Strangers in Paradise cuenta la historia de Katina "Katchoo" Chovansky, Francine Peters y David Qin. Katchoo está enamorada de Francine, Francine cree estar enamorada de Freddie y luego de Brad, pero en realidad no ama a ninguno de los dos. David está enamorado de Katchoo, y Katchoo ama a David. Y si, su relación es tan complicada como se lee. SiP es una historia sobre seres humanos y sus relaciones personales, es una historia de amor y sacrificio matizada por cuanta cosa Terry Moore pudo incluir en la historia.

Los tres primeros números podrían ser catalogados como una ligera comedia romántica. David conoce a Katchoo y se siente atraído por ella, así que hace hasta lo imposible por entrar en su vida y de paso en la de Francine. Francine sale con Freddie, pero éste no está interesado en una relación estable y solo busca sexo. Francine no está dispuesta a llevar una relación así y Freddie la bota, provocando la ira de Katchoo, a quien Moore ha descrito en más de una ocasión como "la original rubia enfadada". Solo la intervención de David impide que Katchoo haga algo de lo que pueda arrepentirse, lo que no significa que Freddie se libre de su venganza.

El volumen dos cambia por completo el tono del título, introduciendo elementos de intriga y misterio propios de un thriller o una historia policiaca. Al revelarse poco a poco el pasado de Katchoo descubrimos que no todo es como parece. Casas de citas, intriga política, asesinas profesionales, un detective honesto y la aparición de la madre de Francine ayudan a que la historia vaya desarrollando una complejidad y profundidad que pronto la convierten en una de las series más interesantes y entretenidas en el mercado. Terry Moore es alguien que parece no temer a experimentar con su trabajo, no tanto como dibujante, sino como escritor. En adición al arte secuencial existen momentos donde ha recurrido a narrar en prosa, como si fuese un extracto de una novela, o como guión teatral. O utilizando letras de canciones y poemas para contar la historia, y normalmente lo hace con resultados extraordinarios.

Una de las características principales de SiP es la forma en que Moore presenta a sus personajes, tanto visualmente como a la hora de definir su personalidad. No son clichés ni tampoco llenan ninguna clase de estereotipo, son personas como cualquiera que conozcamos en el mundo real, con sentimientos y problemas, con virtudes y defectos, quienes a veces están de buen humor y a veces tristes. Y ese es su gran atractivo, es esa característica la que ha llevado a la serie a convertirse en algo único en el medio: un título que leen casi tantas mujeres como hombres. Además de lograr atraer a un público femenino, SiP se ha convertido también en un punto de entrada para lectores normalmente no interesados en leer comics porque es algo que normalmente no asocian con el género.

Strangers in Paradise no ha sido una serie perfecta. Hace unos años parecía que Moore había perdido el rumbo y estaba utilizando el título únicamente como un vehículo para realizar experimentos narrativos, pero eventualmente recuperó su nivel de calidad. No sé si se trate de un título que pueda gustar a la mayoría de los lectores de comics, pero hay algo de lo que estoy seguro. Si alguna vez han pensado en invitar a su novia, a una amiga, hermana, prima o conocida a intentar leer un comic, SiP es su mejor apuesta. Tal vez no convenzan a nadie de convertirse en lector habitual, pero sin duda lograrán que la gente a su alrededor respete un poco más al medio. Y para mi, eso es más que suficiente.

Por cierto, Terry Moore tiene un blog, el cual pueden visitar aquí, además de mantener un sitio oficial para la serie y sus otros trabajos, el cual incluye sinopsis de cada número, una galería de imágenes, y toda clase de información sobre la serie.

03 - TM - Sobre Editores y Jugosos




Mi Editor me dijo que no podía hablar utilizando profanidades ni referirme justificada o injustificadamente a persona viva o muerta en un tono burlón y despectivo.
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No ha nacido el hijo de su madre que tenga en su defectuoso ADN putrefacto, un ápice del talento que se requiere para editarme y ningún mamón imberbe y pelotudo va a venir a poner la palabra [CENSURADO], a una columna de Spider Jerusalem... estaba fornicando con putas transexuales antes de que te cambiara la voz Editor, y ningun mongolo que firme "Editor en Jefe", o "Déspota Internacional", tiene las bolas lo suficientemente grandes como para venir a editarme.



Al que no le guste, ya sabe por dónde guardarse sus reclamos...



Ayer hubo un par de comentarios interesantes dando vueltas por ahí, partamos con el profesional más jugoso de la industria del comic, John Byrne:

Byrne RoboticsNo pasa mucho tiempo sin que John Byrne sea objeto de comentario, y si bien antaño se debía a la espectación por algún nuevo proyecto o la cantidad de dinero que le pagaban por página, hoy tiene más relación con el número de idioteces que es capaz de proferir, en particular en ese entretenido asilo de lunáticos que es Byrne Robotics, cada vez que lo visito tengo que abrir una cerveza para disfrutar mejor el espectáculo.

Los muchachos del Blog de Newsarama compilaron un "grandes éxitos", así que me serviré de él. El tema es si Byrne dibuja tal y como lo hacía cuando crió fama, o si efectivamente ahora que se acostó a dormir, su calidad como dibujante ha bajado. Hay un número de Vacas Sagradas que no gozan de mi respeto como dibujantes, como Kirby y Byrne, pero raya en la egomanía clínica el que Byrne pretenda que:
Los primeros susurros de que "lo que hacía antes era mejor" (aparte de esa carta en el #3 de Iron Fist), y "parece hecho a la rápida" surgieron cuando Dan Green entintó mi trabajo en THE AVENGERS. Ahora, los lápices se veían tal y como los que entregaba para los X-Men, y creo que las tintas de Dan se veían bien, pero no se veían como las de Terry. Con el paso de los años he señalado en varias ocasiones que los fans que dijeron que les gustaba más mi trabajo anterior en realidad les gustaba la combinación Byrne/Austin.

En definitiva ésto es, desde luego, irrelevante, ya que la escala constantemente ascendente aplicada a "lo que hacía antes" significa que trabajo desehechado hace un par de décadas se ha introducido inadvertidamente dentro de "el trabajo de antes", y es ahora "mejor". (Tampoco ayuda, como he remarcado, que los elementos que son tenidos como fallidos en "el trabajo reciente" -- todas las caras iguales, ningún fondo, etc. -- no sean, de hecho, problema alguno y no lo han sido por años o incluso décadas.) Al final, se reduce a la inhabilidad de muchos fans de distinguir entre "ésto me gusta más" y "ésto es mejor".
Nuevamente están todos equivocados, excepto Byrne... el que frecuentemente parezca que perfeccionó su estilo en la Escuela de Rob Liefeld para Dibujantes de Cómics, es meramente una cuestión de apreciación subjetiva y no una patente decadencia en quien fue por un tiempo una de las figuras más destacadas del medio.

Llévenme a mi pieza acolchada... ¡¡¡AHORA!!!

Byrne... déjate de hablar estupideces. Pensándolo bien, sigue, todavía tengo que terminar 6 packs de cerveza Guinness.
¡Ahhh!, ¡¡qué manjar!!



El segundo tipo más jugoso es Frank Miller, qué mejor que tenerlos juntos en una columna...

Primero oigamos al Maestro:


Para ser justos, no dice nada particularmente risible en el video, pero hace recordar algunas cosas más divertidas.
Primero está el que haya sido elegido como director de la adaptación al cine de "The Spirit", el comic de Will Eisner.
El poster lo saqué del sitio de Chris Weston, y realmente dan ganas de escupirle en la cara a Miller, suponiendo que me importaran Will Eisner o "The Spirit". A Miller le pegaría sólo por gusto, ¡qué gran historia sería encontrárselo en la calle y patearlo en el suelo hasta que llore!
No me acusen de querer golpear a Miller, haría lo mismo con cualquiera de ustedes.

El mismo Weston, que no le tiene cariño alguno a Miller, se encarga de exhibir otra muestra del talento de Miller por la polémica. La sola idea de tener a Batman persiguiendo a Al Qaeda, debiera ser sufiiente para que se partan de risa.

Debe existir una razón para que tras la Segunda Guerra Mundial los mamones en spándex no se hayan involucrado en ninguna guerra... ¡ah claro!, se me olvidaba... LOS SUPERHEROES NO EXISTEN.

Igual de bien harían en enviar a Harry Potter a acabar con Osama que lo haga Miller con Batman, así que dejen de preocuparse niños y niñas, los huracanes los detiene Superman, a los ladrones Spider-man y a los terroristas Batman, que además representa la nobleza del inmaculado espíritu estadounidense.

No se preocupen por criticar a Frank Miller y el resto de los "halcones" que dan vueltas por ahí, es políticamente correcto hacer leña del ultraderechista árbol caído, ¡¡¡JUA-JUA-JUA-JUA-JUA!!!

yiowiuiowsolwsjyte2p`'ñ0-qhj0

Se me cayó el teclado,
¡¡¡JUA JUA JUA JUA JUA JUA JUA JUA!!!

La paranoia yanqui ha llegado a niveles alarmantes, al menos en algunas personas, supongo que es más fácil pensar que se pelea contra alguien que es completamente distinto a uno, casi otra especie, a que se pelea contra otro ser humano. Ya me imagino a Batman tomando a Osama del cuello al borde de la azotea del Empire State: "I'm the Godamn Batman... don't mess with me".

Eso es justamente lo que necesita la política internacional estadounidense, lavarle el cerebro a su gente hasta que sin duda alguna concluyan que todo enemigo debe ser eliminado de la faz de la Tierra, "si no estás conmigo, estás en mi contra":
"These terrorists are worse than any villain I can come up with, and I think it's ridiculous that people in entertainment are not showing what we are up against here. This is pure propaganda, a throwback, there's no bones about it." Miller also says he relishes a backlash. "I'm ready for my fatwa."
Ciertamente será algo para ver esa historia de Miller, y seguro que dará combustible para escribir varias columnas más.

Suficiente por hoy. Piérdanse.





6 de junio de 2007

17 - RC - Transmetropolitan



Por Alberto Calvo

Warren Ellis es uno de mis escritores favoritos, así que era solo cuestión de tiempo que dedicará algún espacio a uno de sus trabajos. También me parece adecuado incluirlo tratándose de uno de los principales promotores del medio como una herramienta para contar historias completas y no solo series perpetuas.

A continuación Recomendaciones de la Comicteca se complace en presentar el trabajo más extenso de Ellis, y uno de los que más reconocimiento le ha ganado a lo largo de su carrera,

Transmetropolitan

Escritor: Warren Ellis
Dibujante: Darrick Robertson
Entintador: Rodney Ramos
Portadas: Varios artistas

Editorial: DC Comics/Helix – DC Comics/Vertigo
Formato: 60 números, standard, 32 páginas a color. Dos especiales formato Prestige, 48 páginas. Diez tomos compilatorios de los 60 números de la serie más dos historias cortas de Vertigo: Winter Edge II y III; y un tomo adicional con los dos especiales.

Fecha de publicación:
1997 – 2002

La primera vez que leí a Warren Ellis debe haber sido cuando escribía Excalibur para Marvel Comics. Durante su estancia en Marvel trabajó en varios otros títulos, como Hellraiser, Thor, Druid, Doom 2099, Pryde and Wisdom, Starjammers, Ruins, etc, en los que empezaba a asomar su estilo. Pero fue hasta que empezó a trabajar en Stormwatch, para Wildstorm, y en su spin-off, The Authority, que Ellis empezó a recibir la atención del medio. Cobijado por su creciente reputación, Ellis fue invitado a participar en Helix, un impreso de DC Comics especializado en títulos de ciencia ficción, para quienes desarrolló, junto con Darrick Robertson, Transmetropolitan.

La mayoría de títulos de Helix tuvieron una aceptación más bien discreta aún a pesar de contar con creativos de cierto renombre dentro y fuera de la industria: Michael Moorcock, Lucius Shepard, Walt Simonson, Garth Ennis, Tim Truman, Howard Chaykin, etc. Las series limitadas se publicaron en su totalidad y después de varios meses se decidió cancelar la línea. Transmetropolitan fue la única serie que gozó de un gran éxito tanto crítico como de ventas, así que se decidió transferirla a Vertigo a partir de su decimotercer número para continuar su publicación de manera ininterrumpida y es bajo ese sello que han aparecido todas las colecciones de la serie.

El futuro cercano, fecha indeterminada. La Ciudad es un lugar enorme, y nadie está seguro sobre sus límites, en donde empieza o donde termina. En ella conviven, se mezclan, se odian y se segregan toda clase de grupos sociales, étnicos, religiosos, políticos, apolíticos y demás. Es un mundo distópico y al borde del caos absoluto, donde la supervivencia diaria es una cuestión de saber a quien le importa y a quien no. Es el mundo del que Spider Jerusalem intentó alejarse hace varios años y al cual lo están obligando a regresar. Es un lugar que odia, pero lo necesita para poder trabajar, porque Spider es un periodista y escritor y jamás ha podido escribir fuera de la ciudad. Spider tiene años viviendo en el exilio, alejado de La Ciudad y todo lo que esta representa, hasta que recibe una llamada de su viejo asociado y editor Mitchell Royce, quien le recuerda que está sujeto a un contrato del que aún debe dos libros, por los cuales ya ha recibido (y gastado) un jugoso anticipo. Una vez agotados todos sus recursos para intentar zafarse de sus obligaciones contractuales, Spider regresa reluctantemente a La Ciudad.

El personaje de Spider está mayormente inspirado y basado en el escritor y periodista Hunter S. Thompson, creador del periodismo gonzo (pueden echarle un vistazo a su entrada en Wikipedia) y a quien tal vez algunos puedan identificar con el papel interpretado por Johnny Depp en Fear and Loathing in Las Vegas, cinta basada en el más famoso de sus libros y su nombre es un homenaje a Spider Robinson, un respetado autor de ciencia ficción.

Al volver a la ciudad, asume un trabajo como columnista en el diario The Word, del que Royce es ahora editor de la sección metropolitana. Spider tiene un corrosivo humor y es sumamente crítico en su visión de La Ciudad y la gente que vive en ella, lo que se convierte en el tema central de su columna, “I Hate It Here” (Odio Este Lugar). La serie empieza poco a poco a mostrarnos la vida en la ciudad, con especial énfasis en la sociedad y como ésta se ve afectada por su entorno. El arte de Robertson es un elemento importante para que la serie funcione, pues es suficientemente realista como para permitir al lector sentirse identificado con el entorno urbano y los personajes que habitan en el y suficientemente imaginativo como para crear un futuro plausible y creible.

Conforme la serie progresa, Ellis empieza a expandir el enfoque de sus historias y a incluir muchos temas que, como toda buena historia de ciencia ficción, reflejan acontecimientos, situaciones y tendencias actuales de nuestro mundo, tomando la política un importante papel dentro de la historia. Religión, tecnología, moda, clases sociales, etc, son otros temas que poco a poco nos van dando una imagen más vívida y clara de la vida en La Ciudad, proporcionando también una ominosa advertencia sobre la clase de mundo que muy probablemente nos espera.

No deseo expandirme demasiado, pues lo más importante de esta serie es el desarrollo de personajes y la forma en que interactúan con el mundo en que viven, y tratar de hacer un análisis más afondo me llevaría demasiadas líneas y probablemente no le haría justicia a esta fascinante creación de Ellis y Robertson. Si desean una probadita de lo que es esta serie, DC/Vertigo ofrece en su sitio archivos PDF descargables (en inglés) con un previo de cada uno de los tomos que reimprimen la obra completa. También pueden descargar el número 1 de la serie, el cual es presentado de manera íntegra.

Si eso no es suficiente, no hay nada más que yo pueda hacer para convencerlos de probar esta extraordinaria serie de ciencia ficción, salvo comentar que se trata de una de mis series favoritas de todos los tiempos y que nadie a quien se la he recomendado anteriormente ha quedado insatisfecho.

5 de junio de 2007

16 - RC - Scene of the Crime



Por Alberto Calvo

Ed Brubaker es uno de los autores más exitosos y respetados en el medio comiquero actual. Ya sea por su trabajo para DC Comics (Catwoman, Batman, Gotham Central), para Marvel Comics (Daredevil, Captain America, The Immortal Iron Fist), para Wildstorm (Point Blank, Sleeper) o por su extraordinaria serie propia, Criminal, es difícil pensar que algún fan del medio no esté familiarizado con su nombre. Así que me pareció buena idea incluir entre las Recomendaciones de aniversario el primer trabajo suyo que leí.

Scene of the Crime: A Little Piece of Goodnight

Escritor: Ed Brubaker
Dibujante: Michael Lark
Entintador: Michael Lark / Sean Philips

Editorial: DC Comics/Vertigo
Fecha de publicación: 1999
Formato: Miniserie de 4 números standard de 32 páginas a color. Tomo compilatorio con los cuatro números que además incluye una historia corta tomada del especial Vertigo: Winter's Edge.

Scene of the Crime fue la primera colaboración entre Ed Brubaker y Michael Lark, quienes volverían a trabajar juntos en Gotham Central y en Daredevil, y fue además el primer trabajo de Brubaker para una de las dos editoriales "grandes". Con anterioridad había trabajado para sellos más pequeños principalmente escribiendo historias cortas o serializaciones para antologías, de entre las que podríamos destacar Lowlife (la que además dibujó el mismo), An Accidental Death, y The Fall.

El protagonista de Scene of the Crime es Jack Herriman, un detective privado reminiscente de aquellos que poblaban las novelas noir de Mickey Spillane, Raymond Chandler o Dashiel Hammett, pero quien vive en el presente y es demasiado joven como para ser la misma clase de personaje. Pese a su juventud, Herriman es un personaje complejo. De tendencias autodestructivas, ex-alcohólico y ex-drogadicto, Jack es una de persona de caracter impulsivo. A su favor es necesario decir que es un profesional serio y que conoce sus limitaciones, por lo que evita enfrascarse en peleas cuerpo a cuerpo siempre que es posible. Tiene además una característica que lo diferencia de la gran mayoría de detectives privados presentes o pasados: no le gustan las armas de fuego ni nada que tenga que ver con ellas.

Su aversión por las armas puede estar relacionada con la educación que recibió creciendo. Problemas con su padre provocaron que el joven Jack fuese criado por su tío, Knut Herriman, quien es una especie de celebridad local. Knut es un fotógrafo forense retirado, y su trabajo adorna una galería de arte titulada en honor al lugar donde la mayoría de sus obras fueron capturadas, "La Escena del Crimen".

Jack es contratado por una mujer para investigar la desaparición de su hermana menor. El caso involucra a una secta donde aparentemente se manipula a jóvenes confundidos para extraer dinero a sus familias y no parece tener demasiadas complicaciones, pero pronto Jack pasa de estar investigando una simple desaparición a estar en medio de un caso de homicidio.

No quiero contar más detalles de la historia pues creo que las sorpresas y giros son una parte integral del género negro al que pertenece esta serie, pero quisiera hacer énfasis en el extraordinario trabajo de Brubaker y Lark al crear el trasfondo y entorno para contar su historia. El rico elenco de personajes secundarios incluye al mencionado Knut, a Molly, su eterna prometida, a Paul Raymonds, ex-compañero en la policía del difunto padre de Jack, y a Steve Ellington, otro investigador privado amigo de Jack quien es un completo devoto del cine y novelas noir quien lo demuestra en su propia apariencia, sombrero incluido.

El hecho de que la miniserie tuviera un subtítulo, además del tono en que se cuenta la historia corta del especial de Vertigo parecen ser indicativo de que la intención era tener una serie regular o una serie de miniseries, lo que sin duda sería una gran idea, pues tanto Jack como el resto del elenco secundario tienen el suficiente atractivo y potencial como para explorar a su lado más misterios.

Ojalá algún día Brubaker y Lark decidan hacer algo más con estos personajes, pues, en mi no siempre humilde opinión, Scene of the Crime tiene el potencial para ser una serie de la misma calidad que Criminal, el aclamado trabajo de Brubaker y Sean Philips que tanto gusta al staff de Comic Verso.